La ventana

Luis Carlos Peris

De cuando los sueños eran posibles

ESTÁBAMOS con las pajarillas insultantemente disparadas ante la idea, más que posible, de un duelo Morante-Manzanares al sol del gran templo a Tauro, nos las prometíamos felicísimas ante la más que posible posibilidad de volver a ver al Cid con la de Victorino y piafantes por que El Juli rememorase faenas en el amarillo albero o Talavante lograra reeditar aquel natural del sábado de preferia de 2007 a Soleá, de Torrealta. Eran sueños y los sueños, ya se sabe, sueños son, nuestro gozo en un pozo. A dos meses de que se abra la liturgia en el Paseo de Colón, todo está empantanado y temiéndonos lo peor en la creencia de que Valencia haya dictado el camino a seguir como reacción a la inoportuna postura de las figuras del escalafón. Insisto en que no pongo en duda el derecho de los toreros al manejo de sus imágenes, pero no me diga usted que aquellos sueños no eran más positivos para el muy alanceado toreo.

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