La familia Manzanares encara el fin de ciclo en Ayesa tras la compra de su división tecnológica por el consorcio vasco

La operación liderada por BBK, Kutxabank y el Gobierno regional alcanza los 480 millones, mientras se ultima la venta del área de ingeniería a Colliers

El consorcio liderado por BBK-Kutxabank se hace con Ayesa IT por 480 millones y fuerza la salida de la familia Manzanares

Sede de la compañía en el recinto Sevilla TechPark.
Sede de la compañía en el recinto Sevilla TechPark. / M. G.

El consorcio vasco liderado por la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno regional ha cerrado la adquisición de Ayesa IT por 480 millones de euros con una condición inesperada: la salida completa de la familia Manzanares del capital de la compañía sevillana, como adelantó El Conciso. La operación, formalizada el pasado miércoles al filo de las campanadas de fin de año, supone un giro de última hora respecto al escenario previsto inicialmente, en el que los fundadores tenían la intención de mantener su participación.

Según fuentes conocedoras de la negociación, la cuadrilla vasca —como la ha denominado el consejero de Industria del Gobierno vasco, Mikel Jauregi— impuso como requisito la venta íntegra de la participación familiar para materializar la compra. El consorcio, integrado por BBK, el fondo Indar de Kutxabank, el Instituto Vasco de Finanzas (IVF) del Ejecutivo de Euskadi y el grupo Teknei como socio industrial, trasladará la sede social de Ayesa IT al País Vasco, aunque la operación aún debe superar el examen de Competencia.

El acuerdo pone fin a la presencia de los Manzanares en la división tecnológica del grupo que fundó hace seis décadas José Luis Manzanares Japón. El actual CEO, José Luis Manzanares hijo, permanecerá al frente únicamente hasta completar la transición. "Este cambio de ciclo da respuesta a la dimensión que ha alcanzado el proyecto, que exige nuevo capital y una clara vocación de largo plazo", destaca el directivo.

Trasfondo político: el retorno de Ibermática

La operación tiene una clara motivación política: devolver al País Vasco el control de la antigua Ibermática, empresa guipuzcoana absorbida por Ayesa en 2022. El consorcio se ha comprometido a mantener el equipo directivo, aunque con los cambios mencionados en la cúpula.

La configuración del grupo comprador no ha estado exenta de tensiones. Kutxa Fundazioa rechazó integrarse en el último momento tras presentar un informe técnico que desaconsejaba la participación, alegando razones financieras e incertidumbre sobre la ubicación definitiva de la sede. Ahora, la Fundación Vital de Álava estudia sumarse al consorcio, siguiendo el modelo de colaboración establecido en la reciente compra del 29,7% de Talgo, aunque su vinculación con Ayesa es limitada: apenas 170 empleados de los 2.000 que la firma tiene en Euskadi trabajan en Vitoria.

Colliers cierra la otra mitad del puzzle

Paralelamente, avanza la venta de la división de ingeniería de Ayesa al gigante canadiense Colliers International Group, cotizado en el Nasdaq. La operación, valorada en más de 500 millones de euros, de acuerdo con fuentes del mercado, podría cerrarse en los primeros días de enero una vez concluida la due diligence, especialmente compleja en este caso por el peso del negocio internacional.

A diferencia de la rama tecnológica, la sede de ingeniería permanecería en Sevilla. Aunque la familia Manzanares también abandonará el capital, Colliers podría ofrecer la entrada a otros miembros de la actual dirección. La firma canadiense, especializada en consultoría inmobiliaria, no integra operativamente sus inversiones, lo que permitiría mantener la autonomía de Ayesa Ingeniería.

Final de una era

Con ambas transacciones, los fundadores cierran su etapa en una compañía que factura cerca de 1.000 millones de euros, emplea a 15.000 profesionales y opera en 23 países. Ayesa se sitúa entre las cinco primeras firmas de servicios digitales de España, las cincuenta mayores ingenierías del mundo y las diez principales de Latinoamérica.

La venta fue impulsada por el fondo A&M Capital Europe (AMCE), propietario del 67% desde finales de 2021. Las ofertas recibidas —coordinadas por Baird, Arcano y Houlihan Lokey— empujaron hacia la escisión en dos compañías independientes, solución que se considerado natural dada la estructura diferenciada que ya tenían tecnología e ingeniería.

Durante el proceso, una nutrida representación de fondos internacionales y otros actores han mostrado interés, incluyendo Telefónica Tech, Blackstone, HIG Capital, Capvest, Apax Partners, Advent International, Bain Capital, BC Partners, Bridgepoint, Goldman Sachs y PAI Partners, aunque ninguna de sus propuestas ha prosperado frente a las ofertas del consorcio vasco y Colliers.

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