Grup Instrumental de Valencia | Crítica Ecos plásticos de la materia sonora

El Grup Instrumental de Valencia en el Cicus El Grup Instrumental de Valencia en el Cicus

El Grup Instrumental de Valencia en el Cicus / P.J.V.

El Grup Instrumental de Valencia rompió en Sevilla un silencio de muchos meses para presentar con absoluta prestancia técnica y musical una panorámica de obras españolas de los últimos 30 años. La más antigua, Recordando a Ma-Yuan (1990) de Santiago Lanchares, para clarinete y cinta pregrabada, abrió la sesión. Música con resonancias orientales, de líneas claras, melodías abiertas que plantean un juego especular entre el clarinete y la electrónica.

Siguieron dos piezas que miraban al medievo desde perspectivas muy distintas. En Tulkus (1998), para flauta y clarinete, de Emilio Calandín, se exploran contrastes de todo tipo (unísonos frente a contrapuntos imitativos, trinos sobre notas tenidas, tesituras instrumentales...), así como algunos procedimientos medievales, como el hoquetus, en la secuencia final de clarinete y piccolo. En cambio, en las Machaut-Architekturen II (2004) de Sánchez Verdú, pieza estrenada, junto a cuatro compañeras de igual título, por Taller Sonoro en Sevilla, el algecireño parte de la Misa de Notre-Dame del gran maestro francés del Ars Nova, para, a través de un uso intenso de las técnicas extendidas, jugar con los límites entre ruido y armonía, entre silencio y sonido.

El mundo oriental, pero en este caso del Oriente Próximo, resurge en Fragmentos de luz (2014) de Mauricio Sotelo, obra escrita para su intérprete en esta sesión (la extraordinaria violinista Mª Carmen Antequera) en la que el violín traza arabescos que un programa informático devuelve a la sala completamente distorsionados, oscurecidos, en un intenso juego espectral. En las dos últimas piezas resuena el universo singular de Morton Feldman. Abreviaturas (1999) es obra del período más feldmaniano de César Camarero. Obra desnuda, de dinámicas que rodean permanentemente el piano, agudas tensiones armónicas y refinados contrastes texturales. En Paraphrase on Rothko II (2020), la obra más reciente del programa, la referencia al gran creador estadounidense se hace explícita, pues Joan Cerveró parte de Rothko Chapel, la obra que Feldman creó para la capilla aconfesional levantada en Houston con decoración interior de Mark Rothko, y que recompone y reduce a su manera. Al final, las cuerdas quedan levitando, suspendidas en el aire, como en la sección final de la magistral obra matriz, creando resonancias con la calma a la que invitan los incomparables campos de color del pintor letón.

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