Clara Sánchez | Escritora "Antes el que no leía por lo menos se callaba, pero ahora se enorgullece"

"Antes el que no leía por lo menos se callaba, pero ahora se enorgullece" "Antes el que no leía por lo menos se callaba, pero ahora se enorgullece"

"Antes el que no leía por lo menos se callaba, pero ahora se enorgullece" / josé ángel garcía

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) publica El amante silencioso (Planeta), una novela donde la autora trata el delicado asunto de la manipulación de la vida cotidiana “a través del espejo de las sectas”. Para ello, la escritora nos traslada a la ciudad keniana de Mombasa desde donde “el mundo occidental se ve de otra manera”. “Desde África nos damos cuenta de lo absurda que puede llegar a ser nuestra vida. Como dice el líder de la secta del libro, cuando hemos satisfecho lo básico, empezamos a obsesionarnos con lo absurdo”, argumenta.

-¿Cómo lleva ser una escritora con tanto éxito?

-Me gusta mucho tener ese reconocimiento y, sobre todo, tener lectores. Pero luego hay que escribir una novela y a eso me enfrento como si fuera la primera vez, me lo tomo todo quizás de forma exagerada. Es un reto en el que tengo que darlo todo y no tengo en cuenta todas las novelas que ya he escrito, todo lo que ha pasado por mi vida...

"Un equipo de fútbol es una secta, porque los aficionados están abducidos y son fanáticos"

-Debe tener buenas vitrinas (Premio Planeta, Alfaguara, Nadal...).

-Andan por ahí desperdigados. Está muy bien, porque es un reconocimiento. Lo que pasa es que creo que los premios no se pueden convertir en un peso. Me han animado a seguir escribiendo, porque son una palmada en la espalda importante. Además, económicamente, te facilitan mucho las cosas.

-La verdad es que vender libros hoy es un acto heroico.

-Todo el mundo lo dice. Las ventas en el mundo editorial han caído, estamos pasando por un momento de reajuste en todos los sectores de la vida, porque de repente la tecnología se ha impuesto y va tan rápida que no sabemos cómo ajustar todo ese asunto.

-No sabemos dónde vamos a quedar...

-Pero no hay que tirar la toalla. Tenemos que seguir en nuestro empeño, porque a veces todo es cíclico.

-Ha criticado a la influencer Marie Kondo porque dice que en casa no hay que tener más de 20 libros.

-Su libro ha vendido mucho y va en contra de los libreros y de todos nosotros. A mí me pareció un disparate cuando oí esa tontería de que en una casa solamente tiene que haber 20 libros. Siempre hemos visto como un rasgo de orgullo que en casa de nuestros padre o abuelos hubiera una gran biblioteca. Era un signo de cultura y de estar más elevados.

-Por supuesto.

-Luego hay otra cosa que también me preocupa. No sólo lo que dice Marie Kondo, que en el fondo lo que sabe es doblar camisetas, sino que ahora la gente no ve mal deshacerse de sus bibliotecas, las casas tienen que estar despejadas de libros, los venden, los donan... Y se dice sin pudor.

-¿Una sociedad que no lee se empobrece?

-Completamente. No leer siempre se ha visto mal y ha sido un signo de pobreza intelectual. Antes, el que no leía por lo menos se callaba porque le daba vergüenza, pero ahora hay mucha gente que dice abiertamente "ah, pues yo no leo" y se enorgullece.

-¿Qué le lleva a escribir El amante silencioso?

-Pues hablar de la manipulación a la que estamos sometidos. Por ejemplo, de repente aparece una influencer como Marie Kondo y te dice que sólo hay que tener 20 libros. Y la gente piensa que si lo dice ella, que tiene tanto éxito, pues será verdad. Eso es ya es una manera de manipulación. Y quería hablar de la manipulación a la que estamos sometidos desde los grandes poderes económicos, políticos, etc., que nos quieren convencer y llevarnos a su terreno, hasta la manipulación en las cosas más cotidianas.

-¿Vivimos en una manipulación constante?

-Claro, es que la manipulación está en nuestro ADN. Tenemos la capacidad psicológica de convencer a los demás y de ser convencidos. Lo que pasa es que hay un momento en el que se puede traspasar una línea que ya convierte esa manipulación en peligrosa. Y yo quería hablar de esa manipulación peligrosa y me pareció que la metáfora, el reflejo más contundente de esa manipulación psicológica, era una secta.

-Imagino que habrá tenido algún caso real cerca.

-Sí, sí. El caso de unos amigos cuyo hijo está metido en un grupo de este tipo y todo el sufrimiento silencioso que padecieron, porque no es cuestión de llegar allí y decirle que estás haciendo una tontería y vámonos para casa.

-¿Las nuevas tecnologías favorecen estas captaciones?

-Es el caso de la ludopatía ahora con internet. La gente ya no necesita salir de sus casas para apostar.

-Se ha creado un problema muy grave.

-Antes por lo menos tenías que ir a un casino. Era sórdido, pero había personas y se entablaba cierta relación. Ahora esa sordidez ha llegado al máximo. Las nuevas tecnologías te ofrecen un nuevo tipo de droga por la que tú solito te metes en un rollo sectario.

-¿Ser hincha de un equipo de fútbol es comparable a una secta?

-Un equipo de fútbol es una secta. Se comporta como una secta, porque los aficionados están abducidos y son fanáticos. No lo digo por todos los aficionados, pero sí una gran mayoría.

-No llegan a ver acciones evidentes...

-Niegan cosas evidentes. Tienen todas las influencias de un grupo sectario.

-¡Y qué complicado es salir de un secta!

-De cualquier tipo. Hasta la pareja puede comportarse como una secta. Qué difícil es a veces salir de una relación, cuando tú sabes en tu foro interno que necesitas otra cosa y no puedes. Una secta no tiene por qué ser tal como la conocemos. Una secta está en nuestra vida cotidiana. La familia puede comportarse de esa manera manipuladora...

-¿Incluso los padres?

-Claro, y en el trabajo. Estamos en una empresa donde hay un líder al que tú quieres caer bien. En el momento en el que tú quieres contentar a otra persona pase lo que pase y saltándote la razón ya estás en un tipo de manipulación.

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