José Antonio Bosch, abogado y ex administrador judicial del Betis

“Si el objetivo del proceso era quitarle el Betis a Lopera, lo han conseguido”

  • "Lo que más me dolió fue la traición de mis compañeros de viaje"

  • “La prensa no investiga: publica lo que le cuentan”

  • “A mucha gente le molestó que pusieran en mis manos una de las esencias de Sevilla”

José Antonio Bosch, en su despacho José Antonio Bosch, en su despacho

José Antonio Bosch, en su despacho

El abogado José Antonio Bosch Valero, administrador durante tres años del paquete mayoritario de acciones del Betis, rompe su silencio para hacer un balance positivo de su gestión, analizar el papel del fútbol como “balsámico social” y afirmar que le dolió sobre todo la “traición” de quien no se lo esperaba, de sus “compañeros de viaje” en el Consejo de Administración. Está orgulloso de haber puesto en marcha el Betis Féminas, de haber regresado a la regata Sevilla-Betis y de haber eliminado los símbolos religiosos en el estadio. 

-Usted fue nombrado en noviembre de 2010 administrador judicial de las acciones de Ruiz de Lopera en el Betis. ¿Como se planteó su gestión económica?

-Me lo planteé como una hoja Excel que me permitiese tomar decisiones conociendo la situación económica. Si tú no tienes un soporte económico serio, es imposible tomar decisiones que tienen trascendencia en lo económico, desde fichar a un jugador hasta renovar el césped.

-En el fútbol, durante un periodo muy largo que arranca antes de la Ley del Deporte, sus dirigentes eran por lo general personas exitosas en sus negocios pero que cuando llegaban al fútbol tomaban medidas que endeudaban a los clubes y que en su empresa no habrían tomado nunca.

-A mí  me criticaban porque una hoja Excel no tiene sentimientos, no tiene un ADN especial como el que hay que tener para dirigir un club. Yo creo que los sentimientos, el ADN y los recuerdos están estupendos como complemento, pero como no cumplas la hoja Excel, todo se va al garete.

-Hemos visto desaparecer clubes importantes porque los gestionaron desde el sentimiento, desde dar satisfacción a la masa social, de tenerla contenta.

-¿Como hizo para conjugar ambas cosas?

-Con mucha dificultad porque se me criticaba mi falta de sensibilidad bética y toda una serie de carencias que, personalmente, creo que son innecesarias a estos efectos.

-¿Cómo dejó el Betis después de tres años gestionando el paquete mayoritario de acciones?

-Sin lugar a dudas, mucho mejor. Se redujo la deuda aproximadamente en un 70%. 

-Mi encomienda judicial era que las acciones de Farusa no perdieran valor y, en estas últimas operaciones de compraventa, unas acciones con  un valor nominal de 60 euros se han vendido por 420-450 euros. 

-Por otra parte, empezamos a pagar a los jugadores en doce mensualidades y su sueldo quedaba saldado dentro de la misma temporada. El jugador está así mucho más contento. Antes, el Betis pagaba a los jugadores el 20% de sus ingresos en 12 meses y el 80% restante en dos pagarés a junio y a octubre de la siguiente temporada.

-Con este sistema, el club evita ir engordando su deuda. La ventaja y el inconveniente de los clubes es que, por muy mal que les vaya, siempre tienen crédito y están engordando su deuda indefinidamente.

-El inconveniente: ves que la afición se desilusiona porque no haces fichajes estrella como otros.

-¿Se arrepiente de no haber hecho fichajes estrella?

-Mi encargo judicial era mantener la valoración de las acciones del paquete de Farusa y, si era posible, revalorizarlas. Mi encomienda no era: “hágase usted un club de amigos, monte un carrusel”.

-También tomé decisiones extra deportivas. Por ejemplo, cuando se hacía en el estadio un responso por un fallecido, sustituimos el Padre Nuestro por una música respetuosa. Nos parecía más considerado para con la gente que tiene todo tipo de creencias o no tiene ninguna. Un club de fútbol es una entidad pluri-religiosa, pluri-étnica,  pluri-política y pluri-todo, en él tienen cabida todas las religiones y todos los colores, debemos respetar a toda su masa social. 

También retiramos los signos religiosos del palco presidencial porque nos parecía una falta de respeto a los que tienen otras creencias. Incluso nos preguntamos por qué estaba allí ese Cristo y no cualquiera de los que hay en Sevilla.

-El Betis regresó a la tradicional regata Sevilla-Betis...

-Sí. El Betis había estado al margen y nosotros volvimos a vincularlo con esa competición que tiene una trascendencia social importante en Sevilla, como una forma de acercarlo a la sociedad en la que está metido. 

-Luego iniciamos un intento de profesionalizar la cantera e hicimos contrataciones de gente que venía del mundo deportivo o universitario. Recuerdo que ello provocó críticas tremendas porque no contrataba a gente bética. Fíjese que error más garrafal, contrataba a reconocidos profesionales con independencia de que fueran béticos, como si tuvieras que elegir a personas con ADN bético por encima de la profesionalidad. Es un planteamiento absurdo pero que vende bien.

-Me siento orgulloso de la potenciación del Betis Féminas. Cuando el primer equipo femenino se puso la camiseta del club, el director deportivo me dijo: “vale, porque tú lo mandas, pero yo no quiero saber nada de fútbol femenino”.

-Lo saqué frente a la oposición de todo el mundo, fue de las cosas que más me costó. No había sitio para entrenar en la Ciudad Deportiva y firmamos un acuerdo con la Universidad Pablo de Olavide. Y me sorprendió que, en pleno año 2012, me dijeran que el problema era que “no había vestuario para mujeres”. Pues se divide el vestuario por la mitad o se turnan por horas.

-El fútbol femenino para mí era importante por muchos motivos: porque no concibo que no puedan jugar niñas en la cantera del Betis y porque es una actividad deportiva de la que no deben quedar excluidas las mujeres. 

-Es inconcebible que haya mujeres que compran la entrada para el partido y no pueda haber béticas jugando. Además, desde un punto de vista de la hoja Excel, doblas tu mercado potencial en el momento en que incorporas la mujer al fútbol.

-¿Qué crítica le dolió más?

-No me duelen las críticas de extraños. Me puede molestar más o menos cuando mienten. Por ejemplo, a mí me machacaron por lo que estaba cobrando del Betis. Si por cobrar se refieren a cobrar dinero en efectivo, todavía no he recibido ni un euro, porque me han dado unos pagarés. Pero durante tres años se seguía publicando lo que me estaba llevando, ahí quizás me molestaba más la falta de rigor del medio que lo publicaba.

-También me duele la traición, cuando el golpe lo recibes de un amigo es cuando te duele. De quien más me dolió que me hiciera daño es de quién no me lo esperaba, de mis compañeros de viaje. Algunos compañeros de Consejo me traicionaron y ésa es la parte que me molestó. 

-Fíjese si tenía claro donde me metía que cuando me nombraron administrador les dije a mis hijos: si un día os dicen en el colegio que vuestro padre está abusando de niños de ocho años, no os extrañe porque van a decir eso y más. Sabía que me metía en un nido de víboras, en un avispero. 

-¿En qué momento percibió más esas actitudes?

-Fue sobre todo al final porque cuando la gente, tus “amigos” entre comillas, entienden que puedes ser poderoso o que tienes recursos, son amigos. Cuando creen que eso se pierde es cuando aparece su verdadero “yo”. De un par de personas no me lo esperaba.

-¿La prensa fue injusta?

-La prensa no me sorprende, siempre he sabido cómo funciona. No es independiente, aunque puede haber algún periodista que lo sea. La prensa depende de empresas que tienen intereses y líneas empresariales. Te das cuenta cuando hay algo orquestado porque coinciden cuatro medios distintos. Si la prensa funcionase de otra manera, el mundo sería más libre.

-La falta de rigor me duele. Antes era complicado, pero se podía controlar. Ahora con la redes sociales es imposible: lanzas una mentira y eso no se para de ninguna manera. Tienes dos opciones: entrar en la vida pública o no. Si entras, la única opción es un torbellino imparable que saldrá por donde tenga que salir. No tienes forma de protegerte. Lo que quizá te libera de la esquizofrenia es tener muy claro lo que eres, lo que representas y que son dos cosas muy diferenciadas.

-Te surge una corte de aduladores sacándote brillo. Eso tienes que tenerlo muy claro para cuando dejas de ser administrador judicial no echar de menos nada de aquello que no era tuyo, porque se lo hacían al administrador judicial.

-¿Le ha tratado bien la historia? 

-No, pero esta ciudad es muy complicada, sé que aquí nado a contracorriente, no soy un ingenuo. Soy ateo y además hago manifestación de ello en público y en privado, y eso en esta ciudad molesta.  Me he alzado contra una de las vírgenes que me han querido imponer. No tengo hermandad, no tengo casa en El Rocío, no tengo caseta de Feria, no soy de ningún club deportivo. Me une a Sevilla que vivo en ella, que mi mujer es de aquí, que mi hijo es sevillano. A mucha gente le molestó que pusieran en mis manos una de las esencias vivas de la ciudad como es el Betis. Eso era una cosa inconcebible, imperdonable. Yo, un hereje que tenía que haber ardido en un auto de fe en la Plaza Nueva…

-¿Como fue su relación con la juez del caso Betis, Mercedes Alaya?

-Mi relación con los jueces es  a través de sus autos. Los que dictó y que me afectaron fueron clarísimos y creo que mi respuesta también fue clara. Mi relación con la juez fue profesional, yo presentaba mensualmente mis informes y en alguna ocasión elevé algún tipo de consulta o cuestión jurídica y no tengo ninguna queja de cómo contestaba.

-¿Hacía falta este proceso contra Lopera, ahora que ha sido absuelto?

-Yo he querido estar alejado del procedimiento. Hay gente a quien le molestaba cuando yo decía, entiéndase la expresión, que “mi señorito era el señor Lopera”. Porque yo defendía los intereses del señor Lopera. La segunda parte es que defendía al Betis defendiendo los intereses de ese paquete de acciones.  

-Esa posición equidistante me ha costado enemistades porque no abrí las puertas del club a los miembros de las acusaciones, no les senté en el Consejo de Administración porque entendía que era una deslealtad hacia el paquete mayoritario que era lo que me permitía a mí estar sentado allí.

-He vivido el procedimiento un poco desde dentro y mucho como espectador externo. Y como espectador no me gusta como ha transcurrido. Primero, no me gusta que los procesos judiciales sean tan largos porque una justicia lenta es como una injusticia. 

-Tampoco termino de entender las transacciones en los procedimientos penales, me cuesta trabajo sobre todo cuando hay acusaciones públicas. Cuando la víctima es privada, defiendo el derecho de toda persona, si es adulta y lo hace libremente, a hacer lo que le da la gana. Si el pacto es libre, allá ellos. Pero cuando las acusaciones son públicas se está defendiendo algo más que el papel de mera víctima. En este caso no me termina de gustar que los procedimientos concluyan en acuerdo. 

E-s una utilización de los procedimientos judiciales que no quiero calificar pero que no me parece oportuna ni la prevista.

-¿El proceso contra Lopera ha merecido la pena? 

-Depende de para quien. Lopera ha salido absuelto, entonces él se ha visto liberado de una carga aunque en este país la decisión de un tribunal no sirve más que para estar absuelto ante el tribunal. Porque la opinión pública ya le ha condenado y eso no tiene arreglo.

-Alguna gente de la acusación entiende que sí ha merecido la pena porque han tomado una posición accionarial en el Betis que antes no tenían. Si el objetivo era quitar el paquete mayoritario, el procedimiento ha merecido la pena.

-Hay quien dice que el único objetivo de este proceso era quitarle el Betis a Lopera…

-Si ese era el objetivo, se ha logrado. Ahora, yo no sé si eso dará un Betis mejor o peor. Hay una dinámica hacia un régimen de oligopolio en los clubes deportivos y no sé si el Betis entrará en ella. Igual que el resto de la actividad económica se están concentrando cada vez en menos manos. No sé si eso le llegará al Betis o si hubiese podido pasar antes. No sé si ahora está blindado, si es bueno o malo.

-¿Después de tres años de experiencia, como ve el fútbol alguien que llega de fuera?

-Creo que el fútbol es un balsámico social y un instrumento de pacificación social. Lo percibí cuando cuando fuimos a Libia a venderles la camiseta porque querían organizar unos campeonatos de África. Pensaban que si eran capaces de sacar una selección libia, ese sería el gran elemento aglutinador de la identidad del país. Es decir, el campeonato les daba una proyección exterior pero sobre todo interna.

-¿El fútbol es algo más que una actividad económica?

-En España los clubes se endeudaban en exceso, pero siguen siendo la niña bonita, se les perdona todo. Los futbolistas de élite defraudan y se les sigue aplaudiendo en los estadios, los presidentes de clubes importantes ayudan a defraudar a los futbolistas y se le sigue aplaudiendo, se saltan las normas del “fair play” financiero y no pasa nada. Son entidades muy consentidas. Probablemente por la relevancia social que tienen, por ese papel de balsámico social o por las relaciones que se pueden hacer en el palco.

-¿Qué se le quedó en el tintero?

-Lamento no haber sido capaz de conseguir que el Betis fuera un club más andaluz y menos sevillano. Intentamos hacer acuerdos con otros club andaluces para que la proyección de su cantera pudiera ser la cantera del Betis. Yo era un convencido de ello porque el Betis es el único equipo andaluz que no tiene el nombre de una ciudad, que se llama como el río que atraviesa la comunidad entera y que tiene los colores de la bandera andaluza. 

-Era determinante para aumentar la base social porque son muchas provincias donde los niños no tienen un primer equipo. Si ofreces un club andaluz evitas que crezcan el Real Madrid o el Barcelona. Cuando yo visitaba las Peñas Béticas de toda España me encontraba a descendientes de emigrantes que estaban allí porque sentían el Betis como algo andaluz.

-¿Como ve con ojos de hoy su salida del Consejo de Administración?

-Un hombre de fútbol decía que de aquí sólo se sale dos maneras: rápido o mal. Es una visión muy real: o sales rápido o sales mal, no hay elección. A mí me imputaron que estaba en una compañía de apuestas deportivas que, curiosamente, no ha conseguido la licencia hasta el año 2018 porque las apuestas deportivas en Andalucía se regularon en 2017. Es decir, me imputaron en presente, decían “este hombre está apostando” y me imputaron la intención de que estar en el futuro relacionado con una compañía de apuestas deportivas. 

-Se me acusó de que tenía dos clientes, uno con el que iba a empezar a trabajar y otro con el que había trabajado, que eran proveedores del Betis.

-De los 878 clientes que habían pasado por mi despacho durante mi administración judicial y de los 849 proveedores que pasaron por el Betis, yo tenía una coincidencia con dos proveedores y con otros tres en cantidades de cien y quinientos euros. Yo entendía que no me hacían incompatible porque a mí se me contrató con despacho abierto y trabajando en mi despacho, es poco menos que imposible decirme que no haga clientela. 

-En otro terreno, se me imputaba que me había gastado 632.000 euros en regalos. Pero lo que hice con ese dinero, que efectivamente estaba en la cuenta de regalos y donaciones, fue contabilizar las entradas que se regalaban.  

-¿Cómo fue su dimisión?

-Realmente lo mejor que pude hacer fue dimitir porque cuando pierdes la confianza de los consejeros que están contigo tienes dos opciones: renovar a los consejeros o irte tú. 

-Pasan cosas curiosas: en una rueda de prensa dijeron que iban a revisar todos los contratos que firmó Bosch Valero. Yo no he visto en las hemerotecas el resultado de tal revisión. Ciertamente tuvo que ser muy bueno el resultado porque no ha llegado ninguna demanda ni reclamación. Publicas en portada que vas a revisar los contratos y no tienes la dignidad de decir cuál es el resultado de la revisión. Manchaste y no te preocupas de limpiar. 

-¿Fue víctima de una reacción desmesurada?

-Me queda ese sabor incómodo de que hubo comportamientos injustos e injustificados que a día de hoy sigo sin entender. 

-En el terreno de la anécdota, me preguntaron delante de la juez por qué me eligió para dirigir una empresa, si yo era un hombre sin experiencia profesional en la dirección de empresas. Contesté que en el año 75 empecé la primera empresa, en el 76 era consejero delegado de la segunda, a estas alturas de mi vida he pasado por más de 35 empresas y distintos grados de responsabilidad. ¿Por qué dan por sentado que no tengo experiencia? Porque parten de crear una ficción y ahora quieren que la realidad encaje en la ficción.

-¿Qué le hizo más daño: la Sevilla profunda, sus compañeros del Consejo o la prensa?

-La prensa no investiga, eso es una ficción. Lo que publica la prensa es lo que le dan y quien se lo da es la gente de tu entorno. La fuente eran mis compañeros de viaje y todo ese entramado en la sombra que se siente legitimado por cuna, por tradición y por condición a ser quien mande en el Betis. Si ese colectivo coincide con el control de las acciones de la sociedad, pues la sociedad y ese colectivo van de la mano. Cuando las acciones de la sociedad las detenta otro, pues a ese colectivo no le hace ninguna gracia. Colectivo que además, tradicionalmente, no suele poner dinero.

-Yo decía que el Betis son dos cosas: Una sociedad anónima deportiva que tiene un patrimonio, un estadio, una Ciudad Deportiva, unos jugadores y una marca, y por otra parte un patrimonio espiritual que es el sentimiento bético colectivo. Ese es de todos los béticos, pero los bienes de la sociedad son de los titulares de las acciones, te pongas como te pongas, y eso no siempre gusta todo el mundo.

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