Opinión

El testamento ológrafo, dos por uno en precio y molestias

Francisco Rosales de Salamanca. Notario Francisco Rosales de Salamanca. Notario

Francisco Rosales de Salamanca. Notario / DS

El testamento ológrafo es al testamento lo mismo que ciertos muebles a una tienda sueca sobradamente conocida: la mejor manera de acabar pagando dos por uno (primero el mueble que te quieres montar tu solo, y luego el que te tienes que comprar ya montado, cuando descubres que no sabes montar muebles).

Por supuesto que es perfectamente legal que manuscribas y firmes tu propio testamento.

Manuscribir no es escribir a máquina o a ordenador, pues me he topado a quien sostenía que era válido el testamento mecanografiado, con la misma firmeza con la que un niño junto a un jarrón roto suelta “yo no he sido”.

El problema viene cuando descubres que ese testamento ológrafo has de protocolizarlo notarialmente, y que el coste de la protocolización pueden ser varios cientos de euros (honorarios del perito  calígrafo aparte) y que si el causante se hubiera gastado los 40 euros que supone hacer testamento notarial, no te hubieras visto abocado a perder un tiempo indeterminado en notaría.

En todo caso, tu dinero es tuyo, y mientras que son tus cuarenta euros los que gastas en hacer testamento, los centenares de euros los gastará el heredero, y por supuesto que ese no es tu problema (pero tampoco el del notario).

Lo que si es cierto, es que siendo válido el testamento ológrafo, puedes toparte con que al no saber leyes (y saber leyes es conocerlas, no creer lo que la ley dice) alguna de las disposiciones sean nulas, y además del coste de la protocolización notarial del testamento ológrafo, tus herederos tengan que acudir nuevamente al notario a hacer una declaración de herederos intestados, en la que resulte que el heredero no es quien tu querías (obviamente es el dinero de ellos y no el tuyo, y tu no te vas a heredar a ti mismo, por lo que no es tu problema).

Otro problema que tiene el testamento ológrafo es el más que breve plazo que la ley fija para su protocolización notarial (cinco años desde tu muerte) pues pasado el plazo el testamento pierde su validez, y por tanto, como decimos en Andalucia “todo lo que has hecho es pa na”.

Tranquilo, seguro que tu voluntad con un testamento ológrafo quedará más reservada, porque tu eres muy celoso de tu privacidad, y no te fías del secreto del protocolo que tiene el notario. Sin embargo, sólo recuerda dos cosas: la primera es que si escondes bien algo, es posible que nadie lo encuentre, y la segunda que si lo guardas en “el cajón de tus papeles” es posible que todos lo lean.

Afortunadamente no he tenido que protocolizar ningún testamento ológrafo en 20 años de ejercicio como notario, pero si tuve que protocolizar uno hecho en peligro de muerte, y la experiencia fue lo suficientemente desagradable como para deciros que tanto los herederos como los testigos, viendo los quebraderos de cabeza que se planteaban, inmediatamente otorgaron sus testamentos notariales.

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