Aljarafe

Rechazo vecinal a la estación de bombeo que debe resolver la depuración de aguas en Coria

  • La instalación, que urge terminar por el riesgo de sanciones, se va a ubicar en un parque del residencial San José, muy cercano a las viviendas

  • Emasesa garantiza a los residentes que no habrá problemas de olores ni ruidos y que compensará la pérdida de zona verde 

El parque en el que se ha proyectado la construcción de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales, muy cercano a viviendas.

El parque en el que se ha proyectado la construcción de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales, muy cercano a viviendas. / M. G.

Vecinos de la zona residencial San José, de Coria del Río, han mostrado su rechazo -con una recogida de firmas y dirigiendo escritos a distintos organismos- a la construcción de una Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) en un parque de la barriada, en la calle Tejares, a unos diez metros de las viviendas más cercanas. Se trata de unas obras de Emasesa que ya se han iniciado -el 22 de febrero, con un plazo de ejecución de 43 semanas y 2,5 millones de euros de inversión- y que urgen, porque el objetivo es erradicar el vertido al Guadalquivir, bombeando hacia el colector de Aljarafesa, a lo que obligan las directrices europeas, con riesgo de sanciones si no se cumple. 

Aún así, los vecinos denuncian que la ubicación de la EBAR, de la que nadie les informó previamente, no es la adecuada, en zona urbana consolidada. Además de la pérdida de arbolado que en algunos casos tiene hasta 25 años, temen que el funcionamiento provoque ruidos, malos olores y vertidos al canal del Riopudio  junto al que se ubican sus casas, o riesgo de que aumente caudal o se produzcan problemas de salubridad, con la presencia de roedores o insectos, al tratarse de "aguas fecales". Emasesa los descarta. Hay entre 150 y 200 familias en el entorno, según Manuel Jesús Ortega, uno de los afectados.

"Los criterios técnicos y económicos nunca deberían anteponerse a la salud y el bienestar de la población", recogen en el escrito que van a dirigir a la Consejería Agricultura, Ganadería, Pesca y de Desarrollo Sostenible, a la de Salud y Familias y a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). También creen que el procedimiento debería contar con un informe de impacto en la salud. Los argumentos y garantías de que no habrá molestias y el compromiso de Emasesa de cuidar el proyecto para minimizar cualquier impacto, que se les trasladó en una reunión informativa el 8 de abril, no les han convencido.

Se da la circunstancia de que es un proyecto que está pendiente de ejecutar en Coria desde hace 18 años para mejorar y garantizar el saneamiento de toda la margen derecha del Riopudio, el 12% del área urbana. Según Emasesa, ha sufrido "mil visicitudes", que lo han frenado sucesivamente. Desde el verano de 2018, están en funcionamiento dos bombeos provisionales -junto al puente sobre el canal del Riopudio, en la calle Caridad, y el polideportivo-, que no son solución a largo plazo.

El proyecto requería una ubicación determinada, que permita bombear el agua de la margen derecha a la izquierda del Riopudio, donde está el colector que lleva las aguas residuales hacia la Estación Depuradora de Aljarafesa, en Palomares del Río; cercano al canal, para evacuar agua en caso de lluvia, y con posibilidad de disponer del terreno. De acuerdo con los técnicos municipales y responsables de Urbanismo, ese parque era la única opción viable, aunque admiten que la cercanía a las viviendas no es la situación más deseable

"El compromiso de Emasesa es que la instalación no suponga un problema en la calidad de vida" en el barrio, señala un responsable de la empresa en la comarca, que subraya que no todas las EBAR son iguales y que ya hay muchas en zonas residenciales, incluso en La Puebla del Río, que quieren mostrar también a los vecinos. Ya se ha programado una visita, para el próximo martes.

Un cartel de Emasesa sobre las obras, junto al canal del Riopudio. Un cartel de Emasesa sobre las obras, junto al canal del Riopudio.

Un cartel de Emasesa sobre las obras, junto al canal del Riopudio. / M. G.

En superficie, supondrá la pérdida del 30% de la zona verde del parque, que se tendrá que ocupar con solería u otros elementos. El grueso de la instalación es subterránea, la única construcción será una  caseta, de unos 20 metros cuadrados, para permitir la entrada de un camión, cada cierto tiempo, para retirar elementos sólidos en suspensión que queden retenidos (como toallitas, compresas o bastoncillos) en la zona de aliviadero al cauce sólo en caso de lluvias.

Pero no habrá agua estancada o sedimentos, que podrían causar los olores que temen los vecinos, porque su objetivo es bombear, que entre y salga. El "nivel sonoro" tampoco será un problema, subraya: las bombas están a siete metros de profundidad bajo el agua en una "cántara" de hormigón, de 60 centímetros de espesor y son de tecnología avanzada. Lo que hace ruido en estos casos son los grupos electrógenos, pero cuyo uso es sólo en caso de apagón o caída de la red eléctrica.

El arbolado de mayor porte no podrá salvarse. Pero Emasesa se compromete a compensar esa pérdida, plantando arbolado en cualquier otra zona del barrio. Son argumentos que también se les han traslado a los vecinos, que siguen dispuestos a intentar parar el proyecto.

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