Dualidad, 1977-1986 | NUEVA EXPOSICIÓN EN EL CAAC

Aquella Venezuela rica y experimental

  • El CAAC reivindica a Yeni y Nan, pioneras de la 'performance' en América Latina. Es la primera retrospectiva dedicada al colectivo que ambas fundaron en Caracas en los años 70

Nan y Yeni ante la serie 'Simbolismo de la cristalización-Araya'. Nan y Yeni ante la serie 'Simbolismo de la cristalización-Araya'.

Nan y Yeni ante la serie 'Simbolismo de la cristalización-Araya'. / José Ángel García

"El triunfo de cualquier proyecto artístico nunca es individual. Requiere de un ideal, de un contexto. En los años 70 Venezuela estaba fraguando cosas muy importantes, todo sumaba: los museos y sus directores, los coleccionistas, los artistas, el Estado... Cuando todo funciona va como un reloj suizo". Así glosa aquella efervescente escena cultural venezolana el galerista Henrique Faria, que representa desde Nueva York la obra de las artistas Yeni y Nan. Dualidad, 1977-1986 es el título de la primera retrospectiva que se dedica al colectivo que formaron estas dos mujeres nacidas como Jennifer Hackshaw y María Luisa González en Caracas con nueve años de diferencia (1948 y 1956).

Pioneras de la performance en América Latina, el trabajo que desarrollaron unidas en las décadas de los 70 y 80 se basó en la acción e integró fotografías en diversas técnicas y vídeo. El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) las reivindica hasta el 9 de junio, dentro de la apuesta que desarrolla su director, Juan Antonio Álvarez Reyes, por recuperar a mujeres latinoamericanas cuyo trabajo, menos reconocido que el de sus colegas masculinos, es esencial para comprender los profundos cambios que se produjeron en el siglo XX. Yeni y Nan son aclamadas y estudiadas en los Estados Unidos y en Brasil, donde se las ha incluido en la muestra Mujeres radicales, que cartografía las prácticas artísticas experimentales realizadas por latinas como la argentina Marta Minujín, que también expuso en el CAAC, y su influencia en la producción internacional.

Alicia Murría es la comisaria de esta muestra que permite admirar además el dinámico momento cultural y económico que vivió la Venezuela de aquel período. "A veces hemos mirado con displicencia a América Latina, sin reconocer que en los años 60 y 70 tenían un desarrollo cultural del que carecíamos en España. Yeni y Nan se conocieron estudiando Arte en Caracas, conectaron pese a la diferencia de edad y empezaron a trabajar en un proyecto que las llevó a compartir la vida. Es una suerte inmensa exponer a dos de las más importantes performers de América Latina".

Yeni y Nan crecieron en un contexto artístico que había abrazado la abstracción geométrica y el cinetismo, y en contacto con movimientos sociales muy potentes que reivindicaban a las minorías. "Todo cambiaba y se agitaba. El que ellas posaran desnudas era también muy rompedor para la época, planteaban una mirada propia sobre el cuerpo de las mujeres", añade Murría. Su arte es poético, simbolista, nunca hace evidente su compromiso político. Sus propuestas están vinculadas a las filosofías orientales, el yoga, la tierra y la naturaleza, y no faltan conexiones con la pionera venezolana del conceptual Antonieta Sosa.

Los rostros de las artistas cubiertos de barro en 'Transfiguración elemento tierra'. Los rostros de las artistas cubiertos de barro en 'Transfiguración elemento tierra'.

Los rostros de las artistas cubiertos de barro en 'Transfiguración elemento tierra'. / José Ángel García

Las primeras obras reunidas aquí son vídeos y series fotográficas que reflexionan sobre el nacimiento y el desarrollo personal, sobre la creación de experiencias en lugar de objetos. Muchas las realizaron tras marcharse en 1977 a Londres. Estudiaron en el Chelsea College of Arts y de allí pasaron a Cannes para profundizar en el cine y la fotografía. Comienzan entonces a interesarse por Duchamp, Marina Abramovic y Nam June Paik.

Nan, recién llegada ayer desde Caracas -"sigo en mi país, trabajando y asumiendo"-, agradecía a Henrique Faria el que hubiera rescatado su obra: "Estaba dormida y la ha despertado, acudiendo a archivos y colecciones de Estados Unidos y América". Yeni, que vive en Salamanca desde hace 15 años, aunque todos sus hijos y nietos permanecen en Venezuela, consideró que "se me ha hecho más duro trabajar aquí en España, sola, sin apoyos". "Venezuela está muriendo a todos los niveles pero sé que vamos a salir de esto, vivimos un momento importantísimo y estar aquí, para nosotros, simboliza también un apoyo absoluto a nuestro país", expresó Nan ante la mirada atenta de Yeni.

Desnudas en las minas de sal de Sucre. Desnudas en las minas de sal de Sucre.

Desnudas en las minas de sal de Sucre. / José Ángel García

Sus Polaroid de los años 70 donde captan fragmentos del cuerpo y de sus manos, los vídeos grabados en la naturaleza a su regreso a Caracas a finales de esa década, la proyección de Integraciones en agua, la performance con la que representaron en 1981 a su país en la Bienal de Sao Paulo, y las fotografías centradas en los rostros de las artistas de su obra Transfiguración elemento tierra son algunos hitos de este proyecto, que se cierra con el capítulo titulado Araya. Hace referencia a las minas de sal del estado Sucre, al noreste de Venezuela. Allí realizaron un ritual alquímico que grabaron y fotografiaron, su último trabajo en común hasta el que las reunió anoche en Sevilla. En el patio del antiguo monasterio cartujo recurrieron al fuego para realizar su primera performance juntas en más de tres décadas, "una experiencia purificadora que marca también el cierre de una etapa", coincidieron.

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