"Siempre busqué tener un público. Yo trabajo para que disfruten los demás"

Santiago Segura. Actor y director

El cineasta visita Andalucía para agradecer el éxito de 'Padre no hay más que uno 2'.

La secuela ha superado los 5 millones de euros de recaudación desde su llegada a los cines.

Santiago Segura, fotografiado ayer en Sevilla.
Santiago Segura, fotografiado ayer en Sevilla. / Juan Carlos Muñoz

Santiago Segura (Madrid, 1965) no las tenía todas consigo cuando decidió adelantar el estreno de Padre no hay más que uno 2 para reavivar así una cartelera paralizada por la incertidumbre del coronavirus. Pero la apuesta ha funcionado, y la nueva entrega –a la que se incorpora una brillante Loles León como la abuela– ha superado los 5 millones de euros desde su llegada a los cines. El director, productor e intérprete visitó ayer en Sevilla varias salas de Unión Cine Ciudad –Metromar y Los Arcos– para compartir con el público andaluz las claves de su nueva película.

–Al ver esta nueva entrega de Padre no hay más que uno, el espectador se pregunta si una película sobre una familia no es también una película de catástrofes...

–Bueno, el ser humano es una catástrofe en potencia. Y la multiplicación de seres humanos será, inevitablemente, una multiplicación de esas catástrofes. Siempre pueden pasar cosas horribles. Pero, también, la familia multiplica el amor y otras cosas que son buenas, tenemos que ser positivos. Es curioso, porque mucha gente me dice que ha visto la película y se le han quitado las ganas de tener hijos, pero otros espectadores me cuentan lo contrario.

–El guión retrata qué es eso de ser padres hoy, y se burla de todos estos chats del colegio, de esta obsesión en que los hijos den clases de ballet, entrenen, sean los mejores...

–Si nos paramos a pensar en cómo eran nuestros padres todo ha cambiado. Vamos a pasito de hormiguita, pero si vuelves la vista atrás compruebas que un tramo sí que hemos ganado. Yo recuerdo la infancia y los roles que tenían mi padre y mi madre eran mucho más estereotipados: mi padre iba a su trabajo, y de todo lo relacionado con los niños y su educación se encargaba mi madre. Y ahora, por lo que observo, se comparten más algunas tareas. Yo siempre pensé que el trabajo que hacía mi madre, ama de casa, era importantísimo, pero no estaba ni remunerado ni valorado.

–El éxito del filme demuestra que la gente necesitaba reír en este tiempo raro del virus. Y está demostrándole al público, de paso, que el cine es seguro.

–No me canso de decir que no soy tan mala persona como para alentar al personal a que vaya a un sitio que no resulte seguro. El otro día acudí con un amigo, José Mota, a ver una película; he estado en Barcelona, en Valencia, ahora en Sevilla, visitando las salas, las grandes cadenas, viendo cómo han implementado las medidas de seguridad. No ha habido un solo rebrote en los cines, sí en las reuniones familiares donde bajas la guardia. Y, claro, tu cuñado es de la familia, pero no sabes dónde ha estado...

"Me deprime que los jóvenes no conozcan a López Vázquez. Esa generación no puede morir con nosotros"

–Hace unos años, cuando estrenó Toc Toc, Paco León contaba a este periódico que por mucha técnica que tuviera un actor nunca adivinaba qué hace reír. ¿Usted lo tiene más claro?

–Tienes una intuición de lo que puede hacer reír, pero me sorprende siempre, desde Torrente, que puedes estar elaborando un gag, un chiste, esa palabra precisa o esa cosa de slapstick para provocar la risa, y lo que luego funciona es ese chascarrillo que se te ocurrió justo antes de empezar a rodar y que hace más gracia que todo lo otro que te has currado tanto. Esa parida que dices en la quinta toma, que te sale de repente, luego le encanta al espectador. En general tienes que confiar en lo que escribes; el guión, para mí, es básico. Y, por supuesto, si tienes a alguien con la vis cómica de Loles León, ese diálogo en su boca mejorará. Y si tienes niños, que son tan espontáneos y dicen las frases de una manera candorosa, también ayuda. Para mí la comedia sería eso: un gran casting y un buen guión.

Segura, ante un anuncio de su película.
Segura, ante un anuncio de su película. / Juan Carlos Muñoz

–Ha mencionado antes Torrente, en la que recuperó a Tony Leblanc. Usted, ¿se adscribe a la estirpe de esos cómicos populares y queridos?

–Mire, esta semana puse una foto de José Luis López Vázquez en Instagram, porque hablo con gente de 15 ó 16 años que no sabe quién es, y eso me deprime. No puede ser que esta generación de cómicos muera con nosotros; que se olviden películas buenísimas como Atraco a las tres o Plácido. Yo no es que me sienta a la altura, pero me siento muy orgulloso de esos cómicos que había aquí. El otro día volví a ver El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez y, Dios, qué maravilla.

–Si uno indaga en su pasado encuentra que se ha embarcado en las aventuras más imprevisibles: estudió Bellas Artes, escribió relatos eróticos, dobló Trainspotting o interpretó una secuela de Re-Animator...

–En una entrevista de radio me decían: 'Es que has cambiado radicalmente, pasar de Torrente a cine familiar'. Y, bueno, Torrente era en realidad la punta del iceberg de todo lo que he hecho. Entre Torrentes, que sí, que tuvieron un éxito brutal, yo estuve nueve meses con José Mota en el teatro con un musical de Mel Brooks [Los productores], un montaje a cuyo estreno vino Mel Brooks; o he participado tres temporadas en un talent show como Tu cara me suena. He ido de un lado para otro, he probado por aquí y por allá, y con lo que más he triunfado es con los Torrentes y con esto de Padre no hay más... Y yo me alegro, para mí era un reto hacer cine para todos los públicos, conseguir que distintas generaciones se riesen. Cuando leo en las redes sociales: 'Fui al cine con mi madre y mis hijas y todas se estaban riendo' a mí me entra una gran satisfacción. Si no fuera por la pandemia, por este desastre que tenemos a nuestro alrededor, estaría feliz.

–Tiene entre sus amigos a Guillermo del Toro. ¿No le tienta irse a Hollywood como hizo él?

–Me ha tentado en varios momentos, y de hecho llegué a tener un contrato para escribir un guión, pero por las cosas de la vida aquello no salió. Yo tengo mucha querencia a esta tierra. Me gustan mucho los productos de aquí, el clima, no puedo evitarlo. Yo he ido a Hollywood y he tenido mis aventurillas y me lo he pasado teta, pero soy de esos que regresan a sus raíces, al hogar. Aunque alguno leerá esto y dirá: 'Sí, porque no te han llamado'... [ríe]. Que hay quien le saca punta a todo...

–¿Se siente muy cuestionado, en ese sentido?

–No sé, no. Lo que ocurre también es que a veces te preguntan algo y respondes con sorna, y en la entrevista escrita puede perderse la ironía, el tono, tu frase adquiere de repente una seriedad que no tenía. Y ahora, con la mascarilla, que oculta el gesto, se te entiende menos, no se ve que estás sonriendo. A veces tú dices que los padres quieren lo mejor para uno, así en genérico, y escriben que tus padres querían que trabajaras en un banco. Yo tuve una movida con Achero Mañas que es muy ilustrativa al respecto. Leí una entrevista en la que decía: 'Los actores españoles no están preparados'. Y yo concluí que era un tío petulante y soberbio, hasta que un día coincidí con él y yo, que no me callo nada, le hablé de aquello. Y él me contó que leer aquella entrevista le había preocupado, porque no dijo que los actores españoles no estaban preparados, dijo 'estamos'. Y ese matiz es importante.

"Puedes elaborar un gag, trabajar mucho una situación, pero igual lo que funciona es un chascarrillo improvisado"

–En El gran Vázquez, uno de los mejores papeles de su carrera, dio vida al historietista Manuel Vázquez, creador de La familia Cebolleta o Anacleto, agente secreto. ¿Qué otros personajes reales le gustaría interpretar?

–Vázquez era muy interesante, pero me costó hacer aquel biopic. Por un lado estaba el hijo en el plató como ayudante de dirección, me pesaba la responsabilidad de retratar a alguien que había existido de verdad. Prefiero los personajes de ficción, me dan más tranquilidad. Con Vázquez sentía que debía hacerle justicia, pero que al mismo tiempo no debíamos dejar atrás las tropelías que había hecho. Debíamos reflejar sus luces y sus sombras. Fue divertido e interesantísimo, pero si ahora me ofrecen un proyecto así, que consistiera en llevar a la pantalla otra vida real, me lo pensaría.

Con Martina D'Antiochia, su hija en la ficción.
Con Martina D'Antiochia, su hija en la ficción. / Juan Carlos Muñoz

–Usted ha colaborado con Fernando Trueba en proyectos como La niña de tus ojos o Two Much, y al parecer el director le dio un importante apoyo en los comienzos: insistió para que premiaran su corto en el Cinema Jove de Valencia. Y ahí empezó todo...

–Sí, Fernando es uno de mis padrinos, entre comillas, como Berlanga, que también me apoyó. Que tus ídolos vean algo en ti te da muchas esperanzas, te sube la autoestima. Berlanga me felicitó por mis cortos en un curso que impartía, y luego me dio un papel de figurante con frase en Todos a la cárcel, y un personaje de cura en París-Tombuctú. ¡Un papel de cura con Berlanga es como uno de mafioso con Scorsese! Y Trueba igual, mostró su entusiasmo por mis primeros cortos y fue el que me recomendó que trabajara en formato profesional, 35 mm. De los comienzos también recuerdo la grata impresión que fue acudir a los festivales y encontrar que había otra gente con las mismas inquietudes que yo. Juanma Bajo Ulloa, Javier Fesser, Álex de la Iglesia estaban por ahí con sus cortos, haciendo sus pinitos. Y eran maravillosos esos pases de mis primeros trabajos, y comprobar que los espectadores los disfrutaban. Yo siempre he estado obsesionado con encontrar un público. Mi obra no es una cosa onanista, yo quiero hacer algo que disfruten los demás.

–En un fragmento de una entrevista que le hicieron a Orson Welles, éste confiesa que ha contratado muchas veces a amigos y se ha arrepentido, pero que volvería a hacerlo porque la amistad y la vida, para él, son más importantes que el arte. ¿Cómo le ha ido a usted en ese aspecto?

–Vi el vídeo en el AVE porque lo ha colgado Loles León, y le he respondido: 'Qué grande es Orson. A mí me pasa igual. Me encanta trabajar con amigos'. Pero la suerte que tengo yo es que mis colegas son genios en lo que hacen. Yo nunca me he arrepentido. Me parecería un insulto a la industria y a mi trabajo coger un amigo torpe. Lo que sí te confieso es que prefiero colaborar con gente fácil, que no dé problemas. Toni Acosta es un 10 como actriz, pero también lo es como persona. Si me ofrecen otra actriz que también es buenísima en lo suyo pero que es complicada, lo siento, prefiero lo otro, soy humano. Mire, en un rodaje te levantas a las cinco de la mañana, si se pone enfermo alguien tienes que rehacer los planes de ese día... El cine es algo enorme y muy frágil, y si encima estás de mal rollo no sé si vale la pena. Mis rodajes no es que sean campamentos de verano, pero intento que haya un ambiente agradable.

Martina D'Antiochia, la hija que venía de Marbella

"La primera película funcionó muy bien, pero ¿y si esta vez, con lo del virus, no iba la gente a los cines?". La pregunta es de Martina D’Antiochia, que interpreta a Sara, la más rebelde de las hijas de Santiago Segura en Padre no hay más que uno 2. "Por suerte, los espectadores han ido a verla. Y me gusta más mi actuación en esta nueva entrega, noto un gran cambio con respecto a cómo estaba en la anterior", dice esta malagueña nacida y residente en Marbella. A sus 15 años, el éxito sonríe a D’Antiochia en varias vertientes: no sólo aparece en una de las producciones más taquilleras del cine español, también es una de las youtubers adolescentes más populares gracias a un canal que se abrió, cuenta, para superar su timidez analizando distintos temas. La joven ha escrito ya unos cuantos volúmenes de La diversión de Martina, una serie de libros de aventuras "en los que me ponía a mí misma como protagonista y que hablan de cinco niños a los que les ocurre de todo. Sigo con esa saga, pero ahora estoy con otro proyecto, una novela adolescente donde ya no soy el personaje principal", desvela D’Antiochia, que también ha publicado su primer disco, Emociones. "Todo empezó con la canción Like. La saqué sin esperar que tuviera tanto éxito, a todo el mundo le gustó y me propusieron un álbum". Padre no hay más que uno, pero Martinas, según parece, hay muchas.

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