"La independencia de Cataluña no la habría apoyado Sócrates"

Adela Cortina. Filósofa. Catdrática de Ética

Puede presumir de ser la primera mujer que ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Ha escrito más de una veintena de libros y un sinfín de tribunas en los medios sobre la moral y otras cuestiones filosóficas.

"La independencia de Cataluña no la habría apoyado Sócrates"
"La independencia de Cataluña no la habría apoyado Sócrates"
Juan De La Huerga

10 de octubre 2016 - 14:43

Templada en el discurso y extravertida en el trato, Adela Cortina Orts (Valencia, 1947) es una eminencia de la Ética. Puede presumir de ser la primera mujer que ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y ha escrito más de una veintena de libros y un sinfín de tribunas en los medios sobre la moral y otras cuestiones filosóficas. Remarca la relevancia de la educación para que el diálogo venza siempre al insulto, al menosprecio. En la Universidad Loyola disertó sobre "el conflicto entre la libertad de expresión y los discursos del odio desde la ética política".

-No tiene móvil. ¿Está reñida la Filosofía con las nuevas tecnologías?

-En absoluto. Sólo que algunas personas queremos protegernos de que se nos esté asaltando continuamente.

-Hay quien defiende que las redes sociales son como las ágoras y otros que se trata de barras de bar. ¿Dónde se posiciona?

-Hay de todo porque puede entrar cualquiera. La educación es más importante que nunca, para que entre en internet gente seria, con ganas de dialogar. Es fundamental el espíritu cívico.

-¿Cómo controlaría los insultos o las incitaciones al odio en internet, un fenómeno ligado a valores máximos como el anonimato o la libertad?

-Una de las cosas que se trabaja en los seminarios sobre los discursos del odio es que desde el punto de vista del Derecho se pongan barreras a que se llegue no ya al insulto, sino más allá. Pero insisto en que lo importante es que la persona que participa en ese diálogo no esté dispuesta a dañar a otros.

-¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión cuando se dan casos como las muertes del Charlie Hebdo por caricaturizar a Mahoma?

-Lo de Charlie Hebdo es un caso de libertad de expresión al que no se le puede poner límites. Pero para la convivencia, es mejor intentar no herir sensibilidades.

-¿En qué medida contribuyen los medios de comunicación a la banalización de la sociedad?

-Son clave. Una sociedad funciona bien con unos medios éticos y responsables; si no, puede pasar cualquier cosa.

-¿Cómo resolvería el problema de los refugiados?

-Es la crisis más seria de los últimos tiempos en Europa y pone en cuestión nuestros valores. Nos deja desarmados porque permitimos que muera gente sin hacer nada. Hay que arreglarlo en el origen y, mientras, que existan cuotas para acogerlos.

-No parece que los modelos en nuestra sociedad sean los principios de igualdad o justicia de los primeros filósofos griegos.

-Los principios que tenemos en nuestra civilización son los mejores que se puedan soñar. Libertad, igualdad, fraternidad o solidaridad me parecen inmejorables; pero hay un abismo entre las declaraciones y las realizaciones. Del dicho al hecho hay un trecho enorme.

-Juguemos a la filosofía-ficción. ¿Qué diría Sócrates si estuviera en el Parlamento de Cataluña?

-Los griegos entendían que el campo de la comunidad política acoge distintos grupos; si Sócrates hubiera estado, habría abogado por no defender independencias de una parte, sino proteger la unidad del todo. Por tanto, no apoyaría la independencia de Cataluña.

-¿Por qué la gente rehúye de la Filosofía?

-Suena a algo muy lejano, cuando es preocuparse por el sentido de la vida, de la muerte, la organización del mundo, la libertad, la solidaridad... de los grandes temas de la Humanidad. En cambio, cuando la gente se acerca a ella, les encanta.

-¿Les duele a los filósofos que en la Lomce pierda protagonismo por asignaturas más de producción?

-Por supuesto. Defendemos la Filosofía en la educación porque es fundamental que los jóvenes desde los primeros cursos reflexionen, sean críticos, dialoguen, deliberen...

-Es curioso o paradójico: da la impresión de que a los humanos no les interesaran las Humanidades.

-Sí interesan, pero hay una error: creer que un saber, cuanto más dinero y más rentabilidad produzca, más categoría tiene. Por eso los padres aconsejan a los hijos que elijan carreras que dan dinero. Los países que más cuidan las Humanidades son los mejores en el nivel de desarrollo humano. Cuando un país es culto, tiene reflexión, sabe cuál es su Historia, su Filosofía, su Literatura... sabe aprovechar mucho mejor sus recursos, incluso los económicos.

-Hace 40 años emitían en televisión obras de Lope o Shakespeare (Estudio 1) y hoy hay espacios en los que predomina la impudicia o el relato rosa...

-Me parece deplorable. La gente acaba pidiendo lo que le dan y esto es mucho más fácil; es como ofrecer sólo hamburguesas cuando hay gazpacho, paella... Acostumbras a la gente a que coma eso y ya no aprecias aquello que nos gustaba.

-¿Qué opinión le merece el nulo diálogo de los políticos españoles?

-Es decepcionante, un ejemplo deprimente para la sociedad. La ciudadanía está realmente frustrada, hay un cansancio enorme. La gente exige que los políticos se pongan de acuerdo, pensando en el bien común, porque esa es su tarea.

-¿Se educa en las casas y se enseña en las aulas?

-En las aulas también se educa. La figura del profesor puede tener muchísima influencia. No existe la escuela neutra. Siempre se transmiten unos valores y no sólo con las asignaturas, también con las actitudes.

-Mi padre es de derechas, ¿suspende en ética?

-No distribuiría la bondad y la maldad moral por izquierdas y derechas. Es una calificación política que ni siquiera sé si es política. ¿Quién está en un lado y quién en el otro? Es que ya no lo sé.

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