Un turismo encaminado hacia la permanencia
desayunos de redacción
Distintas voces especializadas ponen en común los retos de la provincia gaditana ante la oportunidad que supone haberse colocado en el escaparate
Con unos datos que superan a los de antes de la pandemia, despunta la opción de apostar por un visitante más de tipo residencial
La incógnita de qué iba a pasar con el sector turístico, y con la provincia de Cádiz como destino, tras el reseteo de la pandemia, terminó resolviéndose a nuestro favor: “Curiosamente, la pandemia ha situado a Cádiz en el mapa”, asegura la presidenta de la Asociación de Empresas Turísticas de Cádiz,Marta Garat. A partir de las limitaciones de movilidad internacional, no son pocos –europeos y nacionales– los que han descubierto la provincia como una opción, “equiparable o mejor a cualquier destino iberoamericano”, subrayan varias de las voces especializadas en turismo en la provincia, reunidas esta semana en la redacción de Diario de Cádiz. Así, el presidente de Diputación, Juan Carlos Ruiz Boix; el presidente de la Asociación Provincial de Hoteles, Stefaan De Clerck; el representante de Sotogrande, Alejandro Vedía y Pedro Galán, de Azotea Grupo, hablaron, junto a Marta Garat, de la evolución y objetivos del turismo en Cádiz.
Dos años después del inicio de la pandemia, se han recuperado los números perdidos, este año ya con un “fuerte aumento de los visitantes extranjeros”, indica Juan Carlos Ruiz Boix. Entre julio y septiembre de este año, pernoctaron en los hoteles de la provincia 1.064.031 viajeros; en 2019, fueron 1.042.281. Para el responsable provincial, “aún hay posibilidad de crecimiento con el turismo vinculado al alto standing y al golf”, una actividad que “es fundamental que se mantenga a lo largo de los doce meses del año”.
“La provincia –añadía Marta Garat– se convirtió en referencia durante los meses de pandemia, despuntando respecto al resto.”
Más cauto respecto a la línea de recuperación se mostraba el presidente de la Asociación Provincial de Hoteles de Cádiz, Stefaan De Clerck. A pesar de la progresión, siguen sin recuperarse los visitantes internacionales de 2019, “estamos un 15% por debajo –asegura–. Y la rentabilidad del sector está muy dañada por los costes energéticos, que se han incrementado por cuatro, lo que nos aleja de la rentabilidad de 2019. El mercado alemán, nuestro principal cliente directo, no está dispuesto a pagar los precios de julio y agosto”.
Garat echa en falta, no obstante, un mayor y mejor aprovechamiento del turismo de naturaleza: “No sabemos sacar rendimiento a nuestros parques naturales, cuando tendríamos que potenciar otoño e invierno que es donde faltan clientes. También debe despuntar el turismo deportivo, que no se tiene en cuenta, y extender el turismo de cruceros a todo el año”.
Desde fuera, afirma De Clerck, “si hablas sólo de la provincia, se despistan. Pero si mencionas el Xerez o Sancti Petri, saben de qué les hablas. Debemos reforzar la marca, porque en estos años hemos hecho muy buen trabajo”. Como alcalde de San Roque, más que como responsable de Diputación, Juan Carlos Ruiz Boix habla de la conveniencia de crear conceptos fuertes, que llamen más allá de un territorio. Alejandro Vedía, por su parte, no ve en la diversidad de propuestas una hemorragia sino, más bien, una fortaleza. La provincia sería el marco contenedor de una oferta que puede satisfacer a un amplio público: “Probablemente –apunta Garat–, lo mismo en la familia hay un miembro que vaya buscando el kitesurf, pero luego al resto le pueden llamar la atención otras cosas, estableciéndose una dinámica de ventas cruzadas”.
“El gaditano es un destino que una vez que la gente lo prueba, repite –asegura Vedía–, como prueba el hecho de que nosotros hemos tenidos el doble o el triple de afluencia que en 2019, y eso que nuestro cliente fundamental es internacional”.
Desde el Grupo Azotea –del que forma parte el Cuartel del Mar–, Pedro Galán indica el valor del turismo de congresos no sólo como “flotador de la temporada baja”, sino también “como gancho para atraer visitantes que, o bien alargan su estancia más allá de las jornadas previstas, o bien marcan la provincia como futuro destino”.
A la hora de vindicar los valores de la provincia, salta lo patrimonial, tanto en su sentido físico como inmaterial. Para el presidente de Diputación, la “prioridad es seguir avanzando en sintonía con la iniciativa privada a través de las mesas de trabajo” para poner en valor infraestructuras, bases culturales y posibilidades.
Marta Garat echa en falta una mejor línea de trabajo, “y su ejecución”, respecto a los planes de desarrollo turístico: “Llevamos mucho tiempo elaborando planes estratégicos –comenta–. Quizá una buena opción sería hacer reuniones de seguimiento cada seis meses, para tomarle el pulso a las propuestas”. Tanto para Garat como para Rita Jordao, responsable de Marketing en La Reserva de Sotogrande, la apuesta de la administración pública resulta asimismo “fundamental” a la hora de apuntalar esta visión común, “ya que hay una parte del desarrollo que es muy estratégica”.
Entre los objetivos de la realidad turística gaditana se encuentra, asegura Juan Carlos Ruiz Boix, “tener una plantilla de hostelería que se jubile”. El trabajo de camarero, como ejemplo, suele tener naturaleza temporal, víctima del “mientras sale otra cosa”. Una realidad que es difícil casar con formación específica, experiencia, idiomas... Ese tipo de perfil del que se habla cuando se pone el principio de calidad y atención especializada sobre la mesa. Tener una plantilla de hostelería que se jubile pasa, admite Ruiz Boix, por “dignidad laboral y mejoras en los convenios”. Aun así, la realidad del 12-8-4 en la jornada, con la evidencia pandémica de unas cotizaciones anémicas, es algo –afirman– “minoritario” en el sector, que ha de ir desplazándose, forzosamente, conforme vaya ocupando su lugar la profesionalización.
La dificultad, asegura Marta Garat, está en ir montando plantillas cada dos años. “Cuando decimos cambiar el mantenimiento de zonas verdes, aún en los tiempos de crisis, en 2014 –cuenta Vedía–-, necesitaba contratar a una plantilla de veinte jardineros. Entre los contratados, tuve que tirar hasta de un banderillero”.
“El foco –asegura Galán– habría de estar en la inversión en personal, la creación de equipos de trabajo y elevar el nivel formativo”.
Para De Clerck, los puntos fuertes de la principal competidora de la provincia –la Costa del Sol– residen en “haber sabido trabajar el turismo residencial” y el contar con un gran aeropuerto. Alejandro Vedía coincide en la potenciación del turismo internacional para mitigar la estacionalidad: “El turismo residencial –añade– también es turismo, por lo que hay que promocionarlo. El 89% de Costa Ballena, por ejemplo, son segundas residencias. Teniendo en cuenta nuestra condiciones climatológicas, además, la estacionalidad es en gran medida un desaprovechamiento”.
“Si uno mira el número de pernoctaciones y de ventas de viviendas en la provincia –prosigue Vedía– se ve que son dos tendencias que lineales. Un fenómeno que se ha potenciado con la normalización del teletrabajo a partir de la pandemia”.
La estacionalidad tiene en el número de llegadas del aeropuerto de Jerez una plasmación directa. La gran lucha del sector ha sido ir ampliando el enganche de destinos más allá de los cuatro meses de temporada alta –el Patronato de Turismo de Diputación ha puesto en marcha para estos meses de invierno un servicio de promoción vinculado a la conectividad con Alemania, Reino Unido, Francia y Canarias–. La pregunta, apunta Jordao, es si queremos ser un destino Ryanair. Frente al peligro de la turistificación y la perspectiva de morir de éxito, De Clerck muestra sus dudas ante la posibilidad de ser un destino de fácil acceso: “Muchas veces –señala–, compañías como Ryanair son la única opción de llegar de forma rápida a un lugar, y entonces ya no se asocia al turismo mochilero”. La contra más evidente, por supuesto, es la competencia fagocitadora del lowcost.
Para el presidente de la Asociación Provincial de Hoteles de Cádiz, en cualquier caso, lo que sí es prioritario es la “ampliación y mejora” del aeropuerto jerezano. “Que casi me matan –recuerda Declerck– cuando propuse que se llamara Sevilla Sur”. Comprensible, aunque Declerck jugaba ahí con la baza de ampliar la localización ante el visitante. En el flujo de vuelos, Aena, reconoce también, no va a competir consigo misma y con dos pulmones tan potentes como son Málaga y Sevilla.
Para Alejandro Vedía, la clase política tendría que tener en cuenta “al visitante. Mirar más allá del rédito inmediato del posible votante. Una villa puede tener a varias personas trabajando, ya esté vacía u ocupada”, comenta, señalando que en La Reserva pueden entrar a trabajar unas 400 personas entre personal de servicio, obras, mantenimiento, etc.
Ante un panorama, no de crisis puntuales, sino de dificultad de acceso a los recursos y replanteamiento energético, ¿con qué perspectiva cuenta una región como la nuestra, orientada eminentemente al turismo? Rita Jordao le da la vuelta al concepto de turista: “En el sector que me muevo ahora, que es el de la compra de segundas residencias, veo hasta qué punto son importantes elementos que marcan la larga estancia, y que los compradores tienen en cuenta, como el acceso a hospitales y colegios, además de cuestiones con el espacio al aire libre y la calidad del aire –desarrolla–. Esa misma concienciación, por ejemplo, a volar menos puede hacer que en vez moverse cada fin de semana se prefiera moverse dos veces al año e invertir en una segunda casa que va a terminar siendo, realmente, la vivienda principal”.
Un cambio de tendencia que, por ahora, es poco más que una percepción pero que parece ir formándose a partir de realidades como el “teletrabajo, el encarecimiento de ciertos combustibles y la preocupación por la sostenibilidad, que llevan a reconsiderar dónde vamos a vivir, y que pueden favorecer a regiones como esta”.
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