en tránsito

Eduardo Jordá

Que se vayan

EL miércoles pasado, la cadena americana NBC informó de la manifestación frente al Congreso en Madrid, y luego mezcló la información con otra gran manifestación en Grecia. A la manifestación de Grecia habían acudido 60.000 personas. A la de Madrid, sólo 6.000, pero el espectador americano sacó la conclusión de que España se parecía mucho a Grecia, o Grecia a España, que para el caso es lo mismo: es decir, que España era un país prácticamente desahuciado al que quizá sería mejor abandonar a su suerte.

¿Y lo es? Puede que sí, pero yo me niego a caer en el fatalismo. Por fortuna, España todavía es un país estable en el que los servicios sociales funcionan y funciona la Administración y funcionan las urgencias hospitalarias. Con muchas dificultades, sí, pero funcionan. Ya sabemos que todo eso pende de un hilo y que la mayoría de ciudadanos ven amenazado su futuro y sienten que sus condiciones de vida han empeorado de forma dramática. Pero no es bueno que nos dejemos llevar por la desmoralización generalizada, porque entonces sí es seguro que nos convertiremos en un país sin remedio al que será mejor abandonar a su suerte.

Y por fortuna todavía no hemos llegado a ese punto, de modo que aún estamos a tiempo de actuar con inteligencia y de salvar las muchas cosas buenas que tenemos. Nos va a costar mucho sacrificio y mucho trabajo, y es probable que tengamos que hacer los mismos esfuerzos heroicos -y callados- que hicieron nuestros abuelos y bisabuelos que tuvieron que sobrevivir a una larga posguerra. Pero todavía es posible salir del agujero. Ahora bien, todos debemos tener muy claro que nuestro problema es una clase política que lleva veinte años instalada en la mentira y en el fraude, suprimiendo todo signo de independencia y talento, y viviendo a costa de una gigantesca burbuja financiera que se ha convertido en una carga de deuda casi insoportable para todos nosotros. Y estos políticos -sean del partido que sean- no harán nada por cambiar la situación, porque eso significaría hacerse el hara-kiri. ¿Qué podemos hacer? Ante todo, tener muy claro que esto no nos pasa porque gobierne el PP o el PSOE, o bien IU o cualquier otro partido político. No, para nada. Todos esos partidos forman parte del mismo tinglado y todos han causado esta burbuja gigantesca, ya fuera de forma intencionada o malintencionada, honesta o no, porque todos la han necesitado para crecer y multiplicarse y mantenerse en el poder. Así que hay que decirles a todos, educadamente, sin caos ni violencia, que se vayan a su casa. Y que se forme un gobierno con técnicos independientes que alcance un gran acuerdo nacional sobre unas bases mínimas: garantizar la sanidad, la educación y las pensiones. Nada más. Y nada menos.

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