Festival de Mérida Mérida vuelve a creer en los dioses

  • Un reparto coral liderado por Concha Velasco triunfa con 'Metamorfosis' en el Teatro Romano, donde se verá hasta el día 11

Concha Velasco, en una escena de 'Metamorfosis'. Concha Velasco, en una escena de 'Metamorfosis'.

Concha Velasco, en una escena de 'Metamorfosis'. / Jero Morales

"Los que aman a los dioses, dioses son", proclama Concha Velasco, la narradora de la obra, al final de la Metamorfosis que dirige David Serrano en el Festival de Mérida, un espectáculo coral que se programa en el Teatro Romano hasta el 11 de agosto y que reivindica desde el humor y la emoción la importancia de los mitos y los relatos para que el ser humano comprenda su propia existencia.

Serrano, que lleva a escena una aclamada versión del texto de Ovidio de la estadounidense Mary Zimmerman, una obra que venció en los Premios Tony, ha contado con un elenco fabuloso que junto a Velasco completan nombres tan atractivos como Pepe Viyuela, Belén Cuesta, Edu Soto, Pilar Castro, Secun de la Rosa, Adrián Lastra o María Hervás. "Es como entrenar al dream team cuando éste vino a Barcelona en el 92. No se puede encontrar un reparto mejor", celebra el guionista y director, que tras proyectos cinematográficos como El otro lado de la cama, Días de fútbol o Una hora más en Canarias ha triunfado en el teatro con montajes como La Venus de las pieles, Lluvia constante o Billy Elliot. "Estoy preocupada por el resto de teatro que se está haciendo en España, porque el 90% del talento que hay está hoy aquí. Me inquieta lo que esté pasando en los otros escenarios", bromeaba por su parte María Hervás, ganadora del Max por Iphigenia en Vallecas y aplaudida también por su intervención en la impactante Jauría de Miguel del Arco, ahondando en la relevancia del equipo que se ha reunido para esta producción. 

Adrián Lastra interpreta a Narciso. Adrián Lastra interpreta a Narciso.

Adrián Lastra interpreta a Narciso. / Jero Morales

El ambicioso Midas, cuya codicia llevó a convertir en oro a su propia hija; el ególatra Narciso, que tras despreciar a sus pretendientes pagó el precio de su vanidad; o el díscolo Faetón, que provocó el caos al conducir el carro de su padre, Helio, son algunas de las historias ejemplares con las que estas Metamorfosis vuelven su mirada hacia los dioses. Un puñado de narraciones que se mueven entre la comicidad y la ternura y entre las que tienen cabida también los amores desdichados de Alcíone y Ceix o de Orfeo y Eurídice, los cómicos desplantes de Pomona a quienes la desean o la aleccionadora peripecia de Filemón y Baucis, que en una emocionante escena final serán recompensados por su altruismo. Pese a que el rastro de algunos personajes se haya difuminado con el tiempo, vienen a decir Serrano y sus aliados, éstos encarnan todavía los sentimientos y anhelos que siguen moviendo el mundo, conforman un espejo en el que el público podrá verse reflejado. A través de diez escenas se describen "los miedos, las pasiones, frustraciones y aspiraciones" que cobija todo ser humano, en opinión de Viyuela.

"Yo insisto en que es un espectáculo conmovedor, no sólo divertido. Cuando nos ponemos graciosos sale eso que el público está esperando, pero esta obra no se queda en eso. Es una función maravillosa en la que hay ternura y amor… y también humor", asegura Concha Velasco, que a sus casi 80 años intuye que ésta será su última vez en Mérida, donde ya estuvo con Hélade y Hécuba. Pese a su incontestable trayectoria, la vallisoletana continúa albergando nervios por un estreno. "Anoche, a las cinco, me puse la Teletienda porque no podía dormir, tengo cucarachas en mi casa de Madrid y me compré un aparato para acabar con ellas. Mis hijos me tienen prohibido el canal porque me lo compro todo", reconoció divertida la actriz, que este año recogió en su ciudad el Max de Honor y que en esta pieza, aparte de ejercer de narradora, se desdobla en otros personajes como el de la madre de Faetón.

La aclamada adaptación de Mary Zimmerman del texto de Ovidio venció en los Premios Tony

Tanto veteranos como jóvenes, a los que Serrano ha dado libertad para improvisar y que brillan sobre las piedras del Teatro Romano, se confiesan removidos por la importancia de esta Metamorfosis, cuyo éxito ha motivado que la organización del festival añadiese una función más, el 6 de agosto, no prevista inicialmente. "Es bonito ver a este dream team, como ha dicho David, con todos estos nervios, porque vivir algo con intensidad es el único modo que hay para que salga bien. Este aplauso que hemos tenido es algo que no olvidaré y que le contaré a mis nietos, si algún día los tengo", señala Edu Soto sobre la excepcional acogida que ha tenido el estreno. "Cuando hemos terminado y se ha encendido la luz ha sido muy emocionante encontrarme con tanta gente… y mirar hacia arriba y ver que había más", añade la sevillana Belén Cuesta. "Es mi primera vez aquí, pero la recordaré toda la vida", sentencia la intérprete, que tiene pendientes de estreno las películas La trinchera infinita y Ventajas de viajar en tren, en la que también actúa Pilar Castro.

Pepe Viyuela, caracterizado como el dios Helio. Pepe Viyuela, caracterizado como el dios Helio.

Pepe Viyuela, caracterizado como el dios Helio. / Jero Morales

La iluminación del Premio Nacional de Teatro Juan Gómez Cornejo o la música de Luis Miguel Cobo contribuyen a la sensación de acontecimiento único que desprende esta Metamorfosis, que después de su paso por Mérida no hará gira, debido a los compromisos de su solicitado reparto. Los dioses, ya se sabe, no pueden prodigarse en exceso. 

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