La esquina

josé / aguilar

Los problemas del pacto

LOS problemas que presenta el pretendido pacto preelectoral entre Podemos e Izquierda Unida son más serios de lo que parece. En primer lugar, tendrá que vencer las resistencias internas, más graves en la coalición (los dos coordinadores generales anteriores, Llamazares y Lara, lo rechazan abiertamente) que entre los podemitas (Íñigo Errejón le pone muchas pegas).

Segundo, hay dificultades objetivas para que la alianza cuaje. Al aceptar Iglesias que se firme un acuerdo nacional Podemos-IU se introduce un elemento más de distorsión a la exigencia de los socios territoriales, mareas y similares de lograr una mayor autonomía. Por no hablar de los conflictos de la marca electoral con la que se concurra a los comicios, la identidad de cada cual, la campaña electoral... y las candidaturas. Aunque esta gente presuma de idealistas, generosos y desinteresados, tienen un acendrado sentido del poder y una ambición ilimitada -para ayudar a la gente, no sean mal pensados-, como todos los que se dedican a la política. Por resumir, ¿a quién quitará Pablo Iglesias en la lista de Madrid para encajar a Garzón? ¿Y a los otros líderes en las demás provincias?

Pero, en tercer lugar, lo que no está nada claro es la eficacia política de la propia alianza. Estamos hablando de política, no de aritmética. La suma de los votos de Podemos e IU el 20-D supera, ciertamente, a la que obtuvo el PSOE, pero no está escrito que en junio vuelva a suceder lo mismo ni que, si sucede, el PSOE logre menos diputados que un grupo Podemos-IU del que se desgajen las mareas territoriales.

Al final, los que deciden son los votantes. Todos, no sólo el minúsculo porcentaje de los cautivos que se volcarán siempre, pase lo que pase, con el partido de su predilección o el líder de su devoción. Nadie sabe cuántos votantes de Podemos en diciembre aceptarán ampliar su apoyo a una coalición netamente marxista e izquierdista (Errejón avisa de que el éxito de Podemos radica en su carácter transversal e interclasista) ni cuántos del millón de electores decembrinos de IU darán su respaldo a una coalición que se pliega y somete al partido construido sobre las cenizas orgánicas del que fundó Anguita. IU y Podemos pueden perfectamente perder por un lado lo que ganan por el otro.

A Iglesias parece que le da igual. La idea que le entusiasma es arrinconar al PSOE como hizo Tsypras con el Pasok griego. Aunque en España gobiernen Rajoy y Rivera.

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