El fuego de La Rábida se reactiva y obliga a más desalojos de viviendas
Hasta una treintena de casas tuvieron que ser evacuadas temporalmente
Las llamas no dieron ayer tregua en la provincia de Huelva. El fuego declarado en La Rábida y que parecía haber quedado extinguido a última hora del sábado, se reactivó posteriormente, y obligó al desalojo de algunas casa de la zona. Concretamente, una treintena de personas, residentes en catorce viviendas de la urbanización Jardines de la Rábida, de Palos de la Frontera (Huelva), tuvieron que abandonar sus domicilios de forma temporal y por prevención durante la noche del sábado al domingo tras reavivarse las llamas del incendio desatado en dicho enclave.
Según informaron fuentes del servicio unificado de Emergencias 112 Andalucía, el desalojo se produjo alrededor de la 23:00, después de que Guardia Civil solicitara la presencia de Bomberos en dicha urbanización onubense tras constatar que se habían reavivado las llamas del fuego del día anterior. El desalojo concluyó aproximadamente a la 1:00 de la madrugada de ayer. La evolución del fuego se vio frenada con la ayuda de la lluvia caída durante la madrugada en la provincia onubense. El incendio se originó en la madrugada del sábado y, en un principio, obligó a desalojar, también por prevención, a más de 200 personas residentes en 50 viviendas de la urbanización Jardines de la Rábida, hacia la que se desplazaron efectivos de Bomberos, Policía Local, Guardia Civil e Infoca. El dispositivo dio por controlado el incendio a las 20:00 del sábado.
Fue una mera ilusión. Horas más tarde las llamas se reavivavan y obligaban a una nueva alerta en la zona, donde ya medio centenar de viviendas habían tenido que ser desalojadas por las familias. Muchas de ellas vieron el fuego bastante cerca, según algunos testimonios.
El fuego había sido provocado por un rayo debido a la tormenta seca que afectó a la provincia de Huelva. Una mujer narró que minutos antes un gran estruendo sacudió toda la zona. A raíz de ese instante, la vegetación cercana a las casas empezó a arder y fueron los propios vecinos quienes, en un principio, con mangueras y cubos de agua, emprendieron las primeras tareas de la extinción, a la espera de que llegasen los efectivos contraincendios.
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