La ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta ya calienta
Estamos en el corazón de un tiempo vesperal que galopa de manera inexorable hacia la más cruda realidad. Ahí, a tiro de piedra, aguarda emboscada la cuesta de enero para que nos demos de bruces con la vida en su versión más descarnada. Vivimos los últimos días de una carrera consumista que es como una borrachera de derroche que ya aguarda tras los recovecos vitales para pasarnos factura. Y estamos viviendo los días más surrealistas, esos en que se sigue pagando con plástico sin pensar cómo ese plástico va a pasarnos factura para que la cuesta se convierta en algo que envidiaría un cruel Tourmalet. Todo empezará a hacerse cruda realidad así que haya pasado Baltasar y el desenfrenado tirar de tarjeta pase factura. Y esta cuesta de 2026 se ve adobada con el inicio de un mal tiempo que hasta está llevando sus efectos a un lugar tan paradisíaco como Canarias. Se llama Francis dicho fenómeno, pero lo más peligroso está calentando motores para que aparezca la cuesta con sus exigencias.
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