Política

El eterno retorno

  • El debate sobre el transporte es casi un calco del visto en la campaña de 2003. Se repiten los anuncios de inversiones en arbolado, ante la evidente falta de sombra, y de ampliaciones del tranvía ya conocidas

Juan Espadas, ayer en la barriada de Padre Pío Juan Espadas, ayer en la barriada de Padre Pío

Juan Espadas, ayer en la barriada de Padre Pío / M. G. (Sevilla)

DECÍA hace más de veinte años un cronista de la ciudad que el problema de dedicarse a la cobertura informativa de la política municipal es que después de veinticinco años se había pasado buena parte de su carrera escribiendo de los mismos temas: la Exposición Universal, el solar de la Encarnación, el edificio del Laredo y el Metro.

Pasan los años y hay campañas electorales que recuerdan a las celebradas muchos años antes. No sólo por el Metro, que seguimos igual que entonces, salvo que ahora tenemos una línea (sí, una única línea), sino por las acusaciones que se hacen unos y otros partidos. El PP del candidato Beltrán Pérez acusa al alcalde socialista de vender un tranvía desde Santa Justa a la Plaza Ponce de León en lugar de apostar por una red completa de Metro. En 2003, hace ya dieciséis años, era el PP de Raynaud el que acusaba al PSOE de Monteseirín de venderle a la ciudad un tranvía (entonces se le empezó a llamar Metrotrén) en lugar de apostar por un Metro, del que entonces no teníamos siquiera la línea 1.

Debe ser que la historia no se repite, sino que es la misma. Cuatro corporaciones han pasado desde aquella campaña de 2003 y los debates se parecen demasiado. La ciudad avanza con lentitud. Nos cuesta un mundo tener una única línea de Metro, mitad subterránea, mitad al aire libre. La ley originaria del Metro de Sevilla procede del franquismo. No se olvide que la primera vez que se habla del Metro de Sevilla en un Pleno municipal fue el 30 de julio de 1969. Y la primera línea se inauguró en 2009. ¡Cuarenta años después! Y con la Plaza de la Encarnación hubo que esperar 38 años para hallar una solución, por así llamarla: del solar de 1973 a las Setas de 2011.

La construcción de la segunda línea ni se sabe cuándo empezará. Pero los debates, los argumentos, las críticas y las réplicas meten a la ciudad en un bucle que conduce a la melancolía que sentía aquel cronista. El PP quiere ahondar en la debilidad de un alcalde poco reivindicativo con la Junta, institución hasta hace muy poco tiempo controlada por los socialistas. Beltrán Pérez se apresura a proclamar el apoyo de Moreno Bonilla a la red completa de transporte metropolitano. El presidente de la Junta tarda dos minutos en exigir más dinero al Gobierno central, en manos de un PSOE venido arriba como el toro manso que se levanta después de que lo dieran por muerto.

El alcalde, ahora sí, asegura que “hay que concretarle a los sevillanos cuánto, cómo y cuándo se hará” y proclama que es “técnicamente posible” tener en ejecución o ejecutada prácticamente la Línea 2 en cinco años (Sevilla Este-Nervión), así como el tramo de la Línea 3 que comunicaría Pino Montano con el Prado de San Sebastián. Espadas llama a las puertas de San Telmo con unas exigencias de plazo y de concreciones nunca apreciadas cuando Susana Díaz moraba en el antiguo seminario. Así es la política, el fútbol es así.

En aquella campaña de 2003, por cierto, el PP no tuvo reparo en vender el cierre del anillo de Cercanías como si fuera la primera línea de Metro. Hay que recordar que los populares tenían entonces la Moncloa y el PSOE de Zapatero y Rubalcaba lideraba la oposición.

Los asuntos de siempre

Los bucles se suceden, ora municipal, ora autonómico. Y se repiten, como las campañas. ¿Cuánto tiempo llevamos oyendo hablar del destino definitivo de una simple cubierta como la de la final de la Davis, que lleva años en un almacén? ¿Cuántos lustros más consumiremos en el debate sobre la Ciudad de la Justicia? ¿Y con el futuro de Tablada? Es el eterno retorno, como el debate del Metro. Una serie de temas fundamentales para la ciudad llevan trufando las cuatro últimas campañas. No olviden la mafia del taxi, de la que nadie ha ofrecido por el momento una solución creíble, o la necesidad de sombra. El alcalde prometió ayer una inversión de medio millón de euros en árboles, pero ni él ni sus rivales dicen nada de la creación de zonas de sombra en el casco antiguo, por donde se mueve cada día el turismo masivo que se fortalece cada día que pasa como motor de la ciudad.

Espadas se fue al distrito Cerro-Amate, uno de los grandes núcleos de población y tradicional feudo socialista, a anunciar la creación de una nueva zona verde en Padre Pío que sirva de conexión entre esta barriada y el Parque de Guadaíra.

Si aquel veterano cronista volviera a ejercer el oficio, se toparía casi con varios de los mismos temas de siempre, como caballitos del tío vivo de la ciudad que giran y vuelven una y otra vez a pasar por delante de los sevillanos. Los mismos caballitos. El eterno retorno. La Expo pasó, efectivamente, pero seguimos con el blablabá sobre el Metro. La factura de tiempo y dinero para que la Encarnación dejara de ser un solar se cuenta por millones de euros (procedentes de los convenios urbanísticos) y las ya referidas casi cuatro décadas de espera.

Beltrán Pérez, en un colegio del distrito Palmera-Bellavista Beltrán Pérez, en un colegio del distrito Palmera-Bellavista

Beltrán Pérez, en un colegio del distrito Palmera-Bellavista / M. G. (Sevilla)

En los últimos años, con el triunfo de los conceptos que enaltecen la denominada calidad de vida, se ha sumado a los proyectos pendientes el de la climatización de los colegios. La mayoría de los centros privados carecen de aire acondicionado, pero se da ya por hecho que todos los públicos deben tenerlo. El candidato Beltrán Pérez proclama que su “primera medida” como alcalde será apostar por la climatización de los colegios, un proyecto de 40 millones de euros. “Cuando sea alcalde, todos los colegios de la ciudad estarán climatizados”, explicó el candidato. Detalló que Sevilla capital cuenta con 110 colegios públicos pero sólo ocho de ellos están plenamente climatizados. 71 de los centros no tienen ningún tipo de climatización y en 30 colegios existe algún tipo de climatización, pero “se circunscribe o bien al comedor, la sala de profesores o a algunas aulas aisladas”. Muy de vez en cuando se sube un nuevo caballito a la atracción. Para aliviar el sopor de aquel cronista.

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