Los acreedores de Abengoa vetan el pacto sobre la deuda de los impugnantes
Revés a la multinacional andaluza
Rechazan que el acuerdo les permita cobrar seis meses antes que quienes lograron la victoria judicial
La empresa quería ampliar la deuda en 142 millones para hacer frente a la sentencia pese a que cifró su impacto en 72 millones
La nueva Abengoa recibe un fuerte revés respecto a la deuda que el Juzgado Mercantil número 2 de Sevilla reconoció íntegramente a los acreedores que impugnaron el acuerdo de refinanciación de la compañía: los acreedores que sí permitieron la reestructuración de la compañía han vetado el acuerdo con los que ganaron en los tribunales.
La compañía que preside Gonzalo Urquijo quería afrontar la sentencia de septiembre pasado (que reconoció sacrificio desproporcionado a cerca de medio centenar de acreedores que no aceptaron las condiciones del acuerdo de refinanciación –que suponía una quita del 70% de la deuda– y lo impugnaron) pactando con éstos el reconocimiento íntegro de su deuda, por importe de 142 millones de euros, y su condición de acreedores superseniors. Esto es, con derechos prevalentes sobre los seniors all money, que les permitirían cobrar seis meses antes que éstos.
Pero este pacto necesitaba una dispensa (lo que técnicamente se conoce como un waiver) de los acreedores que salvaron la empresa del concurso para aumentar la deuda en 142 millones y permitirles esa condición a los impugnantes de acreedores prevalentes. Y esa autorización ha sido denegada.
Fuentes de Abengoa reconocen que es esa prevalencia en el tiempo el principal escollo. No están dispuestos a que los impugnantes tengan derecho a que su deuda se liquide antes.
Pero además, Abengoa reconoce explícitamente que el impacto de la sentencia es del doble de lo que comunicó a loreguladores de los mercados, la Comisión Nacional del Mercado de los Valores (CNMV). El 27 de septiembre pasado, en un hecho relevante, Abengoa cifró el impacto de la deuda en 72 millones. Pero la cifra que pretende que le sea autorizada es de 142 millones, en línea con las informaciones que entonces publicó este diario, cuando fuentes jurídicas conocedoras del pleito cifraban el impacto entre 140 y 160 millones de euros, porque había algún acreedor individual que él solo copaba el impacto declarado a los mercados por el consejo que preside Urquijo.
Abengoa informó ayer a la CNMV que los acreedores que permitieron la reestructuración no autorizan el pacto con los impugnantes y que seguirá “trabajando para alcanzar un acuerdo lo más beneficioso posible para todas las partes implicadas”.
El tremendo revés judicial que supuso que las impugnaciones del acuerdo de refinanciación saliera adelante, sigue teniendo Abengoa ante el problema de hacer frente a la deuda reconocida en la sentencia y la convivencia con los acreedores que le permitieron evitar su quiebra.
Lo cierto es que los impugnantes lo tienen claro, según confirmaron ayer a este diario fuentes jurídicas: la sentencia les reconoce íntegramente su deuda, como certifica Abengoa en el pacto no autorizado, y si la compañía no hace frente a ella tras este revés, empezarán los litigios para reclamar el pago y pedir responsabilidades.
Todo esto en un contexto en el que los resultados de Abengoa no auguran un despegue del negocio tradicional, la apuesta de Urquijo para relanzar la multinacional de la ingeniería, que permita una viabilidad que Deloitte ya cuestionó hace meses tras conocerse la sentencia. La auditora alertó ya en septiembre pasado de la “incertidumbre significativa” que existe sobre la compañía por la falta de “capacidad operativa”.
Los resultados del primer trimestre de 2018 parecen confirmarlo: la nueva Abengoa no despega. De hecho, más allá de que ya no se noten los efectos de la reestructuración financiera en los resultados –un 99% menores por ello–, de enero a marzo de 2018 las ventas de la compañía fueron 36 millones inferiores a los que registró en el mismo periodo de 2017, con un retroceso relativo del -11%.
Además de pedir la dispensa para la deuda impugnada, Abengoa había pedido otras autorizaciones a los acreedores que sí ha conseguido. Así se ha autorizado la venta de la participación del 16,47% en Atlantica Yield que mantiene Abengoa. El acuerdo alcanzado con Algonquin Power & Utilities estaba condicionado a la autorización de ciertos acreedores financieros y, una vez obtenido, el cierre de la operación queda por tanto sujeto al cumplimiento de las restantes condiciones precedentes establecidas en el acuerdo.
Igualmente, se autoriza disponer del total de los fondos reservados para la finalización del proyecto de cogeneración Tercer Tren en México, una vez se venda completamente Atantica Yield.
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