CARENCIAS EN LAS INFRAESTRUCTURAS JUDICIALES

La Guardia Civil lleva en brazos a los detenidos discapacitados en Sevilla

Uno de los calabozos de los juzgados de Sevilla Uno de los calabozos de los juzgados de Sevilla

Uno de los calabozos de los juzgados de Sevilla / Juan Carlos Vázquez

La falta de rampas en los calabozos del Juzgado de Guardia de Sevilla -situados en un sótano- obliga a la Guardia Civil a bajar y subir en brazos a los detenidos con movilidad reducida y a las personas en silla de ruedas que deben participar en rondas de reconocimiento.

Esta incidencia se produjo por última vez el pasado 22 de julio y ha sido objeto de una comunicación al Foro de Discapacidad del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por parte de la juez delegada de Discapacidad en Andalucía, María Luisa Zamora.

Se trataba de un detenido discapacitado que pasó a disposición del juzgado de instrucción 13 y que debía quedar arrestado en los calabozos. Al carecer de rampas, la Guardia Civil tuvo que bajarlo y subirlo en brazos, con el consiguiente riesgo para la integridad física de todos ellos y la dignidad del detenido, según comentan fuentes judiciales a este periódico.

El 23 de julio, la juez delegada de Discapacidad en Andalucía elevó un escrito al CGPJ dando cuenta de lo sucedido al Foro de Discapacidad, que fue creado para solucionar los problemas que afrontan los minusválidos físicos, psíquicos e intelectuales en sus relaciones con la Justicia.

El juez decano de Sevilla, Francisco Guerrero, explica a este periódico que la falta de rampas impide también el acceso de los discapacitados a la sala donde se celebran las ruedas de reconocimiento, lo que los juzgados solucionan con diferentes alternativas, en especial la videoconferencia

Añade que hace años un funcionario judicial con problemas de movilidad le planteó la accesibilidad al depósito de detenidos del Juzgado de Guardia pero el único resultado fue la instalación de una barandilla en la escalera.

La situación de los calabozos en la sede del Prado de San Sebastián fue objeto en 2015 de una queja de oficio del Defensor del Pueblo Andaluz, que hasta ahora no se ha traducido en ninguna mejora. El juez decano le expuso entonces las exigencias de salubridad y luminosidad que debían tener los calabozos y su opinión de que en ocasiones “no se respeta la dignidad" de las personas detenidas.

En el sótano del Juzgado de Guardia de Sevilla hay cinco calabozos, la sala de ruedas de reconocimiento y el locutorio donde los detenidos se entrevistan con su abogado.

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