Acoso sexual

Denuncia a su jefe por hacerle fotos de la entrepierna

  • En reuniones privadas tenía “comportamientos extraños” y miraba bajo la mesa

  • Fue sancionado con un mes de suspensión pero el juzgado ha archivado la denuncia penal

Un juicio de lo Social, en una imagen de archivo Un juicio de lo Social, en una imagen de archivo

Un juicio de lo Social, en una imagen de archivo

Una joven ha denunciado a su jefe directo por hacerle fotos de la entrepierna con el móvil: ocurrió cuando ambos desayunaban en un bar junto al centro de trabajo y el denunciado se agachó dos veces entre sus piernas, la segunda de ellas con el móvil en la palma de la mano apuntando hacia la entrepierna de la chica.

Al conocer esta denuncia, otras tres trabajadoras relataron actos similares, el acusado J.C.M. los admitió, mostró su arrepentimiento y se comprometió a pedirles perdón.

La empresa calificó lo sucedido como una falta “muy grave” de acoso sexual, sancionó al acusado con 30 días de empleo y sueldo y le prohibió viajar con compañeras de trabajo y mantener reuniones a solas con ellas.

Pero un año después el denunciado sigue trabajando y fue la denunciante quien cambió de empresa.

Además de los cuatro casos expuestos por las trabajadoras, la investigación abierta por la empresa detectó otros “comportamientos extraños en reuniones privadas, consistentes en miradas bajo la mesa e incluso, en algunos casos, la posibilidad de uso del móvil en esos momentos”.

La denuncia de la trabajadora, la única que ha llegado al juzgado, ha sido archivada porque el juez no aprecia un delito contra la libertad sexual ni una falta de vejaciones, que han sido despenalizadas entre particulares.

El abogado del denunciado, preguntado por este periódico, declinó comentar el caso.

El abogado de la trabajadora ha recurrido el archivo porque su denuncia se refiere a un delito contra la intimidad de las personas, que en un caso “exactamente igual” de captación de imágenes fue condenado por la Audiencia de Córdoba.

El incidente del desayuno ocurrió el 24 de abril de 2018 en un bar próximo al centro de trabajo. Al principio ella notó que su jefe le miraba las piernas, se sintió intimidada y optó por colocar, a modo de barrera, una silla y su bolso encima.

De pronto se encontró con él agachado, con su móvil próximo sus piernas, le preguntó qué ocurría y él respondió que había visto algo en el suelo.

Poco después se agachó de nuevo, “volvía a estar prácticamente entre mis  piernas, con el móvil en la palma de la mano apuntando hacia mi entrepierna”, relata la afectada.

El recurso para reabrir la causa se basa en que el juzgado no ha tomado declaración a las otras tres mujeres que denunciaron haber sufrido hechos similares por parte del denunciado.

Además el abogado de la trabajadora se personó como acusación particular el 10 de septiembre de 2018 y la declaración del investigado tuvo lugar el 20 de septiembre, por lo que “no pudo ejercer su derecho a la defensa” y solicita que sea convocado de nuevo.

La acusación cree que los hechos han quedado “perfectamente acreditados” por la declaración judicial del director de la empresa al afirmar que el investigado reconoció lo sucedido y se le impuso una sanción laboral que “en ningún momento ha sido impugnada”.

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