Bélgica

El día 'B', el día de 'Bob' Martínez

  • Bélgica aspira a igualar el mejor resultado de su historia en un Mundial. Tiene talento para conseguirlo, y ahora tiene además un entrenador que moldea con inteligencia esa calidad.

Roberto Martínez Roberto Martínez

Roberto Martínez / Efe

El hombre que ha devuelto la fe a Bélgica no es valón ni flamenco ni belga. Es un técnico nacido en un pueblo catalán que emigró a Inglaterra en los 90' y que desembarcó en Bruselas en 2016. Le llaman "Bob" y mañana es su día.

Roberto Martínez, que nació en 1973 en la localidad de Balaguer, es uno de los nombres de moda en el Mundial de Rusia 2018. Es el entrenador que ha ordenado a la selección belga y que está exprimiendo todo el talento de la "generación de oro". Los Eden Hazard, Kevin de Bruyne, Dries Mertens y compañía forman por fin un equipo. Todos a una.

"Es tiempo de brillar. Tenemos jugadores top, pero jugamos como grupo", dijo esta semana Hazard, el capitán de una Bélgica que mañana desafiará a la historia del fútbol y a la suya propia midiéndose a Brasil en Kazán en los cuartos de final del Mundial.

La federación belga contrató a Roberto Martínez en 2016 después de que la salida de Marc Wilmots. La derrota ante Gales en los octavos de la Eurocopa de ese año destapó muchas diferencias entre vestuario y técnico y el proyecto de Wilmots terminó.

El debut de la nueva Bélgica de Roberto Martínez no fue esperanzador y perdió 2-0 con España. Pero esa derrota le hizo abrir los ojos: cambió la defensa de cuatro por una de tres, un sistema que ha mantenido hasta hoy con enorme éxito. En las eliminatorias al Mundial logró nueve victorias y un empate con 43 goles a favor. En Rusia mantuvo ese idilio con el gol y lleva 12 en cuatro partidos.

"Un entrenador no debe tener miedo a cambiar muchas cosas si tiene clara su visión. Eso lo he llevado conmigo", reflexionó hace año y medio en una entrevista con El País. Y así lo avala una trayectoria de dos décadas en el fútbol del Reino Unido, donde aterrizó con apenas 21 años un verano de 1995.

Con la camiseta del Wigan Athletic, equipo al que llegó junto con dos antiguos compañeros de la cantera del Zaragoza y a los que la prensa inglesa apodó con premura como The Three Amigos,alcanzaría sus mayores éxitos como jugador.

Pero lo que le permitió dirigir a una de las selecciones más prometedoras y con mayor talento del fútbol europeo no fue su destreza con el balón, sino su trayectoria en los banquillos.

Metódico y estudioso de todo aquello relacionado con el equipo para el que trabaja, la batuta de Martínez ha dejado una huella profunda en todos aquellos clubes que ha dirigido: desde el Spanish Swansea, para el que fichó a seis españoles, hasta su regreso triunfal al Wigan como técnico -con el que alzó la FA Cup en 2013- o su paso por el histórico Everton.

"Ir al Swansea, cambiar el estilo de juego, y creer en una filosofía de club; ir al Wigan, cambiar la mentalidad, competir con los cuatro de arriba y ganar un título; y conseguir en mi primera temporada en el Everton el récord de puntos", enumeró sus logros en El País.

Entrenador diferente, el técnico que la próxima semana cumplirá 45 años es capaz de adaptarse siempre al entorno con sensatez. No obstante, sus revoluciones no siempre encuentran adeptos.

De Bruyne, una de las figuras de la selección belga, criticó abiertamente las tácticas de Roberto Martínez poco tiempo después de su llegada a la selección. "Sus declaraciones no van a cambiar mi forma de trabajar, está claro", respondió entonces el entrenador.

Roberto Martínez, el único entrenador extranjero de las ocho selecciones que están en los cuartos de final de Rusia, llegó al Mundial con un objetivo, levantar el título, pero insistió una y otra vez en la gran desventaja que tiene su plantilla.

"Creo que para un equipo que quiere aspirar a ganar el Mundial es muy importante tener una generación previa que lo haya hecho. Nosotros no la tenemos", dijo. Para ello, llamó al mítico jugador Thierry Henry, campeón con Francia en 1998.

La historia está del lado de Brasil, pero Bélgica aspira a igualar el mejor resultado de su historia en un Mundial. Talento tiene de sobra para conseguirlo. Y ahora tiene además un entrenador que moldea con inteligencia esa calidad.

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