la tribuna

Teresa Agudo López

El voto de las mujeres botó al PSOE

HE leído y oído comentarios y reflexiones sobre los nefastos resultados del Partido Socialista el 22-M, desde dentro del propio partido y desde fuera. De alguna manera todos coinciden en señalar un responsable: la crisis económica y la mala gestión de la misma por parte de Zapatero y su gobierno, hasta el punto de que más de un candidato a presidir comunidades autónomas y ayuntamientos no quería verlo aparecer por su territorio, como fue el sonado caso de Barreda, de Castilla-La Mancha. Craso error del político, pues sin Zapatero lo "botaron".

No cabe duda de que situaciones como las que hemos vivido y estamos viviendo en España, con casi cinco millones de parados, congelación y reducción de pensiones y salarios, incremento de la edad de jubilación, corte de los créditos personales, hipotecarios y a las pequeñas y medianas empresas, producen un rechazo hacia quienes están gobernando, se les suele castigar en mayor o menor medida. Nuestro país no difiere de otros de Europa, gobierne quien gobierne. Mas ello no ha sido, en mi opinión, o no sólo, lo que ha provocado la pérdida tan considerable de votos del PSOE.

En efecto, hay un aspecto que no se ha analizado, o no lo ha sido adecuadamente: el voto de las mujeres, que constituimos el 51,49% del censo electoral. Al ser el voto secreto es imposible constatar a dónde ha ido mayoritariamente. No obstante, podemos tener un conocimiento aproximado a través de los distintos barómetros que se vienen realizando en todas las elecciones, los del Centro de Investigaciones Sociológicas y los de entidades privadas. Pues bien, según estas encuestas, publicadas por los medios de comunicación, en las elecciones generales de 2008 el Partido Popular consiguió diez puntos porcentuales menos que el Partido Socialista en cuanto al voto femenino, es decir, el 37% de las mujeres votaron al PP y el 47% al PSOE, en tanto que el voto masculino fue similar para uno y otro partido. En estas elecciones, "casualmente", son diez los puntos de diferencia los que han inclinado la balanza, en términos generales, a favor del Partido Popular.

Considero que ello merece una pausada reflexión de los dirigentes del PSOE, si, obviamente, quieren tener la confianza de la mayoría de la ciudadanía para seguir gobernando en este país.

Que las mujeres hemos votado en esta ocasión a la derecha sería la respuesta más fácil, mas no lo creo así. El PP no ha conseguido en términos absolutos muchos más votos que en las anteriores elecciones municipales; sin embargo, el PSOE ha perdido casi un millón y medio de votos, que han ido a parar a otras formaciones políticas minoritarias, al voto en blanco, nulo o a la abstención, y si me lo permiten les diré que de ese millón y medio de personas que el 22 de mayo no votó socialista un gran porcentaje fueron mujeres. Esos barómetros así lo ponen de manifiesto.

Cierto es que el Partido Socialista en estos últimos años de gobierno ha impulsado leyes muy importantes para la ciudadanía, y, por tanto, para las mujeres: la ley contra la violencia de género, la ley de igualdad, que obliga a los partidos políticos a presentar listas equilibradas en los diferentes comicios, la modificación del Código Civil en cuanto al divorcio, la interrupción voluntaria del embarazo por la simple voluntad de las mujeres dentro de un plazo, la ley de dependencia, etcétera. Sin embargo, las estadísticas son tozudas, y, pese a que hemos avanzado considerablemente, nadie puede ponerlo en duda, nos encontramos con hechos que han podido incidir en los resultados electorales. A estas estadísticas que brevemente reflejaré le voy a poner previamente una imagen que publicaron los medios el pasado 27 de mayo: los barones varones se reúnen con Zapatero para. Y digo bien, barones varones, pues pese a la ley de igualdad, en el PSOE mandan los varones, pese a la ley de igualdad. En la legislatura que acaba de terminar, el 69,15% de las concejalías están ocupadas por varones, en las diputaciones provinciales el porcentaje de hombres es del 72,2%, el 85,14% de las alcaldías y el 86% de las presidencias de las diputaciones las ocupan ellos. Y es igualmente llamativo que en las áreas que tanto en Ayuntamientos como en Diputaciones tienen la administración del mayor presupuesto, como Urbanismo, Economía y Hacienda, Medio Ambiente, Obras públicas, Promoción económica y fomento del empleo, Deporte, el porcentaje de mujeres no llega globalmente al 25%. Es decir, los varones siguen copando el poder pese a la ley de igualdad.

Estos son los hechos que, en mi opinión, han producido, al menos en parte, la debacle electoral del PSOE. Las mujeres no somos mayoritariamente de derechas, no somos, precisamente, votantes del PP, pero si han votado en blanco, nulo, o a partidos minoritarios, ha sido porque estamos ya cansadas de tanta cesión, estamos ya cansadas del mantenimiento de los privilegios, estamos ya cansadas de que la paridad no llegue a todos los ámbitos de la vida, en particular, al político. Y si no ha llegado es porque los barones varones, que son los que controlan el partido y el poder, no lo han permitido. Reflexionen ustedes, barones varones y evitarán que el voto de las mujeres bote al PSOE de los gobiernos de España y Andalucía.

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