Galván lleva su laboratorio a Londres

El bailaor interpretó ayer en el Flamenco Festival 'La Edad de Oro', la obra con la que se consagró y a la que suele volver para seguir articulando un "vocabulario propio"

Israel Galván, junto a una de las clásicas cabinas inglesas.
Israel Galván, junto a una de las clásicas cabinas inglesas.
Patricia Godino / Londres / Enviada Especial

10 de febrero 2011 - 05:00

Poco antes de su viaje a Londres para participar en la segunda jornada del Flamenco Festival, Israel Galván ha terminado la última de las cuatro historias que ha leído de Arthur Conan Doyle protagonizadas por su personaje más universal. "Crecí viendo los dibujos animados de Sherlock Holmes pero no había leído las novelas. La verdad es que me dio pena que se acabara el libro, me relaja", afirma minutos antes de pisar las tablas del Sadler's Wells para el ensayo de la enésima representación que lleva en el cuerpo, en los pies, de La Edad de Oro. El coreógrafo y bailaor sevillano acude a los libros y al cine -El escritor de Polanski, "en DVD porque no me dio tiempo a verla en el cine", ha sido una de las últimas que ha visto- para relajar una cabeza en permanente ebullición de ideas.

Y es que el coreógrafo siempre encuentra dónde cambiar un paso y retocar una pieza aunque se trate de un espectáculo tan rodado como La Edad de Oro, que anoche le trajo hasta la capital británica. Estrenado en 2005 con la dirección artística de Pedro G. Romero, el montaje es uno de los clásicos del repertorio de Galván. Ahora, seis años después de su esteno, la obra le sirve como "laboratorio" para ir probando "nuevas cosas". El espíritu inquieto que lo caracteriza como bailaor brota de manera incontenible, confiesa: "Hay cosas que están desde entonces porque no quiero que el espectáculo pierda su personalidad, pero siento la necesidad de cambiar un poco las piezas, de incluir otros palos. Me lo pide el cuerpo. Es como un cuadro al que le vas dando pinceladas cada cierto tiempo". Aunque a veces esos cambios vengan impuestos desde fuera, por la propia vida. El quejío jerezano de Fernando Terremoto se apagó prematuramente el año pasado por estas fechas y es ahora otro jerezano el que toma su relevo, David Lagos, acompañado a la guitarra por su hermano Alfredo, que forma parte de este aclamado montaje desde el principio.

Con esta propuesta el bailaor sevillano se hizo merecedor del Premio Nacional de Danza en 2005 y consiguió poner en pie a la crítica, que siempre le ha considerado uno de los puntales más brillantes y revolucionarios de la danza flamenca contemporánea. El programa de mano del teatro londinense presenta al artista como "el genio de su generación, el William Forsythe del flamenco". A Galván no le pesan las etiquetas. Simplemente, no se detiene en ellas. "Leo las críticas y las respeto. Y algunas me sirven para mejorar, pero me perjudicaría el hecho de autoimponerme una etiqueta y de querer llevar la bandera de la revolución". Lo suyo, asegura, no es una hueca exhibición de audacia. Lo que pretende es crear "un vocabulario propio". "No consiste en enseñar pasos, ni en mantener un estatus; es expresar mi forma de bailar", declara el artista, que afronta 2011 con una agenda repleta de compromisos por todo el mundo -Bilbao, Madrid y varias ciudades de Francia, entre sus citas más próximas- y con una sensación de encontrarse "muy tranquilo, profesionalmente realizado, con un buen estado de ánimo para seguir aprendiendo". Está, en fin, en su Edad de Oro.

Otro de los platos fuertes del Flamenco Festival es Miguel Poveda, que protagonizará hoy la tercera jornada de la cita en Londres. Antes de su recital de esta noche, el cantaor mantendrá por la mañana un coloquio con el director de la Bienal de Sevilla, Domingo González, en el Instituto Cervantes de la capital británica, en el que expondrá su visión del flamenco. Además ambos charlarán sobre el proceso de creación del espectáculo Historia de viva voz, con el que inauguró el pasado mes de septiembre la última edición de la muestra hispalense, en el que se revisó y recreó el legado de los grandes pilares del cante. Por la tarde será el turno del baile de Mercedes Ruiz, quien llevará hasta el escenario del Lilian Baylis Studio su Baile de palabra, un espectáculo coproducido por el Instituto Cervantes, una de las instituciones que colaboran en esta cita universal con el arte flamenco.

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