Cultura

Bartoli debuta en el Maestranza con su tributo al coraje de María Malibrán

  • La mezzosoprano visita por primera vez el teatro tras agotar las entradas en sólo 16 minutos · La intérprete promete "jugar con los colores, pintar, transmitir las emociones" en el recital de esta noche

La mezzosoprano Cecilia Bartoli, una de las voces más populares de la actualidad, pisa esta noche por primera vez el Maestranza para recordar a su admirada María Malibrán, figura que ya inspiró el último disco de la italiana. Bartoli, que agotó las entradas para este recital en apenas 16 minutos, protagonizará junto con la Orquesta de Cámara de Basilea un programa que la intérprete define como "un viaje a la música prerromántica" y que incluye piezas de Rossini, Vincenzo Bellini, Felix Mendelssohn o el padre de Malibrán, Manuel García.

La cantante reconoce que su fascinación por esta leyenda de la música viene de lejos, como demuestra el que haya reunido dos centenares de objetos personales de Malibrán, joyas, cuadros y muebles que aparecen en las fotografías del último álbum.

Bartoli explica las razones del hechizo que ejerce sobre ella su heroína. "Lo asombroso de Malibrán es que fuera tan mediática en una época en la que no había medios, sólo periódicos. Un dato revelador de su popularidad es que asistieron 60.000 personas a su funeral, en Manchester. Era como una cantante pop, como la Madonna de su tiempo", valora su incondicional. Bartoli suscribe el "temperamento arrollador" que destacó Rossini de su intérprete favorita, a la que el compositor calificó de genio. "Fue una mujer moderna, emancipada para su época, que estaba llena de coraje. Para escándalo de muchos, llevaba pantalones... María creaba escándalo. Se casó muy joven, pero el gran amor de su vida fue el violinista Charles-Auguste de Bériot. Tuvo que dejar Francia y se fue a Italia. Murió muy joven, a los 28 años", relata.

Más allá de su agitada biografía y del fuerte carácter de la diva, Bartoli elogia de Malibrán su manera de afrontar la música. "En ella no sólo brillaba la vocalidad, sino la expresión, la emoción, la musicalidad", declara.

En este sentido, Bartoli sigue la estela de Malibrán en su propósito de conmover al auditorio. Asegura que trata de "transmitir las emociones, lo que palpita detrás de las notas, lo que yo llamo pintar, jugar con los colores". Por eso la cantante prefiere la calidez de un concierto a la frialdad de una grabación, pese a que ha vendido seis millones de cedés. "El disco es la foto de un momento, algo que te viene bien para escucharte y mejorar. Pero la emoción del vivo no la capta ningún disco. En un concierto puedes ver la personalidad, el aura. No es lo mismo mirar un río que verlo reproducido en una cartulina", compara.

Sobre los rasgos que debe tener un cantante, Bartoli opina que "debe alternar lo interpretativo, lo expresivo y lo técnico. La técnica es muy importante para cantar toda la vida. Y tienes que vivir el personaje, compartir la emoción de éste con el público".

En su actuación de hoy, Bartoli estará acompañada de instrumentos de la época de Malibrán, algo que frecuenta desde sus colaboraciones con Nikolaus Harnoncourt. La intérprete recuerda que descubrió "una nueva dimensión sonora con los instrumentos antiguos y aquello impulsó mi curiosidad".

A lo largo de su trayectoria, la mezzosoprano ha redescubierto compositores que el tiempo no ha tratado con justicia. En este sentido, el proyecto de Bartoli ayuda a difundir la obra de Manuel García, que ella describe como "una figura muy importante. Su Tratado de canto es de una complejidad impresionante".

Preguntada por si regresaría a Sevilla para interpretar Carmen, Bartoli se ofreció en un gesto cómplice al director artístico del Maestranza, Pedro Halffter, pero precisó que haría "la Carmen que escribió Bizet".

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