"Mi padre quiso pagar con su vida la lealtad a los trabajadores"
La hija de Salvador Allende, ante la investigación judicial, dice que no tiene ninguna duda sobre el suicidio de su padre
La hija del ex presidente chileno Salvador Allende, la senadora socialista Isabel Allende, está segura de que la investigación judicial sobre la muerte de su padre ratificará que se suicidó para no rendirse a los golpistas y que "murió por propia decisión y voluntad como un gesto de dignidad".
-¿Cómo reaccionó al conocer que habrá investigación judicial sobre la muerte de su padre?
-Es una excelente medida dejar todas las causas en manos de la Justicia de tal manera que estén absolutamente a disposición de los familiares para que puedan aportar datos. Después de tantos años todavía hay familiares que no tienen la versión completa o no han podido encontrar o identificar sus restos.
-Tras miles de páginas sobre lo sucedido, ¿qué puede aportar la investigación?
-Hasta ahora nunca se había hecho judicialmente. Nosotros no tenemos dudas, creemos fehacientemente la versión de los médicos que estuvieron con mi padre. Mi padre había dicho con toda claridad que él no saldría vivo de La Moneda. Quería demostrar con un gesto de dignidad que los presidentes constitucionales tienen que ejercer su mandato hasta el final. Él no iba a ser de esos presidentes que toman el avión exiliados, iba a pagar con su vida la lealtad a los trabajadores.
-¿Teme que la investigación reabra heridas en su familia?
-Siempre es doloroso, porque no solamente fue mi padre, hubo mucha gente que le fue leal y que los asesinaron. Mi padre murió por propia decisión y voluntad como un gesto de dignidad. Hubo gente que estuvo con él, que salió viva y fueron torturados, asesinados, desaparecidos.
-¿Cree que con estas nuevas investigaciones se completa la revisión de lo que ocurrió en la dictadura de Pinochet?
-Esto cerraría un ciclo en la medida en que se concluyan todas esas investigaciones, porque estos son los ochocientos y tantos casos que no habían estado en manos de la Justicia. Siempre he dicho que fue después de la detención de Pinochet, gracias al fiscal Carlos Castresana y Baltasar Garzón, a raíz de la demanda que hizo el abogado Juan Garcés y los 508 días de detención en Londres, que cambió la percepción en Chile y eso fue lo más importante. Hasta ese momento incluso Pinochet gozaba de una inmunidad parlamentaria, que era algo grotesco.
-¿Cómo ve el caso de España tras el intento del juez Garzón de investigar la desaparición de represaliados del franquismo?
-Soy respetuosa con lo que hace cada país. Nosotros tenemos el orgullo de decir que el primer gobierno democrático de Patricio Aylwin constituyó una comisión que se llamó de verdad y reconciliación. No fue fácil, incluso en un inicio trataron de desconocer los resultados, y costó, pero lo logramos hacer y ese fue uno de los hitos nuestros de la transición.
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