"Andalucía tiene 300 empresas que podrían empezar a cotizar en el MAB"
El presidente del Mercado Alternativo Bursátil reconoce que el inversor se expone a un riesgo mayor en éste que en la bolsa tradicional y ahuyenta a los 'cortoplacistas' que quieren rentabilidad en pocos días
-El MAB es una alternativa a la bolsa tradicional, ¿a qué tipo de empresas va dirigido?
-A pequeñas y medianas empresas, es decir, a firmas de baja capitalización que no pueden acceder ni al Íbex ni al Mercado Continuo, pero que son tanto o más importantes que las grandes para la economía de este país, puesto que generan dos tercios del PIB y el 70% de los empleos. El MAB, promovido por Bolsas y Mercados Españoles (BME), viene a llenar ese vacío.
-¿Qué requisitos tienen que reunir las pymes para poder cotizar?
-Fundamentalmente, dos. Tener una dimensión reducida (aunque no imponemos límites ni por abajo ni por arriba) y un potente proyecto de crecimiento o expansión.
-¿No se priman las de determinados sectores ni se les exige que saquen a negociación un porcentaje mínimo de acciones?
-No cerramos la puerta a ninguna actividad, aunque es cierto que el MAB es el marco ideal para firmas de sectores emergentes. No les exigimos ni una antigüedad determinada ni tener beneficios, porque muchas son relativamente nuevas y las ganancias están por llegar. Lo único que les pedimos es que saquen a cotización, como mínimo, acciones por valor de dos millones de euros, una cantidad muy reducida por debajo de la cual los inversores no podrían participar.
-El MAB se fragua en 2005, pero hasta 2009 no empieza a cotizar la primera compañía, ¿a qué se debió este retraso de cuatro años?
-En 2005, el Consejo de Ministros autoriza su creación y, a partir de ahí, hay todo un desarrollo y puesta a punto que culmina con el arranque del mercado en mayo de 2006. Lo que ocurre es que comienza su andadura no de la mano de empresas, sino de sicavs (sociedades de inversión de capital variable), de las que hoy tenemos 3.000 procedentes de toda España. Es luego, en 2008, cuando el MAB se vuelca con las pymes en expansión, que es lo que realmente buscaba el proyecto. A mediados de 2009 llega la primera compañía, Zinkia, productora de la serie infantil Pocoyó, a la que se suma en diciembre la cadena de juguetes Imaginarium.
-¿Y cómo se comportó 2010?
-Se incorporaron 10 nuevas firmas, una cifra bastante mejorable, pero con la que nos damos por satisfechos dada la situación económica en la que nos encontramos.
-¿La crisis ha boicoteado las expectativas del MAB?
-La coyuntura no nos ha ayudado en nada. Los mercados bursátiles están mal, con mucha volatilidad, lo que hace que empresas e inversores se lo piensen a la hora de entrar. Además, para una pyme es una decisión muy estratégica, ya que supone pasar de ser una empresa privada a tener una vigilancia pública y someter sus planes y proyectos al control de los accionistas.
-Pero el MAB se puede convertir en una alternativa al cierre crediticio…
-Exacto. Las pymes tienen que darse cuenta de que este mercado abre la puerta a una financiación diferente del endeudamiento con los bancos, es decir, basada en el fortalecimiento de sus recursos propios, de su capital. En el actual contexto de crisis en el que el acceso a los créditos no es fácil, la salida al mercado puede ser una buena opción.
-¿Cuánto capital han conseguido en el MAB las 12 empresas que hoy cotizan en él?
-Más de 60 millones de euros.
-¿Y qué capitalización bursátil han alcanzado?
-En conjunto, valen más de 300 millones de euros.
-¿Todas cotizan por encima del precio al que debutaron?
-No, en absoluto. El MAB no puede desligarse de la gran caída que ha sufrido la bolsa tradicional en 2010. Hay algunas que han mejorado, pero la mayoría ha sufrido recortes. No obstante, debo dejar claro que la verdadera rentabilidad de estas empresas está en el medio o largo plazo. Al inversor le preocupa poco el día a día. Está más interesado en que la compañía cumpla su plan de expansión para obtener, al final, una revalorización mayor.
-¿Estamos hablando de varios años?
-Sí, se trata de inversores que permanecen en la compañía de dos a tres años. El cortoplacista que busque una rentabilidad en dividendos no tiene su sitio aquí.
-Una de las críticas que se hace al MAB, y una de las razones de que los inversores no se hayan volcado más con este mercado, es su escasa liquidez…
-Es un mercado de liquidez diferente. Si lo comparamos con los blue chips, claro que es poco líquido, pero es que está compuesto por pequeñas empresas a las que, además, no se les exige que pongan en negociación un porcentaje de su capital, sino una cantidad fija mínima (dos millones de euros) sea cual sea su tamaño. No se pueden establecer paralelismos con empresas 100 veces mayores, que tienen un flotante 100 veces mayor.
-¿Cree, entonces, que esto no resta atractivo al mercado?
-No, porque nuestro inversor no es el trader que entra y sale, entra y sale. Es el que mantiene la inversión durante dos años, con lo que la liquidez le preocupa relativamente. De todas formas, el que quiere comprar o vender 1.000 acciones lo puede hacer razonablemente.
-¿Es mayor el riesgo que asume el inversor del MAB que el de la bolsa convencional?
-Sí, por dos motivos. Por esta limitación de liquidez y porque, normalmente, invierte en un proyecto de crecimiento de una pyme y éste tiene riesgos. No se trata de empresas como las que cotizan en el Íbex, que ya están consolidadas, sino que suelen pertenecer a sectores nuevos e innovadores que no proporcionan la misma seguridad. A cambio, la rentabilidad a largo plazo puede ser mayor. Por ello, la mayor parte de nuestros inversores son institucionales (80%) y no tanto minoristas (20%).
-¿Cuáles son los objetivos del MAB para 2011 en incorporaciones?
-No nos marcamos un número, sólo queremos una regularidad en las entradas. Somos optimistas porque, según un estudio que hemos realizado, en España hay 5.000 compañías que reúnen los requisitos para entrar en este mercado.
-¿Cuántas andaluzas?
-En Andalucía hay en torno a 300 empresas que podrían cotizar en el MAB. De momento, sólo hay una, Neuron Biopharma, de Granada, pero que está teniendo un dinamismo espectacular.
-¿Tendrán que echar mano de la subvención (para la empresa) y el incentivo fiscal (para el inversor) para mejorar el gancho del MAB?
-Es cierto que BME está reclamando a las administraciones que nos echen una mano. Pueden hacerlo, o bien apoyando a las firmas que quieran salir a bolsa con subvenciones o préstamos a tipo de interés cero, o bien con incentivos fiscales -como deducciones en el IRPF- que hagan atractiva la inversión en las acciones del MAB. Algunas comunidades como Madrid, Cataluña, Murcia, Aragón o Galicia ya están dando pasos en este sentido.
-¿La Junta de Andalucía se está mostrando activa en este aspecto?
-No, aquí no hay de momento ninguno de estos estímulos.
-¿Tan caro sale a una empresa cotizar en el MAB?
-No. Los gastos oscilan entre el 8% y el 14% del capital nuevo que obtienen con la salida a bolsa.
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