Diana Morant: "Macron entenderá la importancia del gasoducto MidCat"

Diana Morant | Ministra de Ciencia e Innovación

La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, en la sede de la Delegación del Gobierno en Andalucía, en Sevilla.
La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, en la sede de la Delegación del Gobierno en Andalucía, en Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

- La ciencia española necesita muchas cosas pero está claro que lo que más necesita es dinero.

-La ciencia ha estado maltratada muchos años. No se le ha dado la importancia presupuestaria, tampoco en otros aspectos. Es verdad que venimos de una época, la última década, en la que a la salida de la crisis financiera le dieron la receta de la austeridad y de los recortes, unos recortes que también afectaron al sistema de ciencia público. Porque me gustaría destacar que, igual que hay un sistema de salud público o un sistema de educación público, también existe un sistema de ciencia público que sólo desde 2011 a 2015 destruyó diez mil plazas de investigadores. La falta de oportunidades provocó ese fenómeno que todos hemos acuñado como la fuga de cerebros. Una de las cosas positivas que podemos leer de esta recuperación que está haciendo España, con una receta totalmente distinta a aquella, es que el número de afiliación, el primer y el tercer sector con más crecimiento en el número de afiliados son los relacionados con las actividades científicas y técnicas y las actividades de la informática y las telecomunicaciones, es decir, la ciencia y la innovación. Si la pandemia nos ha servido para aprender esa lección, ya nos ha servido para algo positivo.

- Hoy [por el miércoles] entra en vigor la Ley de la Ciencia, aprobada en las Cortes con un gran consenso, que tiene el objetivo de alcanzar una financiación del 3% del PIB en 2030, pero es previsible que ese objetivo no va dependa sólo de este Gobierno. ¿Qué planes hay para asegurar el crecimiento estable de esta financiación con independencia del partido que esté en el poder?

- Precisamente, ese punto que usted ha destacado, el del consenso y el diálogo, que haya conseguido aglutinar las distintas voces que tiene el sistema de ciencia, desde los científicos, los centros de investigación, las universidades, los sindicatos, para conciliar cuáles eran las necesidades del sistema de ciencia, que después, en la etapa de la audiencia pública, se haya recogido más del 80% de las propuestas de la sociedad, que después en el momento parlamentario se hayan sumado hasta 102 enmiendas, tal cual las presentaban los grupos parlamentarios como transaccionales convierten esta ley en una ley robusta, que responde a ese pacto por la ciencia que demandaba la sociedad, un pacto que nos pide que la financiación en ciencia no tenga vaivenes, no dependa de de quién gobierne ni su sensibilidad, porque es verdad que ahora mismo, gracias a los fondos de recuperación, tenemos el doble presupuesto que teníamos en los presupuestos anteriores a Pedro Sánchez, pero ahora se blinda por ley la financiación estable para llegar al estándar europeo, que es del 3% del PIB, a la que la parte pública le corresponde el 1,25% y a la privada, el resto. También utilizamos instrumentos con la ley para incentivar esa apuesta por la I+D de las empresas privadas.

¿Cómo se va a hacer eso?

- La filosofía está inspirada en la gran misión de Kennedy en llevar el hombre a la Luna. Aunó todos los esfuerzos de un país, EEUU, público y privado para conseguir un gran reto. Ya lleva unos años la Unión Europea con este espíritu. La profesora Machucatto habla del estado emprendedor. En los países en los que nos miramos, por ejemplo Alemania, la inversión privada en ciencia es el 70% del total. Si miramos otros países como Israel, la contribución a la innovación de la inversión privada es mayor del 90%. Vamos a quedarnos con los estándares europeos. Allá donde los países más han crecido el I+D en las empresas privadas es porque el país se ha convertido en un estado emprendedor porque ha incentivado la inversión privada. Lo que está haciendo el Gobierno de España ahora mismo orientando y casando las necesidades de la sociedad con las potencialidades de nuestros sectores productivos. Somos el segundo fabricante de automóviles de Europa. Pero tenemos un gran reto como sociedad, que es que el vehículo de combustión va a desaparecer su comercialización en 2025 y necesitamos hacer la transición al vehículo eléctrico. El Gobierno ha creado un plan estratégico, dentro de los fondos de recuperación, para transformar la industria del automóvil de combustión en una industria de automóvil eléctrico. De manera que, cuando empiecen a cerrarse fábricas de automóvil de combustión, en España se esté fabricando el vehículo eléctrico. Es uno de los ejemplos de cómo los denominados PERTE van a traccionar la inversión privada. Tenemos once PERTE aprobados. El más ambicioso es el del microchip; hoy en día cualquier aparato electrónico lleva un microchip, de hecho la falta de suministro de microchips durante la pandemia hizo que sectores como el la automoción como el de los electrodomésticos tuviera problemas, y ahí va a estar España y Europa para tener una autonomía estratégica en este sector. Tenemos un PERTE para la salud de vanguardia, otro para el ciclo integral del agua, otro para las energías renovables, otro para el sector aeroespacial, un total de once para hacer que la iniciativa privada aumente su huella de I+D en nuestro país y dejemos de ser compradores de soluciones innovadoras para ser nosotros fabricantes y desarrolladores de soluciones innovadoras.

- Pero ministra, claro, ha mencionado los fondos europeos que, en efecto, van a venir muy bien, pero ¿por qué no ha tenido la empresa hasta ahora esa motivación de investigar en innovación?

-Creo que Europa eligió un mal camino para la salida de la crisis financiera. De hecho, es muy fácil ver cómo las empresas tecnológicas, como pueden ser Amazon, Google, Facebook, han nacido todas en EEUU, no en Europa; hemos perdido una década, no solamente España, sino como zona euro, y hemos aprendido la lección. En definitiva, la receta de la austeridad y de los recortes no incentivan tampoco la inversión privada, sin embargo si los estados lo que hacen es invertir en su propio país, invertir en su propia economía, incentivas que las multinacionales, a la hora de decidir dónde localizarse, se localicen en nuestro país. Si vuelvo al ejemplo del vehículo eléctrico, ya conocemos cómo Volkswagen ha anunciado la construcción de la gigafactoría en Sagunto, en la Comunidad Valenciana. Y Ford también se va a aprovechar de esta construcción. Lo que queremos es que las multinacionales fabriquen el avión de hidrógeno del futuro en nuestro país, que las empresas farmacéuticas fabriquen las terapias del futuro en nuestro país y, para eso, hay que capacitarse y prepararse. Pongo siempre el ejemplo de que, antes de la pandemia, ninguna empresa farmacéutica de nuestro país fabricaba una vacuna humana. Ahora hay cuatro empresas que han participado de las vacunas que nos hemos inyectado y hay una de ella que tiene una vacuna desarrollada en nuestro país, y que está siendo revisada por la Agencia Europea del Medicamento. Esas capacidades no nos la quita ya nadie y nos han convertido en un país más fuerte de cara a próximos retos.

- Las condiciones laborales de los científicos siguen siendo precarias con salarios que en todas sus escalas son de los mas bajos de Europa, por ejemplo, los becarios FPU, la élite del conocimiento con los mejores expedientes de cada carrera, cobran el salario mínimo interprofesional. ¿Qué plan para mejorar estas condiciones?

- Primero, para que hablemos con precisión, no debemos llamarlos becarios porque ya no son becarios... Son contratados. Eso es un logro que consiguieron hace unos años y con contratados de pleno derecho y, efectivamente, con la ley les reconocemos nuevos derechos, como el de cobrar una indemnización por finalización del contrato, también para los posdoctorales y, en efecto, es verdad que el salario mínimo ha aumentado mucho y tenemos el compromiso y lo saben, porque lo hemos trabajado durante la ley, que el Ministerio de Ciencia va a hacer el esfuerzo para subir los salarios en estos contratos.

- ¿Qué capacidad tiene el país para hacer un buen uso, o mejor, para hacer uso de la gran cantidad de dinero que viene de la UE?

- Creo que este país hizo un trabajo titánico. Es verdad que si echamos la vista atrás y parece que estos dos últimos años, a veces se nos olvida, pero aún inmersos en el primer verano, en plena pandemia, acabábamos de salir a la calle, estábamos reabriendo los restaurantes o las terrazas de las cafeterías, estábamos invirtiendo como UE en unas vacunas que no sabíamos si iban a llegar o no a tiempo y llegaron en diciembre, y en aquel momento se diseñaron, también bajo el liderato de nuestro presidente, ese denominado Plan Marshall para poder recuperarnos con una salida distinta a la de la crisis financiera. No podíamos volver a asfixiar a la ciudadanía ni a los sectores productivos. Teníamos que abrir esas puertas a la esperanza. Y en aquel momento se hizo un trabajo de abajo arriba, se consultó a las empresas para ver cuáles eran los incentivos que necesitaban, cuáles eran sus retos empresariales para casarlos con las necesidades que tiene la sociedad española, por eso digo que los PERTE al final lo que hacen es juntar y orientar esta financiación que tenemos de Europa para que las empresas que están en nuestro país se beneficien de esos fondos y nos conviertan en un país más resiliente. Es cierto que parece que estemos hablando de hace mucho tiempo pero es que acabamos de recibir el segundo pago de la UE, estamos desplegando las primeras convocatorias del plan de recuperación, transformación y resiliencia que está pensado hasta 2025 y la verdad es que la respuesta de las empresas está siendo fabulosa. Todas las convocatorias se presentan proyectos con consistencia, nosotros, desde luego, como Ministerio de Ciencia estamos ejecutando todo el presupuesto de los fondos europeos y el dinero va a llegar, además no va a llegar sólo a las multinacionales sino que está llegando ya a las pequeñas y medianas empresas. Es una muy buena noticia. La mitad del dinero que está repartiendo el Ministerio de Ciencia a través del programa de las misiones (¿13:17?) ha ido a parar a las pymes, que es el grueso de nuestro tejido productivo. En definitiva, poco a poco vamos a ir viendo cómo se construye este proyecto de país que estamos haciendo de manos de la empresa privada.

- ¿Qué usos se prevén en la Agencia Estatal de Investigación? Estos fondos podrían ser un excelente catalizador para nuevas infraestructuras de investigación que atraigan el interés de los mejores investigadores. ¿Existen planes o mecanismos para proponer nuevas infraestructuras de investigación?

- Me preguntaba al principio si todo era financiación y yo le decía que sí pero que hay que ver destinadas líneas. Efectivamente para que un país sea atractivo para generar ciencia sus infraestructuras tienen que ser de vanguardia. Porque si un laboratorio queda obsoleto y no puede hacer ciencia en el horizonte del conocimiento, pues ese centro ya no es atractivo para hacer ciencia. En ese sentido, hoy, aquí en Sevilla, he estado reunida con las 28 infraestructuras científicas singulares de nuestro país. Estas infraestructuras constituyen el podio de las infraestructuras de la investigación de vanguardia. No podemos tener plataformas solares como las que tiene Almería replicadas en todas las comunidades, sólo tenemos una, es única, y no sólo sirve para la comunidad científica para hacer investigación sino que está abierta para toda la comunidad científica nacional e internacional y también para las empresas. Es decir, cuando una empresa tiene un proyecto, un prototipo, va allí lo certifica, y gracias a esa certificación puede ir a una entidad financiera para que su proyecto empresarial. En definitiva, son unas infraestructuras que son motor. Por ejemplo, las ICTS no habían recibido ni un euro desde hace 10 años y hemos invertido 75 millones en ellas. También hemos tenido otro plan para equipamientos en convocatorias de concurrencia competitiva en el que han entrado las universidades, los centros de investigación por valor de 180 millones precisamente para poner al día estas infraestructuras. Y después hay proyectos que están ahora mismo en marcha. Dos de ellos tienen la sede en Andalucía.

- Para que haya una transición energética hacia las renovables serán necesarias baterías de almacenamiento que aún no existen. ¿Qué hacer hasta entonces?

- Lo cierto es que la ciencia está ahora inmersa, para muchos temas, pero por ejemplo... Una de las fuentes de energía del futuro es el hidrógeno verde, pero para producir ese hidrógeno, la separación del hidrógeno de la molécula de agua, ahora mismo estamos empleando gas. Lo deseable, para que el hidrógeno sea de verdad verde, que la separación sea a raíz de una energía limpia. Por lo tanto lo que queremos cerrar todo el círculo para que la energía sea verdaderamente limpia e ir abandonando todas las energías que producen CO2. En definitiva, necesitamos ver cómo cerramos el círculo, un círculo en el que también está el almacenamiento en las baterías. Ahora mismo en California ya hay más energía almacenada que la que se produce en las centrales nucleares. En resumen, no estamos hablando de algo que no exista ya sino que lo tenemos que desarrollar también nosotros como tecnología propia. Y es ahí donde está poniendo el dinero el Gobierno. Somos un país que afortunadamente tenemos sol, afortunadamente tenemos viento, y hemos desarrollado la energía fotovoltaica, la solar, la eólica, también la hidráulica, aunque es verdad que los problemas de sequía pues es ahora mismo muchas veces no loa podemos usar. Nuestro reto es ver cómo cerramos el círculo de las energías limpias. Porque queremos legar a las generaciones futuras un país rico en energía renovable. Hoy es rico quien tiene petróleo, el que tiene gas; en el futuro será rico el que produzca energías renovables. Aspiramos a proveer y ser exportadores de parte de la economía que consuma Europa.

- Países de nuestro entorno como Francia o Alemania se están replanteando seguir empleando las centrales de fisión nuclear. ¿Es la admisión de un error o es sólo una necesidad circunstancial y transitoria?

- Bajo mi criterio es una necesidad circunstancial y coyuntural. Hay que ponerse en la piel de países como Alemania. El 40% de su energía venía de Rusia. El gas ruso. Rusia nos ha puesto en jaque a todos. Y nos han puesto en jaque porque Europa ha tomado la decisión acertada de plantar cara a un autócrata cuando estaba atacando a una democracia. Europa ha plantado cara, no desde el punto de vista... no hemos entrado en guerra, pero sí hemos puesto una serie de sanciones económicas a Rusia, hemos permanecido unidos. Y unidos vamos a sufrir las consecuencias que Putin nos va a hacer pagar a los países europeos. Somos un país de los que mejor estamos posicionados de cara a este chantaje del cierre del gas, pero somos solidarios, igual que lo han sido otros países con nosotros en otras circunstancias, como por ejemplo en la pandemia. Somos profundamente europeístas, entonces tenemos que trabajar juntos por cambiar el modelo energético. Nadie pone en duda, ni Alemania ni Francia, que el futuro es el de las energías renovables, pero cada país hace lo que puede ahora mismo. Entonces, ¿pasa el futuro de la energía en España por las nucleare? No. Ni en España ni en ningún país. Esto fue un boom en los años ochenta, pero las nucleares no cumplieron ninguno de los dos principios en los que se basaban: ni era una energía rápida, pues si quisiéramos construir ahora mismo una planta nuclear, tardaríamos 15 o 20 años y tampoco sería barata. De hecho no hay ninguna empresa en nuestro país que quiera construir una planta ni seguir con la actividad de las centrales. En realidad no hay un debate entre energía renovable o energía nuclear, hay una coyuntura; desde luego España no va a abandonar su línea, porque creemos que es la acertada, y ayudaremos en la medida de lo posible al resto de los países a superar este momento coyuntural.

- Porque a nosotros nos sobra la energía...

- Bueno, ahora mismo no es que nos sobre la energía. Tenemos garantizada la energía que vamos a necesitar en el otoño y el invierno, eso lo ha repetido el Gobierno, y tenemos almacenada suficiente para nuestro abastecimiento, pero efectivamente ahora mismo estamos siendo canal de transmisión por el gas licuado que nos llega desde EEUU y Argelia hacia el resto de Europa. Eso está en el debate del MidCat, que es el gasoducto, que no sólo serviría para el problema actual del transporte del gas sino que en un futuro podría ser una infraestructura idónea para que nuestro país fuera por ejemplo exportador de hidrógeno verde. No sólo estamos mirando el presente sino el futuro. Pero desde luego España está siendo una voz escuchada en Europa. Hemos hecho los deberes. Esto empezó con el Gobierno de Zapatero, con esa apuesta que hizo por las renovables, hemos tenido un parón, porque el Gobierno de Rajoy abandonó las energías limpias, le puso un impuesto al sol, abandonó el proyecto. Pero desde que Sánchez es presidente, se ha retomado y ahora con los fondos de recuperación con más fuerza que nunca porque es el futuro. Y nos hemos dado cuenta. Y esto lo estábamos haciendo de entrar en la guerra de Putin, que el futuro pasa por ser autosuficientes en los elementos esenciales en el día a día de las personas y el futuro será verde o no será.

- ¿Entiende los argumentos de Francia hacia la no construcción del MidCat?

- Entiendo que estamos en un momento en el que nos sobrepasan los acontecimientos. Este fin de semana conocimos el corte definitivo del suministro por parte de Putin, quien primero había intentado engañarnos y disfrazarlo de problemas técnicos pero que finalmente sabemos que es algo voluntario y los países tienen que ir sobreponiéndose a los acontecimientos y a la situación política. Aquí la semana pasada y también de manera sin precedentes el presidente del Gobierno participó de un consejo de ministros en Alemania con el canciller Scholz y juntos hablaron de lo estratégico que era ese gasoducto. Estas decisiones se van a hablar y se van a ir solventando las diferencias y seguro que vamos a salir unidos como lo hemos hecho frente a todos los retos que se nos han ido poniendo por delante. Mi generación, yo al menos, personalmente, hemos redescubierto de nuevo el valor de Europa. El proyecto Europa nació sobre todo para defender la paz. Es el proyecto que ha garantizado la paz en Europa desde su creación. En algunos momentos ha tenido fallos, pero ahora desde la pandemia y ahora con la crisis de Ucrania está demostrando que la unión hace la fuerza y que finalmente seremos capaces de llegar a un acuerdo y que el presidente Macron entenderá la importancia para Europa de esta infraestructura.

- Es optimista entonces...

- Soy optimista con el diálogo y con las relaciones buenas, fructíferas y productivas que ahora hay en Europa.

- ¿Qué puede aportar la ciencia para combatir la sequía? O sólo nos queda organizar jornadas petitorias en honor a la virgen para que llueva...

- Lamentablemente estamos siendo espectadores pero también víctimas directas de las consecuencias del cambio climático. Aún hay quien lo niega. Pero efectivamente el cambio climático no es una religión, es una ciencia, que señala que tiene consecuencias para la salud de las personas, para la vida de las personas, y en muchos sentidos es el propio ser humano el que ha provocado la crisis climática, por lo que tendremos que ir corrigiendo una de las cosas que hacemos los humanos y que tiene su impacto en la naturaleza y después se nos devuelve directamente en el impacto de las personas con el cambio climático. Le hablo de los incendios brutales que hemos tenido este verano que han multiplicado por cuatro la superficie quemada de la media que venía quemándose en los últimos años, le hablo del estado de los pantanos, de los embalses, que hoy me parece que están al 35%, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Y efectivamente vamos a tener muy atentos a usar mejor los recursos, a poner medidas reales... Ayer el presidente hacía una reflexión en su intervención. Dijo que quizá por la guerra de Putin vamos a acelerar unas medidas que teníamos que haber tomado antes como sociedad. Quizá estamos malgastando energía y, por tanto, usando recursos naturales de más. Todo esto tiene que formar parte de la reflexión y el debate. Mientras tanto, mientras, hablamos del futuro, del medio y el largo plazo, lo que ha hecho el Gobierno es poner medidas sobre la mesa. En su última visita a Andalucía, que fue la semana pasada, el presidente puso en valor que hemos hecho una inversión de más de 400 millones para los sectores más afectados por la sequía, como son el sector primario y otros. Pero efectivamente, la ciencia nos tiene que dar las respuestas y luego nosotros tenemos también que hacer caso.

- El Gobierno de la Junta habla de las desaladoras como una solución viable para combatir la sequía. ¿Merece la pena el coste?

- Bueno, efectivamente, las desaladoras son una opción pero tiene el reto del uso de la energía. Estamos en un periodo de carestía energética y hay que pensar qué energía se emplea para desalar el agua y por tanto tendremos también que incorporar energías limpias para que el resultado final sea tener agua pero que no contribuya a contaminar. La ciencia será la que dé respuesta a estos retos y de todo lo que hemos hablado hay líneas abiertas en nuestras universidades y centros de investigación... Por ejemplo, el PERTE aeroespacial, que es del proyecto de recuperación. Y a uno esto del aeroespacio puede sonarle una cosa muy alejada, de película, pero al final desde el espacio podemos identificar y mapear las zonas más afectadas por la sequía, mapear las zonas con más biomasa y con más riesgos de incendios, también cómo se comportan las especies animales frente a lo que está ocurriendo, los procesos migratorios, etcétera. Todo esto está en marcha. Por ejemplo, tenemos cuatro planes complementarios para trabajar con la Junta de Andalucía, al igual que con otras CCAA, en biotecnología aplicada a la salud, en biodiversidad, en definitiva los retos que son comunes y vamos a trabajar para que desde todos los territorios la ciencia, el conocimiento y la innovación aporte las soluciones necesarias para todos los retos.

- ¿Es ilusionante para quien fue alcaldesa de Gandía aspirar a ser la alcaldesa de una gran capital como Valencia?

- Nunca habría imaginado ser ministra del Gobierno de España, éste es mi lugar y pienso aprovecharlo hasta el último minuto.

- El último barómetro del CIS señala que la identifica el 12% de los españoles. No será entonces de los ministros que se tiene que poner una mascarilla para dar un paseo tranquilo por su ciudad...

- No, bueno. Es que la ciencia no crea titulares desgraciadamente. No despierta el interés político de las grandes cámaras. A mí no me han hecho nunca una pregunta parlamentaria. La ley de la ciencia ha salido sin ningún voto en contra. Y hoy en día la política está más inmersa en el rifirrafe que en la política silenciosa y constructiva. Me he dedicado a lo que me habían encomendado, que era hacer una ley y a poner la ciencia en su lugar, creo que lo he hecho. A mí las encuestas y los barómetros que me preocupan son las que hablan de los investigadores que tienen que volver. Ésos son los números que a mí me preocupan, los números de la financiación de los proyectos de ciencia. Ésos son mis números.

- Otro sondeo reciente publicado en la prensa le otorgan más valoración que el presidente del Gobierno... Decididamente le conviene pasear por su barrio con la cara visible... y sacar pecho.

- Es que del conocimiento de ese 12% a ser valorada por el 57%... Entonces... qué hacemos con las encuestas.

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