El Betis destituye a Chaparro y deja el equipo en manos de Nogués

El club cesa al técnico trianero y anuncia que el preparador del filial se hará cargo hasta final de temporada. El catalán será ayudado por Merino y su preparador físico y seguirá si el equipo no desciende.

José María Nogués, en la grada de la ciudad deportiva durante un entrenamiento del primer equipo.
José María Nogués, en la grada de la ciudad deportiva durante un entrenamiento del primer equipo.
J. Mérida - S. Silva

Sevilla, 07 de abril 2009 - 00:03

"Francisco Chaparro ha sido destituido de su cargo de entrenador del primer equipo del Real Betis Balompié. José María Nogués, hasta ahora técnico del Betis B, se hará cargo del equipo ya a partir del entrenamiento de este martes a las 10:00 horas en la ciudad deportiva. El presidente del club, José León, presentará al nuevo entrenador a la plantilla, a la que dirigirá hasta el final de la temporada y que mantendría su nuevo cargo la próxima campaña si logra conservar la categoría. Juan Merino acompañará a Nogués como segundo entrenador (igualmente lo hará su preparador físico, Enrique Romero, que releva a Carmelo del Pozo). El Real Betis quiere manifestar su agradecimiento a Francisco Chaparro por su dedicación al club y le desea suerte para el futuro". Esta nota, con matices y con alguna falta de ortografía corregida, era colgada en la nocturnidad de un Lunes Santo en la página web oficial del Betis para anunciar el fin de la era de Chaparro.

Casi todos los allegados a Lopera le venían mostrando en las últimas semanas la necesidad de un cambio en el banquillo bético y sólo el consejero Manuel Castaño defendía a Chaparro. La mala racha de resultados y la pésima imagen ofrecida ante el Numancia habían provocado que hasta el jurista hubiese dejado de ser el último valedor del técnico.

"Yo a Paco lo conozco, sé que es un gran bético, pero en el fútbol mandan los resultados. Cuando no hay resultados, no hay alma ni piedad. Ya en dos ocasiones la grada ha pedido la marcha de Chaparro. El consejo de administración hará lo que piense que es mejor para el Betis. Eso sí, la grada no apoya a Chaparro. Mientras sea el entrenador tiene que tener el apoyo del consejo y le pedimos a la afición que lo respete. Además, hay que reconocerle su renuncia a un dinero por dejar al Betis en Primera, que creo que ha sido el primero en hacerlo. Hay cosas como ésta en el haber, aunque otros vean más en el debe", había comentado Castaño en Radio Marca, lógicamente dando la puntada ya con hilo.

Y es que por la mañana, los principales pesos pesados del consejo de administración del Betis, entre ellos el propio Castaño, se habían reunido en las oficinas de Manuel Ruiz de Lopera en la calle Jabugo con éste y habían acordado prácticamente la destitución. El presidente, José León; el vicepresidente, Rufino González; el también jurista Jaime Rodríguez Sacristán; el gerente de la entidad, José Antonio González Flores, y el director deportivo, Manuel Momparlet, decidieron en un cónclave que Chaparro había perdido incluso el apoyo del vestuario y que su continuidad era inviable.

Luego, ya en una tarde que fue torciendo a noche, Chaparro fue llamado a las oficinas del club, a las que acudió en compañía de su hijo, y la destitución le fue comunicada por el propio presidente de la entidad, ya que Lopera, agotado tras la jornada del Domingo de Ramos, se quedó en su domicilio toda la tarde.

El propio Castaño, ya sabedor de que a Chaparro le quedaban horas, apostaba por Nogués, sobre quien este diario ya anunció hace semanas que era el único sustituto posible para el trianero. "Los que tienen que tomar la decisión de si se echa o no a Chaparro son los técnicos, igual que de decidir quién debe ser el sustituto. Yo, como encargado de la cantera, tengo que tener jugadores y entrenadores preparados para el primer equipo. José María Nogués está capacitado para entrenar el Betis si los técnicos lo deciden. Si tiene que ser un entrenador de fuera, pues los técnicos dirán".

El recelo en colocar a Nogués al frente del primer equipo había provocado que la dirección deportiva y el propio Lopera buscasen en el mercado una alternativa de consenso. Los distintos ofrecimientos que habían llegado a la calle Jabugo no acababan de convencer por un motivo u otro y otros técnicos sondeados habían mostrado su negativa a hacerse cargo del equipo.

José León resumía el sentir de la entidad: "Yo quería el triunfo de Chaparro como ahora quiero el de Nogués, porque es el del Betis. Los resultados en el fútbol son los que dictan sentencia y ahora sólo pido apoyo para el nuevo técnico".

José María Nogués se convierte así en el técnico número 23 de la trayectoria de Manuel Ruiz de Lopera como máximo accionista del club en 1992.

Antes de la llegada de Lorenzo Serra, el técnico que cambió el rumbo del Betis con Lopera al frente, pasaron la temporada anterior, primera del dueño, Felipe Mesones, Jorge D'Alessandro y José Ramón Esnaola. Sergio Kresic dio paso al entrenador más querido del Betis moderno, que vivió una etapa dorada entre 1994 y 1997 con un ascenso a Primera y una final de Copa del Rey perdida ante el Barcelona como momentos cumbre.

La lista con Lopera al frente se hace interminable tras la salida de Serra: Luis Aragonés, Antonio Oliveira, Vicente Cantatore, Javier Clemente, Carlos Timoteo Griguol, Guus Hiddink, Faruk Hadzibegic, Fernando Vázquez y Luis del Sol. Si con el trío Griguol-Hiddink-Faruk el Betis descendió, con Vázquez y Del Sol volvió el club a primera con un triunfo en Jaén.

Con Juande Ramos (tempoada 2001-2002, y con Paco Chaparro de ayudante) y Víctor Fernández (2002-2004) el Betis vivió años de estabilidad y alta competición, participando en Europa antes del regreso de Serra Ferrer (2004-2006), con quien se alcanzaron los dos momentos más elevados del Betis de Lopera: el título de la Copa del Rey ante Osasuna y la clasificación por primera vez para la Liga de Campeones.

El desencuentro Lopera-Serra desembocó en la llegada de Javier Irureta, que arrojó la toalla sin que Luis Fernández consiguiera terminar de remontar antes de que Paco Chaparro amarrara la permanencia en junio de 2007 con un agónico triunfo en Santander en la última jornada.

Lopera apostó por un técnico de prestigio como el argetino Héctor Cúper, pero tuvo que cesarle para poner el equipo en manos de Chaparro en diciembre de 2007.

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