Vic Chesnutt: un hombre, una guitarra, la vida
23.000 almas en el concierto de Bosé, y la noche siguiente el Teatro Central no se llenaba para ver a Chesnutt. Preferir al de Amante bandido resulta tan hiriente como si rehusáramos asistir al concierto en la azotea de los Beatles para correr a ver a Karina, pongo por caso.
Tras la bonita y algo aburrida actuación de The Cannery, Chesnutt y los suyos rasgaron algunos temas espléndidos de su último disco, North Star Deserter, como Wallace Stevens o Debriefing. Se diría que entre la voz de Bonnie Prince Billy y la voz de Vic Chesnutt -"¡grande!", lo ovacionaron desde el patio, y él decía que sí, sí, "I'm not tall, just great"- cabe toda la música americana.
Brillaron también las versiones: fascinante Ruby Tuesday y el bis, Fodder on Her Wings, de la Simone, con Chesnutt a solas en escena. Aunque, bien mirado, como reza uno de sus temas y cantaba el suicida rockero de Bowie, nunca estamos del todo solos. Gracias a la organización de esta valiente edición. Gracias al gran Vic.
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