Cristóbal Gallego: “La solución a la crisis de los aranceles de Estados Unidos no puede ser deslocalizar nuestras empresas”

Entrevista al presidente de la sectorial de aceite de oliva de Cooperativas Agro-alimentarias

Gallego recuerda que el sector es víctima de un conflicto que le es ajeno.

Cristóbal Gallego en una intervención pública anterior a la pandemia.
Cristóbal Gallego en una intervención pública anterior a la pandemia.

El sector del olivar ha visto truncadas sus expectativas cuando Estados Unidos ha decidido mantener los aranceles a España. El responsable del sector en Cooperativas Agro-alimentarias analiza las claves de la situación.

–¿Qué peligro corre actualmente la producción y la industria de aceite de oliva andaluzas con la situación de aranceles que ha impuesto Estados Unidos?

–Los aranceles no afectan a la producción de aceite de oliva, pero sí perjudica al mercado. Hemos sufrido un repunte en las importaciones de aceite de oliva, que podrían batir récord con 245.000 toneladas a cierre de campaña. Esto es consecuencia directa de la imposición de aranceles. Las exportadoras nacionales y las internacionales que envasan nuestro aceite necesitan mantener su posición en el mercado y no pueden vender aceite de oliva de origen español, por lo que se han visto forzadas a importar producto de otros países. Esta práctica afecta por tanto a los precios y a la deslocalización de las empresas de nuestro territorio, pues no debemos olvidar que el aceite de oliva envasado es el de mayor valor añadido.

–La última decisión de la Administración norteamericana ha sido no modificar los actuales aranceles del 25%, ¿esperaban que los redujera?

–Esperábamos que los eliminaran. Así lo entendimos después de que el comisario de Comercio, Phil Hogan, asegurara que España y Francia habían llegado a un acuerdo con Airbus para modificar las condiciones de los préstamos concedidos. Así que sí, nuestra esperanza era que el Gobierno de Estados Unidos entrara en razón y eliminara unos aranceles injustos para el sector agroalimentario europeo y, en concreto, para el olivar español, ya que nuestros productores no se han beneficiado en absoluto de esos créditos.

–¿Creen que aún hay alguna posibilidad de que se eliminen los aranceles? ¿Tal vez si hay cambio de color en el Gobierno norteamericano?

–Como he dicho anteriormente, nuestro anhelo es que deje de castigarse al sector agroalimentario por un conflicto completamente ajeno a él. Los olivareros andaluces y sus empresas han realizado en las últimas décadas un esfuerzo ímprobo para conquistar un mercado creciente en el que viven más de 300 millones de personas. Y no debemos olvidar que estos aranceles cuentan con el beneplácito de la Organización Mundial del Comercio (OMC), pues el propio organismo considera ilegales las ayudas que Europa otorgó al consorcio Airbus. Nosotros no hacemos juicios políticos, lo que tenemos claro es que nuestro Gobierno y Europa deben agotar todas las vías diplomáticas para solucionar el problema, aunque hasta la fecha la negociación con Estados Unidos ha fracasado.

"Nuestro Gobierno y Europa deben agotar todas las vías diplomáticas para solucionar el problema”

–¿Qué es lo que piden que haga el Gobierno español?

–El Gobierno de España debe ser más transparente y aclarar las condiciones en las que Airbus va a subsanar las ayudas recibidas y por las que nosotros estamos pagando injustamente. Si resueltas las contingencias, la Administración estadounidense no entra a razones, entonces queremos que Bruselas ejecute un plan de represalias contra Estados Unidos y que compense a productores y empresas por el daño causado. Necesitamos que el Gobierno central y la Comisión Europea sean contundentes y firmes frente a la ofensiva de Donald Trump.

Víctimas de otro sector

–Airbus ya ha renunciado a las subvenciones ¿por qué eso no ha sido suficiente?

–Se trata de una decisión política y comercial que se escapa de nuestro entendimiento. Lo que sí sabemos es que para el Gobierno estadounidense la enmienda a los contratos de ayudas al Airbus A350 no cumple con las recomendaciones de la OMC a la hora de retirar las subvenciones recibidas por la aeronáutica y por eso mantiene el arancel del 25%. Nosotros insistimos en que es necesario que culminen las negociaciones para solucionar el verdadero conflicto, el aeronáutico.

"La gran pérdida es todo el dinero, el tiempo y el esfuerzo empresarial invertido durante décadas”

–¿A cuánto ascienden las pérdidas del sector hasta ahora?

–La pérdida económica es incalculable, más si tenemos en cuenta que España facturaba por encima de los 650 millones de euros por su venta de aceite y aceituna a Estados Unidos. Pero, más allá del volumen de negocio, la gran pérdida es todo el tiempo, el dinero y el esfuerzo empresarial invertido durante décadas para conquistar al mercado estadounidense, hasta ahora principal destino de nuestras exportaciones fuera de Europa. Es muy grave que hayamos hecho un esfuerzo titánico por fidelizar al consumidor americano, que nos lo hayan quitado de un plumazo y que ahora otros países competidores se aprovechen de ese trabajo de promoción.

–Algunas empresas han optado por asociarse con firmas americanas para vender en el mercado americano, ¿es una solución válida?

–Las empresas se han visto obligadas a establecerse en Estados Unidos porque tienen que mantener su posición, pero no es lógico que la solución pase por perder el valor añadido en nuestro país ni por deslocalizar parte de nuestras empresas. Además, cabe recordar que las cooperativas agroalimentarias son empresas localizadas, que apuestan por fijar población al territorio con un empleo estable y de calidad.

–¿Qué cuota de mercado supone el norteamericano?

–Antes de la imposición de aranceles, el sector olivarero español era líder indiscutible en Estados Unidos y seguramente hubiéramos ganado peso, ya que la demanda de producto es creciente. Anualmente exportábamos una media de 75.000 toneladas de aceituna de mesa y 115.000 toneladas de aceite de oliva, de las que unas 70.000 eran envasadas. Sin embargo, desde octubre, exportamos cantidades simbólicas de aceite embotellado. Por eso, a mes y medio de que se cumpla un año de la imposición de un arancel del 25%, podemos decir que en la actualidad el aceite de oliva envasado y la aceituna de mesa de origen español han sido desplazados.

–Se teme que otros países se queden con el mercado español ¿quiénes se van a beneficiar?

–No lo tememos, es una realidad. En los últimos 10 meses hemos perdido cuota de mercado en Estados Unidos, mientras que otros países productores la han ganado a nuestra costa. Los datos así lo demuestran. En junio, Estados Unidos batió récord mensual de importaciones de aceite de oliva envasado, el afectado por el arancel, con más de 27.000 toneladas; de las que apenas 1.700 fueron de origen español, un 70% menos que un año antes. Sin embargo, desde octubre, Italia ha incrementado todos los meses sus ventas de aceite de oliva envasado y Portugal bate récords mensualmente desde la imposición de aranceles a nuestro aceite de oliva. Por eso no entendemos que Europa, que supuestamente defiende un mercado único, permita que se castigue al aceite de oliva español y quede en desventaja competitiva frente al portugués o al italiano.

Movilizaciones: ¿una alternativa?

–¿Cree que las movilizaciones pueden ayudar?

–Las movilizaciones son necesarias para que los políticos reaccionen y mantengan la sensibilidad hacia nuestro sector. Es para reflexionar qué hubiera sucedido en Europa durante el confinamiento si dependiera de la producción agraria de terceros países.

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