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Una solidez embargada

  • El Levante aprovechó la inercia positiva del ascenso, pero las bajas han minado su limitado potencial

  • Tiene orden atrás y velocidad por fuera

Juan Ramón Muñiz da instrucciones a sus jugadores en el Levante-Girona de Copa del Rey, el pasado 28 de noviembre. Juan Ramón Muñiz da instrucciones a sus jugadores en el Levante-Girona de Copa del Rey, el pasado 28 de noviembre.

Juan Ramón Muñiz da instrucciones a sus jugadores en el Levante-Girona de Copa del Rey, el pasado 28 de noviembre. / manuel bruque / efe

Empezó el Levante de Muñiz la Liga con dos victorias y tres empates. No fue hasta la sexta jornada cuando dobló la rodilla por primera vez, precisamente en Sevilla ante el Betis (4-0). Fue un punto de inflexión en su trayectoria. Desde esa noche sólo ha paladeado una victoria más en nueve jornadas, a la que hay que sumar los cuatro puntos de sendos empates. A medida que se le ha llenado la enfermería -hoy es novedad el medio colombiano Lerma, uno de los pilares, y agradeció en su día la vuelta de Jason, ausente cinco jornadas-, el Levante ha perdido mucho fuelle.

El orden defensivo, con las líneas juntas y con los conceptos muy definidos, y la velocidad por las alas son las principales virtudes de este Levante, que ha mantenido la base del pasado año en su once titular y ha añadido los detalles de calidad de Bardhi o Ivi y el trabajo de Álex Alegría, otra de las bajas de larga duración que está acusando por su generoso trabajo arriba.

Sin balón

Como equipo de Muñiz, el cuadro granota destaca por su orden defensivo en un repliegue de 4-5-1. El doble pivote granota, que esta noche conformarán seguramente Campaña y el reaparecido Lerma, tiene un rol pasivo en esta situación porque, salvo cuando pierde el balón arriba, el Levante nunca presiona. Se repliega, concede los primeros metros y fija en la línea medular su primera resistencia.

Si la pérdida del balón se produce en el campo contrario, los jugadores granotas tratan de presionar al adversario con celeridad; si es en campo propio, la defensa da un paso atrás para acercarse a su área y evitar sorpresas a su espalda.

Los centrales, Postigo y Chema, están ensamblados desde la campaña pasada, en la que fueron fundamentales por la consistencia que dieron al bloque. Tienen un buen dominio del juego aéreo y quizá las mayores dificultades defensivas aparezcan en sus hombres de banda del ataque, a los que les cuesta seguir a los laterales contrarios por su vocación ofensiva.

Con balón

Su rol de dominador lo ejerce más de local que de visitante. No tendrá reparos en darle el balón al Sevilla para hurgar en ese parsimonioso repliegue de los blancos cuando debe defender un contragolpe. Morales es muy rápido en carrera sostenida.

Campaña acude a recibir atrás para iniciar la jugada cuando el equipo lo necesita, aunque este Levante se siente más cómodo con acciones rápidas que lleven el balón a las bandas, donde tanto sus extremos como los laterales buscan desbordes y centros al área.

Las acciones a balón parado, con Bardhi y Campaña como ejecutores, son otro de sus puntos fuertes en el ataque.

Lo mejor

La identidad colectiva para defender como grupo y desplegarse armónicamente en ataque. Tienen las ideas clarísimas.

Lo peor

En fase ofensiva le cuesta hacer gol porque sus recursos no son muchos; en el repliegue concede espacios en la zona central.

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