"El turismo no puede fagocitar un lugar sagrado"

Entrevista al arzobispo de Sevilla

En vísperas de una nueva cuaresma, monseñor Saiz Meneses define las hermandades como "un activo pastoral que ha de valorarse"

Defiende la acogida del inmigrante como parte de la doctrina social de la Iglesia

Estos son los recorridos y horarios del Vía Crucis del primer lunes de cuaresma en Sevilla

Monseñor José Ángel Saiz. Arzobispo de Sevilla / Juan Carlos Vázquez Osuna

Mediodía en el Arzobispado de Sevilla. Fuera, el trasiego habitual de maletas, turistas y algunos peones que trabajan en la zona. Ha acabado de llover y ahora brilla el sol. Es el último temporal del tren de borrascas que ha sufrido la ciudad más de 20 días.

En su despacho, nos recibe monseñor José Ángel Saiz Meneses, prelado de la archidiócesis. Es una mañana de continuas entrevistas, previas al inicio de la cuaresma, un tiempo litúrgico fuerte que en la capital andaluza protagonizan las cofradías.

Al subir la barroca escalera del Palacio arzobispal, aparece el inmenso belén, aún instalado. Se desmontará antes del Miércoles de Ceniza, como es tradición en varias ciudades europeas.

"Nos veremos mucho estos días", vaticina el arzobispo al referirse a la apretada agenda que le queda por delante. Sobre la mesa en la que se desarrolla el encuentro, unos caramelos de miel. Antes de hablar, recuerda sus años en Cataluña. "Nací en Cuenca, pero me he criado en Barcelona, mi ciudad", asevera. A cada respuesta, monseñor exhibe una sonrisa. Evita que cualquier contestación se tome a mal o se lleve al extremo. La diplomacia, ante todo.

Pregunta.Comienza una nueva cuaresma, aunque hay quienes sienten que todo el año estamos en Semana Santa con tanta procesión extraordinaria. El exceso es contraproducente algunas veces...

Respuesta.Los clásicos decían in medio virtus, es decir, en el término medio está la virtud. Y eso es lo que hemos de buscar nosotros, la virtud y la excelencia. Pero no es tan sencillo. Aquí, en el tema de las extraordinarias, hay una normativa vigente que yo encontré cuando llegué y es la que aplicamos. Las peticiones se reciben en la delegación, la delegación hace su informe y lo pasa al Consejo Episcopal y allí se considera. Aunque quizás no se sepa, hay ocasiones en las que se dice que no. Procuramos tratar a todos igual y con la máxima equidad, siempre te puedes equivocar. Lo que ocurre es que son muchas las hermandades que coinciden en celebrar aniversarios, que entran dentro de lo que contempla la normativa, o porque ahora les da por pedir procesiones, cosa que antes no. Va por ciclos. Pero si vemos que hay un exceso que no se puede sostener, pues se cambia la normativa. Hemos de buscar siempre el bien de las personas, el bien de las hermandades, de la Iglesia y de la ciudad. Aquí también hay quien opina que no puede haber salidas fuera de la cuaresma. Otros defienden la libertad plena. Es como los nazarenos. ¿Se limita el número? Hay quien opina que sí y otros se niegan: "¿cómo le vas a decir a un nazareno que no puede salir? La estación de penitencia, el momento más especial del año". Repito, no es tan sencillo.

P.Respecto al numerus clausus en los nazarenos, ¿cómo se le puede restringir este derecho a un hermano?

R.Es muy delicado. Aquí la ecuación es la del espacio/tiempo. Disponemos del espacio y el tiempo que tenemos. En función de esa relación, en lugar de ir de uno en uno, van de dos en dos y entran en el tiempo; o van de tres en tres, o van de cuatro en cuatro. Eso ya es cuestión de cumplir el minutaje adjudicado. Pero luego hay quienes piensan que no puede ser tanto y a la vez, frente a otra corriente de opinión que defiende que negarle ese derecho a un hermano es quitarle la vida. Pues, a lo mejor, también es un ciclo que luego remite un poco. Hay cosas que se arreglan solas. Entretanto, hay debate y gente que tiene prisa por que se resuelva.

P.En el invierno religioso que sufre Europa, que haya procesiones en la calle siempre es un signo de que aquí, al menos, ese invierno no es tan severo...

R.Pues es cierto, o ha llegado menos. Encontrar acólitos a los que les gusta ir con sus dalmáticas esplendorosas, adolescentes en procesión por la calle en público, que no se avergüencen, sino que salgan encantados, pues esto es de valorar. Hemos de evitar tentaciones, como el postureo, aunque con el capirote no se sabe quién va dentro. Ante todo, a las hermandades hay que acompañarlas, ayudarlas a que se mantengan en su esencia, en su identidad, en su formación, corregirlas cuando convenga y quererlas mucho. Y ayudarlas a que vivan su identidad y su misión. Yo creo, si se me permite la expresión, que es un activo pastoral muy importante que hemos de saber valorar.

El arzobispo de Sevilla, durante la entrevista concedida a 'Diario de Sevilla'.
El arzobispo de Sevilla, durante la entrevista concedida a 'Diario de Sevilla'. / Juan Carlos Vázquez

P.¿Teme que la digitalización haga perder el trato con el hermano, tan fundamental en estas corporaciones?

R.El fenómeno digital afecta a todos los órdenes de la vida. Recuerdo que en mi familia, de pequeño, al acabar de cenar, charlábamos y rezábamos el rosario. Llegó la televisión y se acabó esta práctica. Todos viendo la tele, aunque físicamente estábamos juntos. Luego vino internet y cada uno a su habitación a navegar por la red. Ahora en un salón puede haber cuatro miembros de una familia y cada uno está con su iPhone. Pero es que ves en un parque a 10 o 12 adolescentes y cada uno está pendiente de la pantalla del teléfono, chateando, sin mirarse a los ojos. Existe un peligro de que esa relación personal se pierda con las nuevas tecnologías. Y esto afecta también a las hermandades, como a todo.

P.¿Ha percibido en las hermandades un exceso de información en redes sociales, que raya la banalización?

R.Es lo que decíamos, en el término medio está la virtud. Las nuevas tecnologías son una maravilla que ofrecen posibilidades increíbles. El peligro se produce cuando a ti te domina la máquina. Tú no tienes el control, sino dependencia. Entonces, amigo, eso hay que revisarlo. Cuando yo salgo de aquí, del Arzobispado, atravesar la Avenida Constitución o la Alameda es una odisea. Todo el mundo está haciendo fotos con el móvil, aunque luego no tienen tiempo de mirarlas. Es una obsesión por grabar. Por este motivo, varios países han empezado a restringir el uso de las redes sociales según la edad. Los magnates de las nuevas tecnologías no les dejan a sus hijos tener móvil hasta los 16 años.

P.¿Le parece oportuna la regularización de las redes sociales para menores propuesta por el Gobierno?

R.Creo que sí, porque lo veo en niños pequeños y en mi familia... Las pantallas tienen un atractivo tremendo.

P.Es la nueva droga del siglo XXI...

R.Sí, y especialmente si se crea una dependencia desde los dos o tres años. Ya bastantes problemas tiene la vida como para empezar generando dependencias tan pronto.

Monseñor José Ángel Saiz. Arzobispo de Sevilla / JUAN CARLOS VAZQUEZ

P.Los procesos electorales en la hermandades se parecen cada vez más a los de la política. También aquí hay una pérdida del sentido de la medida...

R.Es un peligro. Aquí la clave última -en la hermandad, en el Parlamento andaluz o español- está en si el criterio de actuación es dominar o servir. Ése es el punto de partida. Luego hay que analizar la existencia de varias candidaturas. La praxis aquí ha sido siempre que el teniente de hermano mayor, tras el segundo mandato, se propone como hermano mayor, aunque luego pueda surgir otra candidatura. Recuerdo que en el seminario elegíamos delegado de curso. Y éramos todos seminaristas, compañeros, nos queríamos mucho, futuros curas. Unos votaban a uno y otros a otro. El que más votos sacaba era el delegado y luego, todos unidos y queriéndonos. En una hermandad, si hay dos candidaturas o tres, bueno, la que gane, adelante y todos unidos. De lo contrario, hemos perdido el sentido. Si hay guerras y descalificaciones, eso no es propio. Una hermandad es una asociación pública de fieles católicos, que se asocian para vivir un ideal. ¿Y cuál es el ideal de la hermandad? ¿Cuál es su misión? Pues sus estatutos recogen tres pilares: culto, formación y caridad. Hay que buscar que los cultos sean celebraciones muy dignas y solemnes, que los cofrades tengan vida de oración y sean católicos practicantes y recen cada día, con una vida espiritual intensa. Luego, una formación sólida, que es lo que más cuesta, porque, entre otras cosas, no hay tiempo, ya sea por obligaciones familiares o de trabajo. Y después una caridad que sea también eficaz. Eso es lo que tiene que vivir el cofrade y después la dimensión evangelizadora y una actitud de conversión personal. Eso es la cofradía. No se trata de un ente social donde yo voy y prospero y me da proyección. No. Luego te dará proyección, porque aquí ser hermano mayor es relevante. Pero lo que tú buscas es vivir tu vida cristiana, tu conversión personal a través de este camino por el que te sientes llamado y que es formando parte de una hermandad que, como su mismo nombre indica, es fraternidad y se tiene que dar testimonio de ella. Todo lo que salga de esto es porque hemos perdido el norte.

P.Hemos asistido los últimos años al fenómeno de las misiones en las periferias sociales, donde vive mucha población inmigrante. En recientes días hemos escuchado a un líder político acusar a la Iglesia de hacer negocio con este colectivo. ¿Qué le parecen esos comentarios?

R.En este tema hay tres polos. Primero, los autóctonos que vivimos en el Occidente rico. ¿Cuál ha de ser nuestra actitud? Acogida, solidaridad con el hermano necesitado que llama a nuestra puerta. Eso es el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia. Por parte del migrante que llega, integración leal y real en la sociedad que lo acoge. Lo que no puedes es querer imponer tus usos y costumbres. Tú te adaptas a la sociedad que te acoge. Tercer polo: por parte de los gobiernos, colaboración entre ellos y una legislación que defienda, que proteja los derechos del migrante y de la sociedad que acoge. Una coordinación para que los flujos migratorios sean eficaces y coherentes. Porque si no, hay personas que sufren la miseria, el hambre, la explotación y la guerra. Por eso migran, buscando una vida más digna. Luego sufren a las mafias que los explotan y si te descuidas, a veces los dejan ahí, en el océano, muriéndose. Son, como ya he dicho, tres polos. El que está en cada lugar tiene que cumplir lo que le toca y, así, esta situación puede funcionar mejor. Por nuestra parte, insisto, debemos tener una actitud de acogida ante un hermano necesitado.

Monseñor José Ángel Saiz. Arzobispo de Sevilla / JUAN CARLOS VAZQUEZ

P.La cuaresma empieza después de un invierno marcado por la tragedia de Adamuz. Huelva dio una auténtica protestación de fe al decantarse por un funeral religioso...

R.Se ha visto reflejado el sentir del pueblo fiel y cristiano. En Andalucía y, en concreto, Huelva -con la la Virgen del Rocío-, la secularización está menos avanzada, de ahí que los índices de práctica religiosa sean más altos. Puede que mucha gente no vaya a misa los domingos, pero es creyente. Aquel funeral fue un clamor popular y creo que es lo que tocaba. Lo que al final se hizo es lo que tenía sentido. Se dio un testimonio de fe, con el agradecimiento de aquella señora.

P.Alertan de que el turismo devorará las ciudades patrimoniales, ¿también lo hará con los templos?

R.Esperemos que no. Es un peligro. El problema es si en la zona donde se encuentra ese templo no hay feligresía. Si existe alguna hermandad, la situación se defiende. Para nosotros, la Catedral es un lugar de culto, sagrado, de adoración y oración. No competimos por tener más visitas. La identidad está clara, aunque es bueno que esté abierta a una visita con unas rutas y una oferta muy catequética. No obstante, hay que vigilar, porque el turismo no puede fagocitar lo que es un lugar sagrado, donde la comunidad cristiana celebra su fe.

P.El año pasado tuvimos imágenes sagradas andaluzas en Roma. Hubo quienes lamentaron que la Gran Procesión no causó el impacto esperado. ¿Qué balance hace de esos días?

R.Esos días fueron magníficos. Roma no es Sevilla, no hay procesiones. Quien pensaba que iba a ser como aquí la Semana Santa, estaba equivocado. Esa procesión es histórica porque en los jubileos anteriores nunca se había celebrado. Yo creo que fue un éxito. Hubo unas imágenes magníficas. Después hay otro dato significativo del que yo avisé: en Roma llueve más que en Sevilla. Pero que esté el Cachorro tres días pernoctando en la Basílica de San Pedro, que es el corazón de la cristiandad, es más significativo que la misma procesión.

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