El acusado de intentar degollar a su mujer en la Macarena sufrió "un apagón" y no recuerda cómo ocurrió

Violencia machista

Días antes de los hechos la mujer había pedido la separación, pero el confinamiento -y la falta de medios económicos de él- le obligó a seguir viviendo juntos

Le asestó varias puñaladas en el cuello

Calle Torreblanca, en la Macarena.
Calle Torreblanca, en la Macarena. / Juan Carlos Vázquez
R. Rocha

08 de octubre 2021 - 16:15

"A partir del 19 de marzo de 2020 tuve un apagón, una laguna de conciencia, y volví a la realidad cuando ya llevaba tres días en la cárcel". Esa es la razón que Carlos Eduardo S. V. ha dado ante el tribunal para no relatar ante el tribunal cómo el 20 de marzo de 2020, en pleno confinamiento, atacó por la espalda con un cuchillo a su esposa desde hacía 8 meses y con la que había convivido durante 5 años. Poco antes de la declaración del confinamiento por la pandemia, el 8 de marzo, su pareja decidió separarse pero ante la mala situación económica de él, y como hasta el día en que la atacó no tuvieron problemas de convivencia alguno, según han declarado ambos, continuaron viviendo bajo el mismo techo.

La situación se complicó cuando el 14 de marzo el Gobierno decretó el estado de alarma y el confinamiento forzoso de los ciudadanos. Según el acusado "su situación anímica ya era mala porque llevaba un año sin trabajo", y por esta razón comenzó a beber. Sin embargo, la víctima declaró ante el tribunal que Carlos Eduardo "no toleraba el alcohol y, a lo sumo se bebía una cerveza".

Durante el extraño relato que mantuvo ante las preguntas del fiscal y la acusación particular, el procesado explicó que numerosas ocasiones que a partir del 8 de marzo el suicidio se convirtió en una idea recurrente en su cabeza. Por esa razón, y según declaró ante el tribunal, el 19 de marzo ingirió 30 pastillas de clonazepam con la intención de morir "pero no sabía que eso tiene un efecto de pérdida de conciencia y por eso no recuerdo nada de lo que hice", explicó. La víctima declaró ante el tribunal que durante el ataque, no parecía estar bajo los efectos de ninguna sustancia.

De ese "apagón" se recuperó, según él, cuando llevaba tres días en la cárcel y se enteró de que había intentado degollar a su esposa por el psicólogo de la prisión. De esos días sólo tiene "flashes" como una imagen donde tiene a la víctima delante, otra donde está boca abajo en un charco de sangre, la cara de su esposa ensangrentada y otro en el que ve "a su amigo el abogado que me dice que no declare".

Por su parte, la víctima corroboró la buena relación existente entre ambos hasta el día en que "sin mediar palabra" la apuñaló aunque reconoció ante el tribunal que él la presionaba para tener sexo y era celoso. Esa tarde, como muchas otras personas durante el confinamiento, subieron a la azotea a tomar una copa y empezaron a hablar. Ella bajó a hablar por teléfono con un amigo y "de repente, en la cocina, sentí su presencia, me volví y lo siguiente fue una cuchillada". Ella cayó al suelo donde siguió recibiendo cuchilladas y el acusado se colocó encima apretándole el cuello. La mujer consiguió liberarse y huyó. "Estaba normal. No le vi nada raro", respondió respecto a si el acusado estaba bajo los efectos de alguna sustancia durante el ataque. La Fiscalía solicita para el acusado nueve años de cárcel por un delito de asesinato en grado de tentativa.

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