Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Se impone un análisis a fondo

No debe el Sevilla perder el tiempo en lamentos arbitrales, sino estudiar qué necesita y quiénes son los que sobran

SORPRENDE ver al Sevilla en la mitad de la tabla, justo en el ecuador, el décimo. Hace tanto que el equipo de Nervión no se mueve entre esa clase media tirando a baja que la verdad es que resulta chocante. De Villarreal no debió salir como salió, sin un solo punto, lo que le hubiese colocado en una postura más acorde con lo que ha ido prodigando en estos últimos años, pero esta vez no le jugó el juez una buena pasada. Así es la vida con los árbitros que, menos a los de siempre, unos días te quitan lo que te han dado en otros y Undiano se equivocó lo suficiente como para que el Sevilla saliese de El Madrigal sin un solo punto.

Décimo y a ocho puntos del territorio Champions es para considerar cosas que van desde que Navas y Luis Fabiano se recuperen ya a una dinámica de entradas y salidas del vestuario actual. En el Sevilla hay futbolistas que ya han demostrado de forma palmaria que no tienen nivel para este equipo; al menos no lo tienen para el Sevilla a que estábamos acostumbrados a través de aquel año y medio en que los títulos llegaban como a chaparrones. Unos por blanditos, otros por engañabobos que corren y corren camino de no se sabe dónde y el resto porque, definitivamente, no están capacitados para jugar en ese Sevilla en el que lo mejor estaba por llegar.

En Villarreal se dilapidó la primera parte hasta el punto de que Diego López fue mero espectador desde sitio preferente y no fue luego su mejoría suficiente como para arreglar la noche. El resto corrió a cuenta de Undiano al invalidar jugadas que culminaron en goles, pero no puede el Sevilla, ni debe, meterse en una dinámica de lametones a la herida porque eso no conduce a parte alguna que medio merezca la pena. Hay que hacer un análisis del potencial humano, rezarle a todo el santoral para que Navas y Luis Fabiano sanen de una vez y estar preparados para que en cuanto se abra la puerta del mercado ir a él sabiendo qué se quiere y, por supuesto, qué se necesita.

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