La lluvia puede con todos
El Betis-Barcelona B se aplaza por el mal estado del césped y se barajan el 8 o el 15 de diciembre como posible fechas para jugar. Martínez Munuera decidió la suspensión diez minutos antes del comienzo.
Amaneció en Sevilla con un día desapacible, con una lluvia que comenzó a primera hora de la noche y que prácticamente no había dejado de caer en momento alguno. No era una tromba de agua de las que anegan cualquier parte de la ciudad en apenas minutos, pero el césped colocado hace apenas dos semanas en el Benito Villamarín no resistió. Por la mañana, los empleados del club avisaron de los numerosos charcos que se repartían por todo el terreno de juego, pero ninguna de las fórmulas con las que se intentó facilitar el drenaje acabó por funcionar. A las cuatro menos diez de la tarde, Juan Martínez Munuera, árbitro del encuentro que saltaba por tercera vez para comprobar si el balón podía rodar, dio por suspendido el encuentro.
"El césped nuevo no traga lo mismo que el anterior", apuntó sobre el propio terreno de juego Luis Rodríguez Fontanilla, delegado de campo y que estuvo en permanente contacto con el árbitro. "Se ha intentado todo para intentar sacar el agua del campo, pero al colocarse el césped nuevo no le ha dado tiempo a compactarse como debía y por eso no drena como debiera. Mel nos dijo por la mañana que lo intentáramos todo, pero no se podía hacer nada", manifestaba el utillero José Manuel Acuña, uno de los primeros en dar la voz de alarma, ya que a primera hora de la mañana hizo acto de presencia en el estadio para preparar la indumentaria de los jugadores.
En esta ocasión, ambos equipos mantenían la misma postura de no disputar el encuentro, aunque la decisión última correspondía a Martínez Munuera. El árbitro ya pisó el césped al filo de las tres de la tarde, algo que repetiría media hora después, justo antes de que los equipos saltasen a calentar. Ambos entrenadores aguantaron la alineación hasta el último momento e incluso cambiaron los planes previstos por si finalmente se disputaba. Pero el balón apenas rodaba, como comprobó el colegiado del encuentro diez minutos antes del inicio previsto para el mismo.
La megafonía del estadio avisó instantes después de la decisión arbitral y el público que se daba cita en Heliópolis, menos del esperado en un principio, se marchaba a casa sin apenas protestar. Ahora la decisión de fijar una nueva fecha corresponde al Comité de Competición. En principio, se debe disputar antes de que acabe la primera vuelta del campeonato y teniendo en cuenta que el Betis tiene que disputar la eliminatoria copera, lo más lógico es que se aproveche uno de los próximos miércoles que ambos equipos tienen libre. El 8 de diciembre se barajó como primera posibilidad, pero el Barcelona disputa el último partido de la liguilla de la Liga de Campeones y, con el primer puesto garantizado, Pep Guardiola podría contar con varios jugadores del filial. La otra fecha sería el 15 de diciembre, ya que a la siguiente semana el Betis disputa la ida de los octavos de final. "Competición decidirá y la hora la ponemos nosotros", decía Fontanilla.
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