La tribuna

Ana Laura Cabezuelo Arenas

O todos moros o todos cristianos

AHORA la vecina Francia ha decidido que ha de ser desterrado el uso del burka en los lugares públicos, por constituir, según Sarkozy, "un signo de servidumbre de la mujer y no un signo religioso" y por atentar contra la dignidad femenina. Para el presidente de la República Francesa, no estamos ante un problema religioso, sino ante un problema de dignidad de las mujeres.

Si tenemos en cuenta que la polémica suscitada en 2004 a raíz de la utilización del velo en las escuelas desembocó en la prohibición de los signos religiosos en éstas y que el presidente francés ha mantenido que los musulmanes han de ser "tan respetuosos en su religión, como lo son otras religiones", nos preguntamos…¿qué está ocurriendo en Francia? Y ¿por qué no se rebelan esas mujeres?.

Realmente, si el burka es un signo de servidumbre y sumisión y la mujer ha de taparse por completo, dejando al descubierto tan sólo los ojos…¿Qué mentalidad tienen estas mujeres, que ya han conocido la sociedad occidental y las libertades que anidan en ella y no se aferran a estas últimas? ¿Cómo persiste en ellas esa voluntad de sometimiento que les conduce a portar semejante prenda, dando la espalda a la realidad en la que viven?

Aquí en España entendemos el progresismo de un modo tan peculiar que hasta unos grandes almacenes en uno de sus maniquíes colocó el velo musulmán a modo de reclamo. Somos, si se me permite la expresión, más papistas que el Papa, pues nos escandalizamos de la visión de un crucifijo y abjuramos de nuestra tradición cristiana -en la que habrá sus fallos también, desde luego- , pero abrazamos las costumbres de los musulmanes sin comprender la trascendencia o el significado de las mismas, contrario, como ha dicho Sarkozy, a la dignidad de la persona, cuyo respeto, en nuestro caso, constituye uno de los pilares de nuestro Ordenamiento conforme al artículo 10. 1 de nuestra Constitución. Se quitan los crucifijos, pero si se pretende ir con el velo a un colegio de monjas concertado, no se te ocurra levantar la voz.

Paradójicamente, el veto al velo lo entendieron bien en Turquía, donde está fuertemente consolidada la fe musulmana.

El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos se enfrentó a la polémica que suscita la utilización del velo islámico en un centro público de enseñanza, en el caso Leyla Ahin contra Turquía (Sentencia de 29 de junio de 2004). Habiéndose dictado al efecto diversas normas que prohibían dicho uso, se denegaría el acceso a unas pruebas escritas y posterior matriculación en un curso a la señora Ahin por portar dicha prenda en la Facultad de Medicina de Estambul. A Ahin se le instruyó expediente disciplinario ante su negativa de despojarse del velo y acatar las normas relativas a la indumentaria, lo que se reputó un atentado contra la dignidad que demandaba su condición de estudiante y de lo que derivaría su posterior expulsión. En la sentencia, se recogen los planteamientos de los tribunales turcos,que fueron los siguientes:

"En opinión de estos Jueces, cada persona puede vestirse como quiera. Conviene también respetar los valores y las tradiciones sociales y religiosas de la sociedad. Sin embargo, cuando se impone a las personas una forma de vestirse con referencia a una religión, ésta se percibe y presenta como un conjunto de valores incompatible con los valores contemporáneos. Lo que es más, en Turquía, donde la mayoría de la población es de confesión musulmana, el hecho de presentar el uso del velo islámico como una obligación religiosa supondría una discriminación entre las practicantes, las creyentes no practicantes y las no creyentes en función de su manera de vestirse, y significaría indudablemente que las personas que no lo llevaran estarían en contra de la religión o no tendrían religión".

Parece que no va descaminado Sarkozy cuando mantiene que "la libertad no es el derecho de cada uno a hacer lo que quiera". Y exige de los musulmanes el mismo respeto que es exigido a los cristianos. Y esto sirve para evitar, como pretendieron los turcos al prohibir el velo en la Universidad, que se cree mal ambiente en lugares públicos. Como pensaron los turcos, por muy arraigada que esté la fe de Mahoma en aquellas tierras, "los estudiantes deben poder trabajar y formarse juntos en un clima de serenidad, de tolerancia y de ayuda mutua sin que el llevar signos de pertenencia de una religión se lo impida".

Por ello, habría que entender en España, con el presidente francés, que si se quitó la cruz en aras del respeto a la laicidad del Estado, tampoco se debe hacer ostentación de otros signos que rebajan, además, a la mujer: o todos moros o todos cristianos.

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