La ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta ya calienta
De pequeña, solía montar en su pony que paseaba libremente por los jardines de la Casa Blanca. Era la hija del presidente de Estados Unidos y sus fotos sobre Macaroni, un regalo del vicepresidente Lyndon Johnson, hacían las delicias de los estadounidenses. Ahora, a sus 55 años, es la nueva embajadora de Estados Unidos en Japón.
Caroline Bouvier Kennedy es heredera de una poderosa dinastía política y la única superviviente de una familia marcada por la tragedia. Su padre, el entonces presidente John F. Kennedy, fue asesinado en 1963, cuando ella estaba a punto de cumplir seis años. De su muerte se cumplen hoy mismo 50 años. Su madre, Jacqueline Bouvier, murió de cáncer en 1994 y el 16 de julio de 1999 perdió a su único hermano, John F. Kennedy Jr. (John-John), en un trágico accidente aéreo que conmovió al país.
Caroline nació en el seno de una familia demócrata. Abogada y dama de sociedad, está casada con el diseñador Edwin Schlossberg, con quien tiene tres hijos y vive en la mejor zona de Manhattan. Hasta el año 2000, en que regresó para apoyar la campaña de Al Gore, se mantuvo al margen de la política. En la campaña por la reelección de Obama, Caroline jugó un papel determinante y el mandatario le ha devuelto ahora el favor con este nuevo cargo como embajadora de Estados Unidos en el país nipón.
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