Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Lo más importante de lo menos importante

ESTÁ claro como el agua clara que si el fútbol no existiera habría que inventarlo. Alguien alguna vez sentenció calificando al fútbol como lo más importante entre las cosas menos importantes. El fútbol cohesiona muchos hilos ciertamente desconectados y lo mismo puede servir para la concordia que para ayudar al prójimo. Y en esta Sevilla nuestra estamos ahora a caballo entre dos de esas obras que sólo el fútbol proporciona.

En este domingo tercero de noviembre, que se anuncia como frío y luminoso vivimos entre el recuerdo fresco de lo ocurrido el jueves en Nervión y lo que se anuncia para este mediodía en Heliópolis. Dos acontecimientos que tienen al fútbol como cordón umbilical para unir concordia y beneficencia, que no sólo de puntos y rivalidades vive un fútbol que no sólo presenta la cara arisca de la basura violenta, sino que es capaz de enseñar la faz más generosa y llena de bondad.

Al rebufo del memorial que cada año se tributa al gran Antonio Puerta y en plena calentura del derbi, se dio ejemplo de civismo y buena convivencia al hacer partícipe de dicho homenaje a Miki Roqué. Y en tres días, la posibilidad de hacer mucho bien mediante el espectáculo de volver a ver de corto a futbolistas que llenaron nuestras vidas de aficionados. A mediodía, todos al Villamarín para ayudar a María Luisa Guardiola en su maravillosa labor con Andex.

Ver nuevamente de corto a Gordillo y a Butragueño, a Alfonso y Fernando Hierro, o a Alexis y Santillana son motivos suficientes para darle un papirotazo a la nostalgia y repetir disfrutes. El fútbol mueve montañas y hoy es de obligado cumplimiento tomar asiento en las gradas del Villamarín para que los niños con cáncer puedan ver con más facilidad la luz en el injusto túnel que la vida los ha colocado. Una vez más, el fútbol como lo más importante de lo menos importante.

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