las dos orillas

José Joaquín León

Los muertos en carretera

EL accidente en el que estuvo implicado Ortega Cano es el más famoso de los últimos meses, pero no ha sido el único. Mientras siguen los juicios paralelos de quienes lo condenan o lo exculpan antes de que se pronuncien los tribunales, el ministro de Interior, Antonio Camacho, ha presentado el balance de los accidentes de tráfico de julio y agosto. Hasta el día 31, habían muerto 321 personas, lo que supone una media de 5,2 muertos cada día. Se presentó como un éxito, hasta cierto punto, suponiendo que lo sea porque el año pasado hubo 41 muertos más en ese periodo. Es verdad que los 5,2 muertos diarios del tráfico en el verano de 2011 son menos que el récord de 22 muertos al día en 1989 (cuando gobernaba el mismo partido). Se ha mejorado, pero 5,2 muertos de media diaria aún no son como para festejarlo.

A Pere Navarro, director general de Tráfico, se le atribuyen los méritos de afianzar la seguridad en las carreteras. Se trata sólo de algo de sentido común. A final de los años 80, cuando había una media diaria de 22 muertos en las carreteras durante el verano, circulaban individuos muy peligrosos al volante. Aún quedan, a la vista está, pero las campañas de multazos, así como los radares fijos y móviles, han prestado un importante servicio disuasorio. Quienes hayan circulado por las carreteras en verano habrán comprobado que ahora se corre mucho menos que hace unos años, cuando los límites de velocidad estaban de adorno y quien no circulaba a 160 kilómetros/hora por una autopista parecía un pringao.

A esas medidas disuasorias se ha sumado el precio de la gasolina, que también es disuasorio. Según el ministro Camacho, el tráfico en las carreteras españolas bajó este año un 3% con respecto al verano de 2010. Esa será la cifra oficial, porque a ojo de buen cubero parece que hay más ruina. Son menos desplazamientos y más cortos, según nos dice la evidencia. Puede que también se use más el transporte público. Para ciertos viajes es mejor utilizar el tren o el autobús.

Pero todo eso no puede llevar a la complacencia. Entre otras cuestiones porque en Andalucía tenemos algunas de las carreteras con más muertos de España. Un ejemplo nefasto es la A-4, en el tramo entre Jerez y Dos Hermanas, con cinco muertos, en dos accidentes ocurridos cerca de Los Palacios. La reivindicación para el desdoble de la nueva autovía no es un capricho. Es una necesidad, y además un compromiso del ex presidente de la Junta, Manuel Chaves, cuando decidió prorrogar el peaje de la autopista AP-4. Ese tramo de carretera ha registrado 83 muertes en los últimos 10 años. Para seguir mejorando las estadísticas, hay que construir autovías donde las víctimas nos dicen que son imprescindibles.

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