Ayuso convierte Madrid en el gran bastión de la derecha

El PP dobla su resultado, alcanza 65 escaños, a cuatro de la mayoría absoluta

Ciudadanos se queda fuera de la Asamblea y Pablo Iglesias dimite de todos sus cargos

El PSOE de Pedro Sánchez sufre un fuerte varapalo al empatar con Más Madrid

Pablo Casado levanta la mano de Isabel Díaz Ayuso, este martes en Madrid.
Pablo Casado levanta la mano de Isabel Díaz Ayuso, este martes en Madrid. / EFE

Más que sus resultados para formar Gobierno, lo sustancial de las elecciones autonómicas de este martes 4 de mayo en Madrid son sus repercusiones en los partidos nacionales. Isabel Díaz Ayuso, la candidata del PP y actual presidenta de la comunidad, seguirá gobernando, aunque necesitará a Vox en su investidura. Dobla su resultado de hace dos años y barre en unos comicios en los que su actitud ante la pandemia y de confrontación con las políticas del Gobierno central han sido claves para esta victoria. El 4 de mayo ha fulminado a la nueva política: Pablo Iglesias dimite de todos sus cargos y Ciudadano se asoma a la extinción.

Con 65 escaños, la presidenta barre. Necesitará la abstención de los 13 parlamentarios que ha obtenido Rocío Monasterio, pero ni siquiera su voto afirmativo porque la presidenta saca más escaños que la suma de las izquierdas. Su anterior socio, Ciudadanos, se queda al borde del abismo al no lograr representación. Necesitaba, al menos, un 5% de apoyos, y no ha llegado ni al 4%.

Con una participación muy alta, los madrileños han optado de modo contundente por los partidos de derecha. Estas son las cuartas elecciones regionales que se celebran en España durante la pandemia de Covid, pero en esta ocasión la participación ha sido, incluso, un poco más altas que en unas generales. Madrid es un bastión del PP, no es el abstencionismo el que lo promueve, sino el entendimiento de este partido con la mayoría de su población. A excepción de lo sucedido hace dos años, cuando el PSOE fue primero en votos y en escaños, el PP lleva ganando estas elecciones regionales desde 1995. Y en muchas ocasiones con apoyos superiores al 50%.

Los naranjas no han logrado entrar en la Asamblea de Madrid, se dejan 22 parlamentarios, que sumados a los 30 que perdieron hace unos meses en Cataluña y a los 48 de las últimas elecciones generales, hacen que la supervivencia del partido de Inés Arrimadas se convierta en una ardua tarea. Ésta es un primera consecuencia nacional de las elecciones madrileñas, la derecha española deja su atomización, comienzan a actuar las fuerzas centrípetas en torno al PP. Edmundo Bal, el candidato naranja, se queda fuera, volverá al Congreso después de protagonizar una voluntariosa campaña que se ha saldado sin resultados.

El PSOE encaja una de sus peores derrotas, se queda como tercera fuerza después de venir de ganar los anteriores comicios. Madrid no es Cataluña, Ángel Gabilondo, que ha sido un candidato a palos y de campaña errática, cuando no contradictoria, ha perdido la primera posición que tuvo en la Asamblea hace dos años. De los 37 escaños que tuvo se queda en 24. No sólo pierde el candidato, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe un fuerte varapalo. Los asesores de Moncloa son quienes han diseñado la campaña y los que metieron a Sánchez de lleno en los primeros días de esta batalla local. Díaz Ayuso quiso enfrentarse a Sánchez, lo hizo desde el inicio de la pandemia y el presidente del Gobierno le hizo ese favor.

El líder del PP, Pablo Casado, ha dicho desde el balcón de la sede de Génova que el resultado de Madrid es "una moción de censura" al Gobierno de Pedro Sánchez.

La derrota socialista es más grave si se recuerda que las elecciones se anticiparon en Madrid, después de que Ciudadanos y el PSOE intentasen una moción de censura contra el presidente del PP en la comunidad de Murcia. Los populares desbarataron una operación que ha concluido con un jaque mate a Ciudadanos y con una derrota sin paliativos del PSOE.

Pero no es el PSOE el más perjudicado de la noche. Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos, llega sólo a los 13 escaños. Quien fuese vicepresidente del Gobierno hasta la convocatoria de estas elecciones dejó el cargo para impedir que su partido se quedase fuera de la Asamblea, y lo ha conseguido, pero su competidor en la izquierda, Más Madrid, lo ha sobrepasado. Mónica García obtiene 24 escaños, igual que los socialistas. Esta situación es, especialmente, incómoda para el PSOE, puesto que la suma de los partidos que proceden del Podemos original es mayor que el resultado socialista. Es una gran victoria para Íñigo Errejón, que se negó a unir la candidatura de su partido a la de Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias dejará el liderazgo del partido en manos de Yolanda García, la ministra de Trabajo, que no milita en Podemos ni en izquierda Unida, sino en el PCE. El experimento que salió del movimiento de indignados del 15-M también se aproxima a su final. Unidas Podemos no es más que una Izquierda Unida renovada, aunque está presente en el Gobierno de la nación. Iglesias comenzó su campaña con una estrategia de bipolarización en la que rescataba a Madrid como bastión contra el fascismo. Al final, el PP ha terminado por ser la primera fuerza hasta en el supuesto bastión de la izquierda, Vallecas. El conocimiento de Madrid que ha demostrado tener el ex vicepresidente es bastante pobre.

Vox salva los muebles, pero difícilmente puede aspirar a sobrepasar al PP a nivel nacional. Esta es otra de las claves nacionales del día, el partido de Santiago Abascal se queda como muleta del PP, raspa votos en la extrema derecha y los vuelca en los parlamentos constitucionales, pero, como mucho, entrará en Gobiernos de coalición liderados por los populares.

El PP de Madrid y el de Pablo Casado no quiere que Vox entre en el Ejecutivo de Díaz Ayuso. Es posible que así sea, que incluso Vox prefiera esperar a las elecciones generales antes de entrar en este Gobierno. Los 13 escaños que ha obtenido Rocío Monasterio le darían para formar un Gobierno de coalición con Díaz Ayuso, pero las expectativas de los voxeros eran demasiado altas para la realidad. La candidata ha manifestado en la noche de este martes que apoyará la investidura de la presidenta del PP.

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