La ventana

Luis Carlos Peris

En el recuerdo de un anfitrión excepcional

VIERNES de Dolores por todo el día, un día que siempre nos trae el recuerdo del derroche de generosidad y de bonhomía que un gran amigo de sus amigos tenía para su enorme círculo de amigos, conocidos, demás parientes y afectos. Todo se fue al traste hace cinco años y en martes y 13, que el día de San Antonio cayó en martes y en esa madrugada fallecía Enrique Fernández, un madrileño enamorado de Sevilla y con una vocación que le salía de muy dentro, la de ejercer de anfitrión de su numerosa cohorte de conocidos. Y es que en esta noche de Viernes de Dolores, la casa sevillana de Enrique era rompeolas donde confluían sus amistades para un que no falte de ná que hizo que cada año se quedase más pequeña y hasta insuficiente la acera de Reyes Católicos donde está. Hoy, muchos recordamos a un hombre fantástico que se fue de una manera tan sorprendente como injusta en martes y 13.

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