Copa Princesa | El otro partido

San Pablo otra vez vibró con el baloncesto

  • Casi lleno en el pabellón hispalense para ver conquistar al equipo el primer título

  • Sonaron los gritos de "Caja" y "Betis" ante unos 300 seguidores vascos

La plantilla, cuerpo técnico y médico al completo posan en San Pablo con el trofeo. La plantilla, cuerpo técnico y médico al completo posan en San Pablo con el trofeo.

La plantilla, cuerpo técnico y médico al completo posan en San Pablo con el trofeo. / Juan Carlos Vázquez

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Sevilla volvió a vivir ambiente de baloncesto. Hacía tiempo que no lo hacía y se echaba de menos. Años de penurias, de incertidumbre por una liquidación a las puertas, por el cambio del escudo y los colores, innegociable para alguno, los descensos... Pero la ciudad volvió a vibrar con su equipo de baloncesto y la afición llenó San Pablo. Con lo que cuesta últimamente si no es un concierto.

La fiesta empezó dos horas antes, con varias actividades preparadas en los aledaños del Palacio de los Deportes para que el personal fuese calentando el ambiente. El que llegara algo tarde se las vio y deseo para aparcar en el solar de enfrente del recinto deportivo, menos solar que nunca.

Los niños se divertían jugando mientras las aficiones compartían un rato en los bares de alrededor. Hubo quedada promovida por las redes sociales y unos y otros intercambiaron camisetas y bufandas antes de que empezara el encuentro. Buen rollo. Cero problema. Que aprendan por ahí.

Un aficionado del Betis Energía Plus emocionado en la grada. Un aficionado del Betis Energía Plus emocionado en la grada.

Un aficionado del Betis Energía Plus emocionado en la grada. / Juan Carlos Vázquez

Mientras el pabellón se llenaba, aún a 20 minutos del inicio del encuentro, saltó el Bilbao Básket a la pista. Algunos aplausos para el rival. Esto es deporte, no la guerra. Fue el calentamiento previo al atronador recibimiento a los béticos. Alguno soltó una tímida sonrisa, acostumbrado al millar o 2.000 aficionados que normalmente los recibe antes de los encuentros de liga. Esto es la Copa Princesa. No es el trofeo de su padre, cierto, pero esto es el presente de los verdiblancos y un título aquí y ahora tiene el mismo valor para muchos.

AC/DC sonó para recibir a los locales. Música dura para que alguno se ambientase, que aunque la cita fuese una fiesta en el parqué las cosas no estaban para escuchar baladas por mucho que se acerque el 14 de febrero. Ruido. Mucho ruido en el pabellón con miles de aplaudidores verdes retumbando en el calentamiento.

Había ganas en la grada de que empezara el espectáculo, pero todo el público homenajeó con un sentido minuto de silencio a Manuel Palomo, ex canterano cajista que llegó a jugar en la ACB en las temporadas 1990-1001 y 1991-1992 recientemente fallecido. Balón al aire y primer triple bilbaíno. Los aficionados vascos desplazados se hicieron sentir al principio con las canastas de los suyos, pero, en minoría, acabaron engullidos por los más de 6.000 aficionados locales que hicieron retumbar San Pablo. Todos, al unísono, gritaron "Betis" cuando el equipo rompió el partido en el tercer cuarto, pero el pasado no se olvida y aún resonó por el pabellón ese "Caja" al ritmo de palmas que tantas y tantas veces sonó. Y lo seguirá haciendo. Porque este triunfo llegó como Betis, pero un cachito de él es del Caja también.

Aficionados del Betis Energía Plus en San Pablo. Aficionados del Betis Energía Plus en San Pablo.

Aficionados del Betis Energía Plus en San Pablo. / Juan Carlos Vázquez

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