Carrillo decide dejar Urbanismo y hace inevitable la crisis municipal

  • El 'número dos' de Monteseirín opta por abandonar la Gerencia tras ganar el congreso del PSOE · Justifica su decisión por la falta de sintonía con el alcalde · Seguirá como concejal y portavoz adjunto de los socialistas

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Emilio Carrillo, concejal de Urbanismo de Sevilla, vicealcalde durante el anterior mandato municipal, decidió ayer romper amarras definitivamente con Alfredo Sánchez Monteseirín, con quien mantenía unas tensas relaciones personales y políticas desde que hace algo más de un mes decidiera dar su apoyo en la lucha por el poder en el PSOE de Sevilla a la lista oficialista -encabezada por José Antonio Viera- y esta alineación orgánica provocara un giro total en las relaciones diarias con el regidor sevillano.

Carrillo, que llegó al Consistorio en 1999, al mismo tiempo que Monteseirín, y que durante estos nueve años ha sido su número dos en distintas funciones y tareas, optó ayer por renunciar voluntariamente a la dirección del área de Urbanismo, la más importante del Consistorio y cuyo poder -interno y externo- es mayúsculo. Semejante gesto, inusual en política, busca, según la versión aportada por el propio protagonista en la misiva que envió al alcalde para comunicarle su resolución, evitar que la creciente falta de confianza entre ambos termine repercutiendo en las labores del gobierno y, de paso, que pueda ser motivo para que la oposición erosione la coalición PSOE-IU.

El ya ex edil de Urbanismo, al que Monteseirín destituyó como portavoz del gobierno apenas unos días antes del congreso del PSOE, donde los oficialistas se impusieron al sector crítico, con el que Monteseirín se identificó desde primera hora, se reunió el viernes con el regidor hispalense tras un largo periodo de desencuentros. Desde que Carrillo se alineó junto a Viera en la liza del PSOE, coyuntura producida, entre otros factores, por la falta de respaldo del alcalde en el llamado caso Hytasa -investigación penal, ya archivada, sobre la hipotética responsabilidad del Consistorio en la muerte de una funcionaria de la Junta producida por un atropello en un paso de peatones-, prácticamente no se les veía juntos más que en los Plenos.

Ni Carrillo asistía a los actos de la agenda gubernamental -inauguraciones, entrega de llaves de viviendas de VPO, presentación de grandes proyectos- ni desde la Alcaldía se veía bien que, dado el contexto orgánico del PSOE, el edil de Urbanismo rentabilizara a efectos públicos los grandes proyectos del Ayuntamiento. Así se explica, por ejemplo, que Monteseirín presentara sin él iniciativas que dependen directamente de la Gerencia, como la reubicación de la Ciudad de la Justicia, el segundo Plan de Barrios -elaborado con criterios distintos a los que defendía Carrillo- o la reciente visita a las obras de la Encarnación, donde ha comenzado a colocarse la madera del proyecto Metropol Parasol. El último episodio tuvo lugar hace apenas unos días: Carrillo se enteró de la promulgación de las sentencias del TSJA que afectaban a asuntos tan trascendentes como Tablada o el futuro de los suelos de Los Gordales -el actual recinto de la Feria- por fuentes ajenas al gobierno local, a pesar de que dicha información sensible era entonces manejada por la Alcaldía.

En el aire estaban, además, las noticias sobre una inminente remodelación de gobierno en la que Carrillo no salía bien parado. Tras haber sido destituido como portavoz del gobierno local -la versión oficial era que su relevo fue solicitado por él mismo, pero dicho anuncio se hizo coincidir con la controversia del caso Hytasa- todo parecía indicar que sería relevado al frente de la Gerencia por otro concejal que contase con mayor grado de confianza del alcalde. Miembros del gobierno local adscritos al sector crítico siempre negaron este extremo de forma privada, aunque el ejecutivo de Monteseirín nunca desmintió formalmente tal propuesta. Lo cierto, sin embargo, es que el congreso socialista se echó al final casi encima y Monteseirín optó -dado que el candidato crítico, Demetrio Pérez, no podía presentarse a la Secretaría General del PSOE al no contar con avales suficientes- por dejar sobre la mesa la opción de hacer una remodelación del gobierno municipal hasta septiembre. Justo la fecha elegida por Viera, reelegido secretario general del partido con un apoyo cercano al 90%, para reflexionar sobre los cambios a introducir en el Ayuntamiento de Sevilla.

Carrillo, sin embargo, decidió no esperar al inicio del nuevo curso político. Tras darse unos días para reflexionar, formuló su deseo de dejar Urbanismo al alcalde el pasado viernes en una reunión -desvelada por el propio Monteseirín- que, probablemente, fue la primera que ambos tuvieron tras los problemas de confianza surgidos a raíz del caso Hytasa -en el que, según Carrillo, el alcalde le abandonó a su suerte en favor de Francisco Fernández, el edil de Movilidad- y, sobre todo, tras el congreso socialista.

Según la nota institucional que ayer difundió la Alcaldía, en dicho encuentro Carrillo anunció a Monteseirín su firme decisión de dejar la Gerencia por "coherencia". A juicio del ex edil de Urbanismo, no podía seguir al frente de un área municipal sin contar con la confianza del alcalde. "Me lleva a ello (dimitir) razones de coherencia personal y política, así como mi firme voluntad de no menoscabar la gobernabilidad de la ciudad". Y agrega rotundo: "Estoy en política por vocación de servicio y ligero de equipaje".

El regidor, según narra él mismo, trató en dicho encuentro de disuadirle de su resolución y le expresó "la confianza" en su labor institucional. Monteseirín explica en su comunicado que quería que Carrillo siguiera "para garantizar la estabilidad de la institución y para que la gestión municipal no se viera afectada", supuestos ambos que -se deduce de su afirmación- se dan tras la marcha del que fuera el vicealcalde.

Monteseirín, en todo caso, deja claro que acometerá "en días" las decisiones necesarias para que el área de Urbanismo esté "atendida". Los cambios en el gobierno local, en teoría, iban a aplazarse hasta otoño. La salida de Carrillo, que hace ya expresa y convierte en inevitable la crisis en el seno del Consistorio, obligará pues a remodelar el ejecutivo antes de lo que el alcalde pensaba. Será, por tanto, un cambio obligado, que coge con el paso cambiado, con una nueva mayoría política en el PSOE de Sevilla y con Carrillo convertido en un referente político autónomo del alcalde.

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