Cultura

"España no habría sido la misma si Lorca hubiera seguido vivo"

  • La intérprete participa en el espectáculo '¡Oh Cuba!', que se representa en el Palacio del Generalife de Granada todas las noches hasta el 26 de agosto

Loles León, poco antes de una función en el Palacio del Generalife. Loles León, poco antes de una función en el Palacio del Generalife.

Loles León, poco antes de una función en el Palacio del Generalife. / álex cámara

Ser canal, ser aire, ser Lorca. Ser sus amigos, su sentir, la música que escuchaba, los latidos que emergían de su pecho mientras vivió en Cuba. Esta suerte de catalizador del universo del poeta es el nuevo papel de la actriz Loles León (Barcelona, 1950), que hasta el próximo 26 de agosto interpreta en la obra ¡Oh Cuba! en la Alhambra de Granada en el marco del ciclo Lorca en los jardines del Generalife. Su papel es el más determinante de la obra: el del duende lorquiano de Cuba, que baila, canta y recita los versos de la lengua viva y carnal del granadino durante su estancia en la isla.

-¿Qué es para usted Lorca?

-Creo que lo que para la mayoría de los españoles: todo un símbolo de libertad, de inteligencia y de pureza poética.

-¿Debió quedarse en Cuba?

-Creo que sí. De todas formas España no hubiera sido la misma si él hubiera seguido vivo. En cuestiones de libertad y de comprensión su poesía está cargada de futuro, aunque él no hubiera podido estar en España. Aun así, como fue un poeta único, él no hubiese dejado de expresar cómo sentía y cómo era. Aunque hubiésemos tenido que comprar sus obras clandestinamente.

-Francisco Ortuño, el director de ¡Oh Cuba!, dice que la eligió por su naturalidad y la verdad que desprende. ¿Qué cree que aporta a la obra?

-Sobre todo mi experiencia y el peso de la vida. Lo que he vivido por las circunstancias que me ha hecho pasar mi profesión, nada fáciles. Aunque creo que ha sido necesario para poder tener ahora el momento intelectual, emocional, artístico y humano que tengo. Me ha venido muy bien tener ese background,que dicen ahora, y sí es verdad que esto es un sueño cumplido.

-¿Disfruta haciendo la obra?

-Mucho. Estoy entregada a tope. Es una obra maravillosa, aunque tiene sus intríngulis porque la poesía de Lorca es muy bonita pero muy compleja también. A veces, cuando él dice algo, no está diciendo eso, sino otras cosas. En esto me ha ayudado mucho Francisco Ortuño. Me ha dado unas claves maravillosas.

-¿Cómo se enfrentó a los textos por primera vez?

-Yo ya había hecho a Lorca otras veces pero estos textos están en otro estadio. Porque Lorca en Cuba tiene unas connotaciones especiales, lo que vivió allí él mismo lo explica muy bien. "Aquí he pasado los mejores días de mi vida", decía. Y es que estaba en el paraíso, así que hay que entender ese momento y hay que mirarlo no con los ojos del Lorca de siempre, sino como un hombre distinto, más liberal.

-¿Prefiere este Lorca más carnal al melancólico que conocemos más de cerca?

-Sí, me gusta mucho esta versión, tiene mucho sentimiento. En Cuba hay un mundo nuevo que él descubre. A veces, mientras estoy haciendo la función, pienso que es como si fuéramos almas gemelas, porque siento de verdad lo que él escribió allí.

-¿Cree que el público puede verse sorprendido al verla en un papel como éste?

-Sí, no se lo esperada nadie. Y por eso también me estoy esforzando. Quiero dar un registro en el que no me hayan visto nunca.

-¿Qué disfruta más sobre el escenario del Generalife?

-La parte de la despedida es un sentimiento puro, muy lorquiano. Muy en su estilo pero muy diferente de cómo está escrito todo lo que se conoce popularmente del poeta aquí. Ahí es donde me gusta muchísimo Lorca.

-¿Qué parte le ha costado más trabajo afrontar?

-El rap desde luego, es belleza pura. Porque un rap de cuatro páginas con esos versos tan largos... Que venga el Eminem ese que me quiero retar con él [risas]. A ver si pueden hacer los raperos un Lorca como lo hago yo, como lo bailan los chicos y como lo tocan los músicos. Es una despedida, es un posible suicidio, y es maravilloso. Me pone los vellos de punta.

-¿Qué se siente al ser ese catalizador del sentir de Lorca?

-Un privilegio, un respeto y un miedo apabullante también. El día del estreno no se notó un lío porque soy actriz, pero yo estaba temblando. Es un reto.

-¿Por qué cree que existe el duende lorquiano de Cuba?, ¿es diferente al andaluz?

-Creo que sí. Le tuve que decir a Ortuño que me explicara qué era exactamente... Pero no hay explicación concreta. Porque el duende no es sólo un duende: es Federico, es un bailarín, es un violinista... ¡Es el duende lorquiano! Es todo a la vez.

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