Crónica personal

Pilar Cernuda

De infarto

DE infarto. La encuesta del CIS, la más esperada porque se realiza en base a casi veinte mil entrevistas personales en más de mil municipios, insiste en el empate técnico. Un empate técnico en el que día a día disminuye la distancia que separa al PSOE del PP, que ahora mismo sería de un punto y medio, y una diferencia en torno a cinco escaños.

A medida que se acerca la fecha de las elecciones se afianza la idea que transmiten los asesores de Zapatero y Rajoy, los expertos en análisis sociológicos y en sondeos que trabajan para ellos: todo está abierto. Nunca una campaña electoral ha sido más decisiva. Cualquier resbalón, cualquier iniciativa que cale en la opinión pública, cualquier dato económico, cualquier frase pronunciada dentro o fuera de España, puede inclinar la balanza en un sentido o en otro. Se comprende el nerviosismo que se vivía este viernes en las sedes de Ferraz y Génova al conocer los resultados de la encuesta del CIS. Había una expectación máxima ante el barómetro del CIS, realizado por profesionales muy solventes, aunque siempre se dice que tira un poco hacia el Gobierno, sea cual. Por tanto, si el CIS indica que la distancia que separa a las dos formaciones es mínima, irrelevante, se entiende que tanto el equipo de Blanco como el de Pío García Escudero se hayan quedado sin respiración.Conscientes los dos de que en los próximos días se juegan absolutamente todo.

Las cosas así, es lógico preguntarse si gana unas elecciones el partido que consigue más escaños o el que logra mayor número de votos. También en la Casa Real se lo han preguntado, porque el Rey debe llamar a consultas a los portavoces de todas las fuerzas que alcancen representación parlamentaria y a continuación pide al candidato del partido ganador que forme gobierno. Pues bien, la Casa ha consultado a expertos e instituciones sobre quién sería el candidato al que el Rey debería hacer el encargo y la respuesta ha sido unánime: España es una monarquía parlamentaria y por tanto gobierna quien obtenga mayor número de escaños.

Con el panorama actual, con los dos partidos partiéndose el alma para ganar terreno centímetro a centímetro, se comprende el interés por los debates entre Zapatero y Rajoy. Máximo interés. Tanto el presidente de Gobierno como el líder de la oposición van a tener sobre sus hombros, más que nunca, la responsabilidad de sumar votos para sus respectivos partidos. De ellos dependerá expresar más seguridad en su capacidad de trabajar por el bien de España, de ellos dependerá transmitir confianza. La batalla de la imagen la gana Zapatero, así que Rajoy tendrá que hacer un esfuerzo adicional para presentarse como un político con ideas atractivas y mensaje ilusionante.

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