Tribuna Económica

gumersindo Ruiz

La importancia del voto para la economía europea

TRES análisis que acaban de publicarse añaden escepticismo ante la situación de la economía y el papel de la Unión Europea para sacarnos adelante. Sin embargo, esto es un motivo para votar y cambiar el rumbo de las decisiones que se toman en Europa. Hay que conseguir un Parlamento y una Comisión Europea más cercanos y sensibles a problemas que van desde la inmigración, al paro, el coste de la energía o el desarrollo tecnológico, y que deben considerarse asuntos comunes.

El primer análisis es la muestra sobre profesionales de la predicción, que hace el Banco Central Europeo (BCE). Nos dice que si no se toman medidas diferentes a las habituales, de aquí a tres años seguiremos más o menos como estamos; el paro, que es lo importante, se mantendrá en un 11%, en 2016, apenas un punto menos que ahora, y España continuará con un paro del veintitantos por ciento, pese a la caída de la población activa.

El segundo estudio, también del BCE, es sobre el consumo de bienes duraderos en Europa y España, que sólo se mantiene por las subvenciones a la compra de automóviles, financiada con deuda pública. En España, el consumo de bienes duraderos cae aunque se reducen los precios, pues pesa más la situación actual y la incertidumbre futura, ante el deterioro de la renta disponible de las familias por el bajo empleo, los bajos salarios, y la presión fiscal.

El tercero son dos trabajos sobre el mismo tema, uno del Centro de Investigación Pew, y otro del Financial Times. El primero destaca que dos tercios de los ciudadanos de la Unión Europea la ven como algo remoto e incapaz de dar soluciones a sus problemas reales. El BCE tiene la peor consideración, ágil para evitar la crisis financiera y de la deuda pública, pero insensible y lento para hacer frente al problema fundamental del empleo. En cuanto al del Financial Times, entre otras cuestiones, nos dice que el 60% de los españoles quiere un partido que apoye y desarrolle la permanencia en la Unión Europea (UE), pero hay un 40% que está inseguro o incluso a favor de la salida de la misma.

La conclusión que sacamos es que se está formando un bloque de euroescepticismo que vende miedo; miedo a la inmigración, a la austeridad, a la pérdida de calidad de vida, al paro por supuesto. En Andalucía no hay partidos que tengan como programa una salida de la Unión Europea y del euro, pero estos miedos no dejan de estar presentes en la indiferencia con que se acogen las elecciones al Parlamento Europeo. Sin embargo, la cuestión no es estar a favor o en contra de la Unión Europea, sino luchar por la forma de gobierno que queremos para Europa, pues ahora, por primera vez, el Parlamento elegirá al presidente de la Comisión Europea, que es el órgano de gobierno más cercano. Los partidos políticos son la única herramienta de que disponemos hoy para transformar la realidad europea, y estas elecciones pueden ser las del cambio hacia una nueva orientación en que las responsabilidades por lo bueno o lo malo, o lo que se deje de hacer, se identifiquen con los partidos políticos a los que votamos, más que con instituciones y figuras difuminadas que no responden ante los ciudadanos.

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