La esquina

josé / aguilar

El principio de realidad y Grecia

TSIPRAS convocó un referéndum para lograr, apelando al orgullo nacional, que los griegos respaldasen su rechazo a las condiciones de la malvada troika a su demanda de nuevas ayudas. Lo ganó con la gorra, y para nada. Ayer solicitó un tercer rescate asumiendo esas condiciones. Sabía perfectamente que no hay otra salida, aunque a sus paisanos no se lo dijo. Bueno, sí hay otra salida: la salida de Grecia de la zona euro y quizás de la propia Unión Europea. Mala para la UE, desastrosa para Grecia.

Ayer pidió formalmente el nuevo rescate (un préstamo de 50.000 millones de euros en tres años) "para hacer frente a las obligaciones y garantizar la estabilidad del sistema financiero" y hoy enviará al Eurogrupo el detalle de las contrapartidas exigidas que se compromete a acometer a corto plazo: subida del IVA y reforma de las pensiones. Sobre la deuda, ya no se habla de quita, sino de "explorar potenciales medidas" para su reestructuración.

De modo que Tsipras pide a Europa que saque a Grecia del corralito y la ruina inminente explicando que va a hacer todo lo que se negó a hacer el 30 de junio, rompiendo las negociaciones y convocando el referéndum. Ello es así porque su demagogia, tan aplaudida de consuno por la extrema izquierda y la extrema derecha europeas, se ha dado de bruces con un principio de realidad al alcance hasta de los niños de pecho: que no puedes pretender dictarles a tus acreedores cómo piensas pagarles lo que les debes -y puestos a soñar, que no vas a pagarles nunca- y, encima, que te sigan prestando euros para sobrevivir.

Tsipras, que seguramente será un admirador del Mayo francés del 68, ha tenido que darle la vuelta al famoso eslogan "Seamos realistas, pidamos lo imposible". Ahora pide lo posible, y a cambio ofrece lo que parecía imposible: aumentar los ingresos del Estado griego y reducir los gastos para que la deuda no sea una losa en crecimiento constante que lo haga inviable. "El obstáculo real a la reforma se sitúa en el Estado clientelar" y en la evasión fiscal, ha escrito en uno de sus libros el nuevo ministro de Finanzas. Primera autocrítica.

También aprendió Tsipras hace poco otro principio de realidad digamos complementaria: acudió a Putin, que estaba batiendo palmas por la crisis UE-Grecia, y el ruso le prometió préstamos en caso de ruptura con Europa... a mayor interés y a devolver en menor plazo. No hay salidas. Con referéndum o sin referéndum.

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