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El cuidado de los pies es clave para evitar males

Los pies son una de las partes más sensibles del cuerpo. En Semana Santa sufren de manera especial por las largas caminatas y parones en busca de las procesiones, por lo que es necesario prestarles una especial atención y tener en cuenta una serie de consejos prácticos que ayudan a sobrellevar mucho mejor la "procesión de los pies", sobre todo en los grupos de mayor riesgo: los diabéticos y las personas que sufren problemas neurológicos o vasculares.

Todas las personas están expuestas a sufrir dolencias en los pies, pero son estos grupos los que están más predispuestos a sufrir algún tipo de percance más grave. Los diabéticos, por su mayor sensibilidad, corren el riesgo de padecer ampollas y rozaduras. Estas personas deben extremar la precaución a la hora de revisar las heridas, puesto que pueden degenerar en úlceras u otros problemas más agudos, como explica la podóloga Aurora Castro Méndez, profesora asociada al departamento de Podología de la Universidad de Sevilla: "Un paciente de este tipo que se está tratando a lo largo de todo el año de una lesión, corre el riesgo de recaer si no se preserva y tiene mucho cuidado en Semana Santa". Los niños son otros pacientes con bastante riesgo de sufrir daños de manera particular esta semana. Al tener la piel más fina y delicada hay que evitar las largas caminatas.

Pero para impedir lesiones la prevención siempre es lo más importante: "Es conveniente acudir a una revisión podológica previa con idea de evitar los problemas que puedan derivarse con posterioridad si no se actúa a tiempo".

Es muy aconsejable examinarse bien los pies para detectar las posibles lesiones que se hubieran producido y poder actuar con prontitud. Lo primero que hay que hacer tras lavar y limpiar bien la zona y aplicar un antiséptico es cubrirla con un vendaje adecuado. El secado también es muy importante. Otra acción a tener en cuenta es la aplicación de cremas para refrescar los pies. En el caso de que hubiera ampollas lo conveniente es pincharlas para vaciar el líquido pero nunca quitar la piel. Una vez realizados todos estos cuidados, lo mejor es darse un buen masaje.

Los nazarenos y costaleros también pueden seguir estos consejos. En el caso de vestir la túnica lo más recomendable es no salir descalzo y evitar las sandalias, si la cofradía lo permite: "Lo preferible es llevar zapatos flexibles y que no opriman el pie". En cuanto a los costaleros es mejor el uso de las zapatillas deportivas cuya suela, más gruesa, amortigua mejor el peso.

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