Ibrahima, de Senegal al Atlético pasando por Buenos Aires
Llegó a Vélez Sarsfield hace dos años con 100 dólares y pocas opciones de jugar. Es tan poco conocido que incluso la web del Atlético escribe mal su nombre y carece de información sobre él.
El fútbol ofrece de vez en cuando pequeñas historias inolvidables, y una de ellas es la del delantero senegalés Ibrahima, quien a sus 19 años disfruta de su primer día de fama con el Atlético de Madrid después de verse casi desahuciado durante su estancia en Buenos Aires.
La última jornada de la Liga española dejó una imagen poderosa, con la fornida silueta de Ibrahima corriendo como un loco en todas las direcciones del campo tras marcar el tercer gol del Atlético de Madrid ante el Sporting de Gijón, que a la postre sería decisivo en el triunfo rojiblanco por 3-2.
"Ha sido un sueño para mí. He marcado mi primer gol en Primera y además el Calderón estaba lleno de gente y ha sido algo increíble. Me quité la camiseta porque estaba muy emocionado. No era yo mismo cuando me la quité y empecé a correr. Todo el Calderón estaba gritando y fue muy emocionante", declaró el delantero, de 19 años.
Todos los periódicos españoles hablaron este lunes del jugador, completamente anónimo para el público hasta hace tres meses, cuando ni siquiera jugaba en las categorías inferiores del Atlético de Madrid.
El futbolista es tan desconocido que hasta la própia web del Atlético de Madrid escribe mal su nombre en las crónicas, obviando la 'a' final. Peor aún, no hay consignada ninguna información ni dato asociado a Ibrahima en la relación de jugadores del primer plantel que incluye el portal del club.
Ibrahima llegó a mediados de la temporada pasada a la disciplina del Atlético procedente del segundo equipo del Vélez Sarsfield argentino, donde le llamaban Pantera Negra por su velocidad en el campo y el color de su piel.
Llegó a Buenos Aires hace poco más de dos años después de que un representante lo contactara en Senegal. Viajó a Argentina con poco más de 100 dólares en el bolsillo y allí lo pasó muy mal, privado de su familia, con pocas opciones de jugar y con menos dinero aún.
Pero el destino quiso que un amigo le hablara a José María Amorrortu, director de la cantera del Atlético de Madrid y con buenas conexiones en Argentina, de un chico africano con buenas condiciones y mala situación personal.
Tras su infructuosa aventura suramericana, el punta llegó a Madrid para jugar en el filial del Atlético. Apenas jugó la pasada temporada y en la nueva parecía que las cosas no iban a cambiar demasiado. Pero su compañero Borja se fue a jugar el Mundial sub 17 y surgió la oportunidad soñada por Ibrahima.
A todo ello hubo que unir la necesidad del Atlético de Madrid por contar con un nuevo delantero tras la marcha del francés Sinama-Pongolle al Sporting lisboeta y una lesión muscular del argentino Sergio Agüero.
Quique Sánchez Flores, el nuevo técnico rojiblanco, atendió a los deseos de la hinchada de ver caras nuevas y le dio la oportunidad. El domingo se estrenó como goleador en la máxima categoría del fútbol español, culminando un sueño.
"Esto me da más fuerza y ánimos para seguir trabajando. Jugar en Primera no es fácil. Es lo que soñé durante toda mi vida. Antes de salir de Senegal soñé con disfrutar estos partidos y marcar goles. Le doy las gracias a mi familia", agregó Ibrahima tras el encuentro, todavía emocionado.
Su gran ídolo es el delantero del Barcelona Zlatan Ibrahimovic (otro Ibra), aunque también manifiesta su gran admiración por sus compañeros Diego Forlán o Agüero. Se lleva especialmente bien con el argentino, quizá rememorando aquellos tiempos en Buenos Aires, ya tan lejanos.
El africano regresó hoy a la rutina de acudir al entrenamiento del equipo en un viejo autobús, después de recorrer más de 30 kilómetros de trayecto. Pero no fue el mismo viaje de siempre, pues lo hizo con la cabeza llena de recuerdos, por un gol que nunca olvidará, y de sueños, por lo que pueda llegar.
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