Pablo Antonio Fernández, catedrático de Derecho Internacional España, entre los países con menos condenas por derechos humanos

  • "El principio de autodeterminación no es aplicable a Cataluña"

Pablo Antonio Fernández, en su despacho de la Facultad de Derecho Pablo Antonio Fernández, en su despacho de la Facultad de Derecho

Pablo Antonio Fernández, en su despacho de la Facultad de Derecho

Pablo Antonio Fernández Sánchez, catedrático de Derecho Internacional Público en la Universidad de Sevilla, expresa en esta entrevista su confianza en los tribunales y convenios internacionales, reflexiona sobre el papel de España ante Gibraltar o el Sahara y afirma que el reto del Derecho Internacional del futuro son los océanos como frontera y fuente de recursos.   

— ¿El Derecho Internacional está solucionando los problemas actuales?.

-Ningún derecho soluciona bien los problemas puntuales. Tampoco el derecho matrimonial ni el fiscal. No se puede tener un concepto soteriológico del Derecho, pensar que porque exista ya resuelve el problema.

Creemos que el Derecho Internacional apenas se cumple pero eso es así porque los periódicos transmiten el conflicto. Nadie se pone a pensar en lo que funciona bien. En este momento hay miles de teléfonos en el ministerio de Asuntos Exteriores resolviendo conflictos y todos quedarán resueltos mañana. Y eso todos los días. Esto quiere decir que la negociación diplomática funciona perfectamente. Es más, creo que el Derecho Internacional se cumple mucho más que el interno porque es voluntario, los estados que no quieren comprometerse no lo firman.

Hay muchos instrumentos: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la Corte Penal Internacional y también hay infinidad de instituciones. Hace unos días, la  Corte Internacional de Justicia, que es el principal órgano jurídico de la ONU, adoptó una Opinión Consultiva en la que dijo al Reino Unido que debía reintegrar un atolón a Isla Mauricio.

-¿Qué balance tiene España en los tribunales internacionales?

-España se encuentra entre los países con menos condenas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). El año pasado estuvo aquí el presidente del TEDH y dio la explicación: el sistema jurídico de España dispone  del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y eso no lo tiene la inmensa mayoría de países que forman parte del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que son 47. No es que otros países vulneren más los derechos humanos, sino que llegan más casos al TEDH. También hay que tener en cuenta otros aspectos como que Alemania tiene el doble de nuestra población. 

Aparte de que vivimos en un país que cumple bastante bien las exigencias del Estado de Derecho en comparación con otros.

-¿El ordenamiento jurídico internacional interesa en España?

-En España no estamos habituados y ahora empezamos a ser conscientes de su existencia. En la universidad, el Derecho Internacional ha sido tradicionalmente una “maría”, como Filosofía del Derecho, pero hoy en día el Derecho Internacional lo informa absolutamente todo.

-Usted firmó una declaración de trescientos profesores de Derecho Internacional sobre la falta de fundamentación de un referéndum de independencia en Cataluña.

-Desde el punto de vista del Derecho Internacional, el principio de autodeterminación no es aplicable a Cataluña, le den las vueltas que quieran y eso lo tienen que tener ellos muy claro. Es más, ni siquiera en todos los territorios coloniales se puede aplicar la autodeterminación a través de un referéndum. Por ejemplo, está prohibido hacerlo en Gibraltar.

“El Reino Unido no actúa de buena fe en Gibraltar”

-¿Como ve el caso de Gibraltar?.

-Yo, como soy “gibraltareño del norte”, soy muy poco objetivo. Pero en principio el Reino Unido no actúa de buena fe en el tema de Gibraltar. Sabe perfectamente que es un territorio sometido a dominación colonial y que todos los años la Asamblea General de la ONU le dice al al Reino Unido y España que tienen que negociar el proceso de descolonización. Además el Derecho Internacional exige buena fe. Y buena fe no hay desde el punto y hora en que lleva muchísimos años sin negociar realmente con España.

-¿El Brexit va a afectar a la situación en Gibraltar? 

-Lo realmente importante es el tránsito de personas y eso se va a dificultar inevitablemente porque, al tener que actuar como un país tercero, España está obligada a hacer controles de todo tipo, no solamente aduaneros sino que también tendrá que hacerlo en relación a las personas. 

Pero no hay voluntad política. Si la hubiera, el Campo de Gibraltar sería infinitamente mejor que el propio Gibraltar. No hay ningún motivo para que los habitantes de Gibraltar tengan una renta per cápita superior a las  Islas Seychelles y que esa parte de España esté entre las menos favorecidas del país. Algo pasa cuando una persona de Algeciras que quiera ir a Madrid tenga que ir en autobús hasta Málaga y desde allí en AVE a Madrid. Es un problema de que no hay voluntad política. 

“El Sahara Occidental corre el riesgo de ser un estado fallido”

-¿España ha actuado correctamente en el Sahara Occidental?.

-España ahora mismo puede hacer bien poco, la verdad, porque ya no es potencia administradora pero tiene una deuda histórica y en ese sentido debería cuidar un poco más estas cuestiones.

¿Qué ocurre? Que todos los gobiernos, cuando están en la oposición, creen que hay que hacer más pero cuando están dentro del trasiego diario del ministerio de Exteriores las prioridades son otras. Entonces no hay que molestar demasiado a Marruecos, porque si no Marruecos nos molesta a nosotros con lo que más nos molesta…

También las circunstancias han cambiado sustancialmente. Desde el año 1975 ha surgido un nuevo tipo de estado que para el conjunto del mundo es muy molesto, que son los estados fallidos. Yo me preguntaría si el Sáhara como estado independiente no sería también un estado fallido. Mali lo es y Mauritania casi lo es, ¿por qué no lo va a serlo también el Sáhara?

Sería un país con 150.000 o 200.000 habitantes, casi un barrio de Sevilla.

“Los grandes problemas actuales están en los océanos”

-¿La Declaración Universal de los Derechos Humanos es el acuerdo internacional más importante que se ha alcanzado?

-Esa Declaración fue una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas y tuvo como consecuencia el advenimiento jurídico de la protección internacional de los derechos humanos que luego se plasmó en una serie de tratados que vinculan a los estados: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, el Convenio Americano de Derechos Humanos… La  importancia de esa Declaración fue haber sido el frontispicio de la humanización de la sociedad internacional. 

Pero en mi opinión el acuerdo más importante ha sido la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que aunque se ha quedado un poco anticuada hoy por hoy representa la gran organización de los espacios marinos. Nuestros grandes problemas son los fronterizos por el mar porque el mar es fuente de muchos recursos. Esto ha hecho que haya una regulación muy importante de los espacios marinos y que haya que atajar los problemas nuevos. Entren ellos, las consecuencias del cambio climático, la acidificación del mar que puede tener consecuencias sobre la propia supervivencia del ser humano.

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